Gustavo Lazarte: el carpintero que encontró en el teatro su verdadera vocación
El reconocido artista repasó su dualidad profesional, la importancia de sus vínculos afectivos y el desafío de sostener el espacio cultural Bajosuelo tras una década de trayectoria.
La vida de Gustavo Lazarte es un testimonio de cómo dos pasiones aparentemente distantes pueden convivir y nutrirse mutuamente.
El actor y director encontró en la carpintería un oficio que lo acompañó desde su adolescencia, cuando el contacto con las herramientas en la ferretería de su tío marcó el inicio de un camino manual y creativo.
Sin embargo, detrás de la madera y el trabajo en serie, siempre latía un "lado B" que terminaría por definir su identidad: el teatro.
Durante su participación en Plataforma Magazine, el programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, Lazarte recordó sus inicios rebeldes en la escuela técnica y cómo la carpintería se convirtió en su refugio.
"El ser carpintero también es un poco ser creativo; tiene mucho de trabajo manual, de involucrarse con los materiales", explicó al reflexionar sobre sus años como artesano, donde llegó a fabricar piezas decorativas y utensilios de cocina antes de que la exigencia de la producción en serie le hiciera perder el encanto artístico.
Su búsqueda lo llevó incluso a España en el año 2004, donde trabajó en la construcción de casas de madera junto a Adrián Polich. A pesar de la estabilidad económica que le brindaba el oficio en el extranjero, la ausencia del teatro se volvió insoportable.
"No podía hacer teatro porque estaba muy centralizado y yo vivía en un pueblito. Fue tremendo, volví a Argentina y no volví más", confesó, dejando claro que su verdadera vocación no estaba sujeta a la rentabilidad económica, sino a la expresión artística.
El teatro como motor de vida
Al regresar a Tandil, Lazarte consolidó su formación en la Escuela Municipal de Teatro y en la Facultad de Arte, logrando amalgamar sus dos mundos.
La carpintería, lejos de quedar en el olvido, se convirtió en una herramienta fundamental para la creación de escenografías, un trabajo que sigue realizando hasta el día de hoy.
Hace 10 años, fundó Bajosuelo, un espacio cultural que se ha convertido en una "nave insignia" para la escena local, resistiendo crisis y pandemias gracias al esfuerzo compartido con su compañera, Laura Ciganda.
El enfoque humano de su trayectoria quedó evidenciado a través de los mensajes de amigos y colegas que sorprendieron al entrevistado durante el programa.
Figuras como Julio Lester, Adrián Polich y Pepo Sanzano destacaron su generosidad como director y su capacidad para cuestionar y sacar a los actores de su zona de confort.
"Es el mejor director de teatro de Tandil", afirmó Polich, subrayando la confianza y el crecimiento compartido a lo largo de décadas de amistad y proyectos.
Lazarte, quien se define como un padre que llegó a la paternidad a los 42 años, admite que el equilibrio entre la gestión cultural, la dirección de obras y la carpintería es un desafío constante.
"Tengo cuatro obras en cartel que dirijo este fin de semana", comentó entre risas, reconociendo su tendencia al despiste administrativo, pero destacando la gratificación que le genera ver el crecimiento de sus hijos, Lucas y Julieta, quienes también han estado vinculados al arte.
Hoy, con la mirada puesta en el futuro, Lazarte proyecta seguir viajando, siempre con la idea de llevar el teatro a nuevos horizontes.
Su historia es la de un hombre que supo transformar su "lado B" en su motor principal, demostrando que, con pasión y perseverancia, es posible construir una vida donde el oficio y el arte no solo conviven, sino que se potencian para enriquecer a toda la comunidad.