Alerta en la cordillera: vigilan lagunas glaciares ante el riesgo de aluviones
Tras la tragedia ocurrida en Nepal, diversos países intensificaron el control en zonas de alta montaña para detectar desbordes y avalanchas en tiempo real.
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Ante el temor de que se repitan fenómenos naturales devastadores como el ocurrido el 26 de agosto en Nepal, donde un alud dejó más de 1300 muertos y casi 5000 desaparecidos, las autoridades de diversos países han reforzado la vigilancia de lagunas glaciares. El objetivo es detectar en tiempo real posibles desbordes, avalanchas y otros movimientos que pongan en riesgo a las poblaciones cercanas.
En el caso de Perú, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) informó que tres lagunas glaciares consideradas de alto riesgo son monitoreadas permanentemente. Estas acciones son coordinadas por el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), que supervisa las lagunas Palcacocha en Áncash, Gangrajanca en Huánuco y Upiscocha en Cusco, de un total de 58 espejos de agua identificados bajo condición de peligro.
La vigilancia se centraliza a través del Centro Nacional de Monitoreo de Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Cenmgen), organismo que genera información técnica para los gobiernos regionales. Paralelamente, el IGP ha implementado el Sistema de Monitoreo de Flujos para la Generación de Alertas (MOFLU-IGP) en cinco quebradas priorizadas de la región de Áncash: Cojup, Llaca, Mancos, Tinco y Llanganuco.
La región de Áncash posee una historia marcada por estos eventos, siendo el antecedente más grave el terremoto de 1970, que provocó el derrumbe de una pared del nevado Huascarán y un alud que sepultó el distrito de Yungay. El nuevo sistema, que será inaugurado en octubre, busca fortalecer las capacidades tecnológicas para reducir la exposición de los habitantes ante deslizamientos y flujos de detritos.
Por otro lado, en la Argentina, la localidad de El Chaltén, en Santa Cruz, avanza con un plan para instalar sensores de alerta temprana. La iniciativa busca anticipar una eventual inundación ante el riesgo de un desprendimiento de glaciar que afectaría el lago y el río Fitz Roy, protegiendo así a la villa turística cordillerana.
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