Pachacamac transita sus 40 años de servicio a la comunidad con un legado de compromiso social
La organización, que nació en 1986 con el objetivo de tender puentes entre necesidades y soluciones, celebra cuatro décadas de labor ininterrumpida en educación, salud y asistencia social, manteniendo su vocación de transformar realidades a través del voluntariado.
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La historia de Pachacamac comenzó a escribirse el 26 de septiembre de 1986. Lo que inició como una inquietud en el ámbito educativo, motivada por la preocupación ante problemáticas como la desnutrición y la falta de acceso a recursos básicos, se transformó con el paso del tiempo en una estructura fundamental de contención social.
Nicolás Habarna, fundador de la institución, compartió detalles sobre este recorrido en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1.
Al reflexionar sobre los inicios, Habarna recordó que la organización surgió desde las aulas, cuando un grupo de jóvenes docentes buscaba trascender la teoría para involucrarse en la realidad de su entorno.
"Pachacamac es un grupo, una fundación, como quieran llamarle, que desde hace 40 años trabaja en la parte de educación, en la parte de salud y en la parte social. Fue un constructor de puentes que unieron generaciones, propuestas y culturas", señaló.
A lo largo de estas cuatro décadas, más de 900 voluntarios han formado parte de la entidad, quienes participaron en proyectos que se extendieron desde el norte argentino, especialmente en la Quebrada de Humahuaca, hasta el trabajo territorial que actualmente desarrollan en diversos barrios de Tandil, como La Movediza y Villa Cordobita.
Esta labor, según explicó el referente, busca que cada persona que se suma encuentre un propósito que trascienda el asistencialismo.
El impacto en la comunidad y el voluntariado
Más allá de la entrega de recursos materiales, el enfoque de la organización ha estado puesto en el vínculo humano.
Habarna destacó que el mayor logro de la institución no ha sido solo la construcción de escuelas o la asistencia directa, sino la oportunidad que brinda a cada voluntario de encontrar un sentido a su propia vida.
"Cada uno de los que ha pasado por Pachacamac tuvo la oportunidad de encontrar algo que le llenó un huequito del alma", afirmó.
El nombre de la organización, que significa "el Dios que da vida a las cosas", fue un bautismo otorgado por las comunidades del norte argentino donde comenzaron su labor.
Ese espíritu de "dar ánimo" ha sido el motor que permitió sostener el trabajo a pesar de las dificultades.
El referente enfatizó que, lejos de buscar reconocimientos o placas conmemorativas, la premisa de la fundación es simple: "si vas a vivir, deja huella. Si llegas a grande, no a viejo, llega gastado, pero gastado. Gastate hasta lo último".
En el presente, la labor en Tandil se articula a través de diversos espacios, incluyendo el trabajo conjunto con Pajaritos de la Calle, que hoy depende de Pachacamac.
Habarna recordó con gratitud el acompañamiento recibido desde los primeros años por figuras como el padre Raúl Troncoso, y subrayó la importancia de la gratitud y el trabajo en red que caracteriza a la ciudad.
Cómo sumarse a la labor
Ante la consulta sobre cómo pueden participar aquellos ciudadanos que deseen involucrarse, el fundador de Pachacamac invitó a la comunidad a acercarse a través de sus canales oficiales en redes sociales, tanto en Facebook como en Instagram. No obstante, hizo hincapié en que la solidaridad comienza en el entorno inmediato de cada persona.
"La única forma o la mejor forma de cómo hacer para poder participar de algo es primero ver qué tenés al lado y ponerte a prueba. Si ves que no te da cosita darle una mano a quien necesita o quien pasa por tu casa a pedirte aunque sea un vaso de agua, ahí busca a Pachacamac", concluyó Nicolás Habarna.