Cierre de empresas y caída del empleo: una radiografía que enciende alertas
En su columna de finanzas personales, Juliana Bertevello analizó datos recientes sobre la dinámica empresarial en la Argentina. Con información de la fundación Fundar, advirtió sobre una caída sostenida en la cantidad de empresas y su impacto directo en el empleo y el consumo.
En el marco del ciclo Calle Belgrano que se emite por la 104.1 Tandil FM, ECO TV y El Eco Streaming, la licenciada en Administración Juliana Bertevello presentó cifras actualizadas a enero de 2026 que reflejaron un deterioro persistente del entramado productivo. Según explicó, en ese mes cerraron 1.985 empresas, lo que marcó 16 meses consecutivos de retroceso. En la comparación interanual, la caída alcanzó las 13.158 firmas, equivalente a un descenso del 2,6%.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailBertevello subrayó que, desde noviembre de 2023 —inicio de la gestión de Javier Milei—, se perdieron 24.180 empresas, lo que representó una contracción del 4,7% del total. “Es la peor caída en los primeros meses de un gobierno”, sostuvo, al tiempo que remarcó que detrás de cada cierre no solo hay pérdida de puestos de trabajo, sino también un impacto en toda la cadena económica vinculada.
En ese sentido, explicó que las empresas relevadas son aquellas que cuentan con al menos un empleado registrado, lo que convierte al dato en un indicador directo del empleo formal. “Cuando cae la cantidad de empresas, cae también la posibilidad de conseguir trabajo en relación de dependencia”, advirtió.
Sectores en retroceso y crecimiento desigual
El análisis sectorial mostró que 14 de los 19 rubros relevados registraron caídas interanuales. Entre los más afectados se encontraron transporte y almacenamiento, construcción y servicios inmobiliarios, actividades estrechamente vinculadas al mercado interno.
En contraste, algunos sectores mostraron crecimiento, especialmente aquellos ligados a recursos naturales y servicios específicos. Entre ellos se destacaron petróleo y minería —con epicentro en zonas como Vaca Muerta—, además de ciertos servicios financieros y administrativos.
Sin embargo, Bertevello aclaró que estos sectores no tienen una alta capacidad de absorción de empleo. “Son actividades que generan divisas, pero no necesariamente trabajo masivo”, explicó, marcando una de las principales tensiones del modelo económico actual.
Impacto en la vida cotidiana
La columnista también vinculó estos datos con la percepción social y el día a día. Señaló que el cierre de empresas repercute en múltiples niveles: desde la pérdida de empleo hasta la caída del consumo en rubros como gastronomía, comercio o servicios personales.
Además, mencionó casos recientes de reducción de producción, suspensiones y despidos en distintas industrias, en un contexto atravesado por la apertura de importaciones y la retracción del mercado interno.
“Hay una inercia que no se corta: ingresos que no crecen, menos oportunidades laborales y más dificultades para sostener un negocio”, sintetizó.
Una advertencia para emprendedores
Finalmente, Bertevello puso el foco en quienes buscan sostener o iniciar emprendimientos en este contexto. Advirtió sobre la proliferación de propuestas de capacitación costosas que prometen soluciones rápidas.
“Antes de endeudarse con programas caros, hay que hacer números. No todo depende de una reinvención individual: el contexto pesa”, remarcó.
En esa línea, propuso volver a lo básico: ordenar las finanzas personales, entender ingresos y gastos, y construir una “hoja de ruta” realista. “No es solo una sensación de que no alcanza: hay que medirlo y ver qué margen de acción existe”, concluyó.
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