El argentino detrás de la bandera que recibió Colapinto en España contó su increíble historia
Gabriel, comisario deportivo en el Gran Premio de España, logró entregarle una bandera argentina a Franco Colapinto durante la vuelta de honor. El piloto se detuvo para recibirla y luego le agradeció públicamente en sus redes sociales.
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Una de las imágenes más emotivas que dejó el Gran Premio de España de Fórmula 1 tuvo como protagonista a Franco Colapinto y a un argentino que se encontraba trabajando como comisario deportivo en el circuito.
Durante la vuelta de honor, el piloto recibió una bandera argentina de manos de Gabriel, un compatriota radicado en España que había llegado al evento con una expectativa mucho más sencilla: conseguir que Colapinto lo viera y lo saludara.
La historia terminó superando ampliamente sus planes. Colapinto lo divisó, frenó y le pidió la bandera, que luego exhibió con orgullo.
Gabriel comenzó su camino como comisario deportivo a partir de una formación realizada por el Jarama Race, vinculada al histórico Autódromo del Jarama, escenario que recibió por última vez a la Fórmula 1 en 1981.
"Vi la oportunidad, creo que fue en un artículo o una película, no recuerdo bien, y descubrí que el Jarama Race hacía una formación para comisarios deportivos y ahí empecé", relató.
Su experiencia en el Gran Premio estuvo cargada de momentos difíciles de imaginar para alguien que daba sus primeros pasos en la actividad.
"He debutado a lo grande. Me tocó ser jefe de puesto. El viernes ayudé a sacar el coche accidentado de Lindblad, ayer el de Hamilton y hoy me tocó el coche con Colapinto. O sea que una locura", contó.
Sin embargo, el momento que quedará para siempre ocurrió cuando apareció el argentino. Gabriel había llevado la bandera con la esperanza de llamar su atención.
"Cuando vine aquí, era una posibilidad. La idea no era darle la bandera, sino que me levantara la manito y que me saludara. Yo quería solamente que me viera como una persona que vivía afuera hace mucho tiempo y que viera una muestra de cariño", explicó.
Para él, el gesto buscaba transmitirle a Colapinto el acompañamiento de los argentinos incluso a miles de kilómetros del país.
"Yo no tengo nada para darle, no puedo hacer nada, pero al menos que viera que donde vaya siempre va a tener a alguien que se ilusione, que lo apoya, aunque sea sentimentalmente", expresó.
Gabriel estaba ubicado inicialmente en un sector donde consideraba difícil que el piloto pudiera advertir su presencia, por lo que decidió moverse hasta el final de la zona que tenía asignada.
"Yo había visto que cuando pasaban miraban a la grada y no a nosotros, pero él logró verme. A los dos metros paró y me pidió la bandera. Si en una película soñaba esto", recordó.
El momento tuvo todavía más valor por la historia de esa bandera. Había llegado desde Argentina después de un viaje realizado en 2011 y era la única que Gabriel tenía.
Lejos de lamentar haberse desprendido de ella, consideró que terminó exactamente donde debía estar.
"Es original de allá, de Argentina. Me da igual, está en el mejor sitio. Esa bandera cumplió su cometido", aseguró.
La historia tuvo un último capítulo después de la carrera. Colapinto encontró al argentino que le había entregado la bandera y decidió agradecerle públicamente a través de Instagram.
"El ídolo que me dio la bandera. Gracias, crack", escribió el piloto junto a una imagen de Gabriel.
Su hija, Sofía, también compartió el reconocimiento en las redes sociales, completando una jornada inolvidable para el comisario deportivo argentino que simplemente había llegado al circuito esperando conseguir un saludo y terminó entregándole su bandera a Franco Colapinto.
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