Qué es el riesgo país y cómo impacta en el bolsillo de los argentinos
Funciona como un indicador crediticio fundamental para la economía nacional, cuya evolución reciente y estabilidad son claves para determinar el acceso al crédito y la reactivación del consumo en la economía real.
El riesgo país, que suele mencionarse junto a las cotizaciones del dólar, funciona esencialmente como un "veraz" para las naciones, otorgando un puntaje que determina la confianza de los mercados internacionales, indicó el trader Javier Ibáñez.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn su columna de Educación Financiera en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, analizó en profundidad el concepto de riesgo país y su incidencia directa en la vida cotidiana de los ciudadanos.
El origen del indicador y su impacto histórico
El riesgo país cobró una relevancia central en la Argentina a partir del año 2001, tras la decisión del entonces presidente Adolfo Rodríguez Saá de anunciar ante el Congreso de la Nación que el país no pagaría su deuda externa. Este hecho marcó un punto de inflexión, ya que, ante los ojos de los grandes mercados financieros, la Argentina dejó de ser vista como un sujeto de crédito confiable.
Desde aquel momento, el indicador comenzó a ser monitoreado constantemente. En el año 2020, el riesgo país alcanzó niveles críticos superiores a los 2000 puntos, lo que imposibilitó el acceso a financiamiento convencional y obligó al Estado a recurrir a fuentes alternativas con tasas de interés sumamente elevadas, explicó Ibáñez.
Esta situación no solo afecta al Estado, sino que se traslada a toda la estructura económica, encareciendo el costo del dinero para el sector privado y los individuos.
La relación entre el riesgo país y la economía real
La economía real, que comprende al comercio, la industria, la construcción y los servicios, depende en gran medida de la inyección de dinero y del acceso al crédito. Cuando el riesgo país es elevado, las tasas de interés se disparan, “dificultando que los ciudadanos puedan financiar proyectos personales, como la compra de un vehículo, la construcción de una vivienda o el emprendimiento de un negocio”, describió el trader.
Aunque actualmente el riesgo país se ubica en torno a los 400 puntos, un valor considerablemente más bajo que en años anteriores, la recuperación del consumo aún presenta desafíos.
“Esto se debe a que el indicador es una de las variables necesarias, pero no la única, para que la economía despegue. Otros factores, como la inflación y la recuperación del poder adquisitivo salarial, juegan un rol determinante en la percepción de mejora por parte de la sociedad”, apuntó Ibáñez.
Perspectivas y el desafío de la estabilidad
Un dato alentador es la tendencia a la baja que ha mostrado este indicador desde diciembre de 2023, acumulando una reducción cercana al 80 por ciento. “Para que este descenso se traduzca en una mejora tangible en los bolsillos, es fundamental que la baja sea permanente y no transitoria. La estabilidad es lo que permite que las calificadoras internacionales mejoren la nota del país, facilitando la llegada de inversiones extranjeras”, indicó el trader.
El desafío hacia el futuro, especialmente ante la proximidad de nuevos procesos electorales, será mantener esta tendencia.
“La historia reciente ha demostrado que los efectos políticos pueden generar volatilidad en los mercados, pero la consolidación de indicadores económicos estables es la base necesaria para que la economía real, que ya muestra signos de movimiento en sectores como la indumentaria y la regalería, logre una reactivación sostenida y duradera”, concluyó.