Donación de médula ósea: por qué es vital registrarse como donante para salvar vidas
La médula ósea es un tejido esencial para la producción de células sanguíneas y, ante enfermedades que afectan su funcionamiento, el trasplante se convierte en la única alternativa terapéutica para muchos pacientes que dependen de la solidaridad de donantes voluntarios.
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La médula ósea es un tejido especializado que se aloja en el interior de los huesos y cumple una función biológica crítica: la producción de las células que componen nuestra sangre. De este proceso dependen los glóbulos rojos, encargados de transportar el oxígeno a todo el organismo; los glóbulos blancos, que actúan como la primera línea de defensa contra infecciones; y las plaquetas, fundamentales para los procesos de coagulación.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Se trata de un proceso vital, porque sostiene funciones esenciales como la oxigenación, la defensa y la cicatrización”, explica la doctora Viviana Cantarutti, médica clínica de Ospedyc. La comprensión de este mecanismo es el primer paso para entender la importancia de la donación, un acto que puede transformar el pronóstico de pacientes con patologías hematológicas severas.
Existen dos tipos de médula ósea con funciones diferenciadas. La médula roja es la responsable directa de la generación de células sanguíneas y se localiza principalmente en huesos como el esternón, las costillas y las vértebras. Por otro lado, la médula amarilla posee un mayor contenido graso y actúa como una reserva energética, aunque tiene la capacidad de activarse si el organismo requiere una producción acelerada de sangre. “Esta capacidad de adaptarse a las necesidades del cuerpo es fundamental para mantener el equilibrio del sistema sanguíneo”, señala la especialista.
El trasplante como alternativa terapéutica
Cuando la médula ósea pierde su capacidad de producir células sanas, el trasplante se presenta como la opción médica necesaria para reemplazar el tejido dañado por células capaces de restablecer la producción sanguínea normal. “El objetivo es que esas nuevas células vuelvan a generar sangre de manera normal”, detalla la doctora Cantarutti.
Este procedimiento puede llevarse a cabo utilizando células del propio paciente, conocidas como trasplante autólogo, o mediante células provenientes de un donante compatible. Asimismo, la medicina actual permite emplear células obtenidas de la sangre del cordón umbilical o de familiares que presenten una compatibilidad parcial. Sin embargo, la realidad estadística plantea un desafío constante para el sistema sanitario.
La búsqueda de un donante compatible es un proceso complejo. Según los datos disponibles, 3 de cada cuatro personas que requieren un trasplante no cuentan con un familiar compatible, por lo que su supervivencia depende exclusivamente de la existencia de donantes voluntarios. “Por eso, la donación es fundamental: cuantos más donantes haya, mayores son las posibilidades de encontrar compatibilidad”, agrega la doctora Cantarutti.
Cómo convertirse en donante voluntario
En la Argentina, el proceso para formar parte del Registro Nacional de Donantes del INCUCAI es accesible y seguro. Para inscribirse, los interesados deben tener entre 18 y 40 años, gozar de un buen estado de salud general y pesar más de 50 kilos. El primer paso consiste en una extracción de sangre convencional, la cual permite realizar los estudios necesarios para determinar la compatibilidad con pacientes que aguardan un trasplante.
En caso de que se produzca una coincidencia genética con un paciente, el donante es contactado por las autoridades sanitarias para avanzar con el proceso. Ese llamado representa, en muchos casos, la única oportunidad de vida para quien padece la enfermedad.
Procedimientos seguros para el donante
Es importante destacar que la donación de células madre es un procedimiento controlado y seguro. En la gran mayoría de los casos, se utiliza un método denominado aféresis, que es similar a una donación de sangre habitual: se extraen las células necesarias y el resto de los componentes sanguíneos son devueltos al cuerpo del donante. En una proporción menor de casos, el procedimiento puede realizarse mediante una punción en la cadera, siempre bajo anestesia y supervisión médica constante.
La donación de médula ósea no solo es un acto de solidaridad, sino una herramienta médica de alta precisión que requiere de una base de datos amplia y diversa. Cada nuevo inscripto aumenta las probabilidades de éxito para quienes atraviesan un tratamiento oncohematológico. Como concluye la doctora Cantarutti: “Donar células madre es un gesto simple que puede convertirse en una nueva oportunidad de vida”.
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