Prevención de quemaduras: claves para actuar ante accidentes y evitar lesiones graves
Ante la frecuencia de accidentes domésticos que afectan la integridad de la piel, la doctora Yael Borojovich, dermatóloga de Ospedyc, explica cómo clasificar las heridas, qué medidas de primeros auxilios aplicar y la importancia de extremar los cuidados en el hogar para proteger especialmente a los más vulnerables.
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Las quemaduras representan una de las lesiones más complejas y dolorosas que puede enfrentar el ser humano. Se definen como daños en los tejidos corporales producidos por diversos agentes, que van desde el contacto directo con fuego o líquidos a altas temperaturas hasta la exposición prolongada al sol, sustancias químicas, electricidad o incluso fenómenos naturales como los rayos. La gravedad de estas afecciones no es uniforme; por el contrario, la profundidad de la lesión y la extensión de la zona afectada son los factores determinantes que definen el pronóstico y el tratamiento necesario para el paciente.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn el ámbito de la medicina, estas lesiones se categorizan para facilitar su abordaje clínico. Las quemaduras de primer grado son consideradas superficiales, ya que afectan únicamente la epidermis. Se manifiestan a través de enrojecimiento, dolor y calor al tacto, y generalmente curan sin dejar cicatrices. Un escalón más arriba se encuentran las de segundo grado superficial, que comprometen la epidermis y parte de la dermis, presentando ampollas dolorosas y humedad en la zona. Al igual que las anteriores, suelen sanar sin secuelas permanentes si se tratan adecuadamente.
Sin embargo, el panorama se vuelve más crítico con las quemaduras de segundo grado profundo, donde la dermis se ve afectada en su totalidad. En estos casos, la piel adquiere un tono pálido y se pierde sensibilidad debido al daño nervioso, dejando cicatrices tras su curación. Las de tercer grado son aún más severas: destruyen todas las capas de la piel y pueden alcanzar músculos y huesos. Paradójicamente, estas lesiones no provocan dolor inmediato porque las terminaciones nerviosas resultan destruidas. La piel se observa seca, dura y de colores que oscilan entre el blanco y el negro, requiriendo siempre injertos y atención especializada. Finalmente, las de cuarto grado representan un riesgo inminente para la vida, con tejidos carbonizados y compromiso profundo de la estructura corporal.
Protocolo de acción ante una emergencia
La rapidez con la que se actúe frente a un accidente térmico puede marcar una diferencia sustancial en la recuperación del afectado. La doctora Yael Borojovich, médica dermatóloga de Ospedyc, enfatiza la importancia de mantener la calma y seguir pasos precisos. “Ante una quemadura por fuego es fundamental actuar con rapidez. Si la ropa de la persona tiene llamas, se la debe envolver en una manta o, en su defecto, hacerla rodar en el suelo hasta sofocarlas”, explicó la especialista.
Una vez controlado el fuego, el siguiente paso es el enfriamiento térmico. La profesional advierte que se debe utilizar agua corriente, pero bajo ninguna circunstancia agua helada, ya que el frío extremo puede profundizar el daño en los tejidos. Asimismo, es vital retirar con extremo cuidado cualquier objeto que pueda comprimir la zona, como joyas o prendas de vestir, siempre y cuando no estén adheridas a la piel. Un error común que debe evitarse es la rotura de ampollas, ya que estas funcionan como una barrera natural contra las infecciones.
Respecto a los mitos populares, la doctora Borojovich es tajante: “No se deben aplicar remedios caseros. Lo correcto es cubrir la zona afectada con gasas o vendajes estériles y antiadherentes, y buscar atención médica inmediata en el caso de quemaduras graves o si la persona presenta dificultad para respirar”. En el caso de los niños pequeños y bebés, el enfriamiento de áreas extensas debe hacerse con precaución para evitar que pierdan calor corporal de forma acelerada, lo que podría derivar en un cuadro de hipotermia.
Zonas críticas y factores de riesgo
No todas las quemaduras se tratan de la misma manera, y la ubicación de la herida es un factor de alerta roja para los servicios de salud. Según la especialista de Ospedyc, existen áreas del cuerpo que, por su funcionalidad o sensibilidad, requieren una evaluación profesional inmediata, incluso si la lesión parece menor a simple vista. Entre estas zonas se encuentran la cara, la boca, la garganta, las manos, los genitales y las articulaciones.
Del mismo modo, se debe acudir a un centro asistencial si la quemadura supera los ocho centímetros de diámetro o si se observa la aparición de un edema o hinchazón de forma repentina. “Cuando una extremidad se hincha, lo recomendable es elevarla y acudir sin demora al centro de salud más próximo”, recomendó Borojovich, subrayando que las lesiones producidas por químicos, electricidad o rayos siempre deben ser consideradas urgencias médicas.
La prevención como herramienta principal
La mayoría de las quemaduras, especialmente aquellas que involucran a menores de edad, ocurren en el ámbito doméstico y son evitables. La cocina es el escenario de mayor riesgo, donde el contacto con líquidos calientes, vapores o alimentos recién salidos del microondas encabeza las estadísticas de accidentes infantiles. Por ello, se recomienda mantener a los niños alejados de las áreas de cocción y orientar siempre los mangos de las ollas hacia el interior de la cocina.
“La prevención es fundamental: manipular con cuidado líquidos y alimentos calientes, usar protección solar adecuada y evitar prácticas de riesgo con electricidad o sustancias químicas puede marcar la diferencia entre una situación controlada y una lesión de gravedad”, señaló la dermatóloga. Otras medidas esenciales incluyen la verificación de la temperatura del agua antes del baño, el uso de protectores en los enchufes y el almacenamiento de productos inflamables o de limpieza fuera del alcance de los niños.
Finalmente, la experta recordó que el uso de cremas sin prescripción médica puede ser contraproducente en los momentos iniciales de la herida. La consigna ante cualquier duda es clara y directa para evitar complicaciones a largo plazo: “Ante cualquier quemadura, no aplicar cremas ni remedios caseros y acudir de inmediato al servicio de salud más cercano”.
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