Solo la mitad de las personas con hipertensión recibe tratamiento
Los controles periódicos y algunos hábitos cotidianos son claves para detectarla y mantenerla bajo control.
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La presión arterial indica la fuerza con la que la sangre circula por las arterias. Aunque puede variar a lo largo del día, de acuerdo con la Federación Mundial del Corazón lo recomendable es que se mantenga por debajo de los 120/80 milímetros de mercurio (mmHg).
La hipertensión arterial aparece cuando esa presión permanece elevada de manera sostenida y puede afectar al corazón, el cerebro y otros órganos. A nivel mundial alcanza a uno de cada cuatro adultos, pero solo una de cada cinco personas logra mantenerla controlada.
En Argentina, según datos de la Sociedad Argentina de Cardiología, uno de cada tres habitantes es hipertenso.
El 55,5 por ciento recibe tratamiento farmacológico, mientras que cerca del 38,8 por ciento de quienes tienen presión alta desconoce que padece la enfermedad. Apenas el 24,2 por ciento logra mantener sus valores dentro de los niveles adecuados.
Una enfermedad que puede no dar síntomas
Una investigación realizada por el Servicio de Cardiología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires mostró que el 63,9 por ciento de las personas evaluadas presentaba hipertensión arterial.
Sin embargo, solo el 49 por ciento de quienes tenían la enfermedad se encontraba bajo tratamiento y apenas el 10 por ciento presentaba valores de presión dentro de los parámetros recomendados.
“La hipertensión arterial es la principal causa de accidente cerebrovascular (ACV) y de insuficiencia cardiaca. Como una gran parte de los pacientes hipertensos son asintomáticos, la mayoría de los diagnósticos se realizan durante controles médicos de rutina”, explicó la doctora Verónica Volberg (MN 86.612), jefa de la División de Cardiología del Hospital de Clínicas de la UBA.
La especialista señaló que aproximadamente solo uno de cada cinco pacientes recibe tratamiento y alcanza un control adecuado. Por eso, la medición periódica de la presión resulta una herramienta sencilla para detectar una alteración que muchas veces pasa inadvertida.
El estudio también encontró que, entre el 37 por ciento de las personas que no presentaban hipertensión, un 10 por ciento tenía valores de presión superiores a los considerados normales.
Otros factores que aumentan el riesgo
La investigación permitió identificar además otros factores relacionados con la salud cardiovascular.
El 43 por ciento de los participantes tenía antecedentes de alteraciones en el perfil lipídico, es decir, niveles elevados de colesterol y triglicéridos.
A su vez, el 59,9 por ciento presentaba placas de ateroma o depósitos de colesterol en las arterias.
Entre quienes tenían estas placas, el 67,6 por ciento no recibía tratamiento. “Toda persona con evidencia de placas en los vasos debería estar bajo tratamiento con alguna estatina, independientemente de su colesterol”, sostuvo Volberg.
El sedentarismo también apareció como un factor relevante: más de la mitad de las personas encuestadas no realizaba suficiente actividad física.
El estudio mostró, además, diferencias entre hombres y mujeres. La hipertensión fue más frecuente entre los varones, con un 75 por ciento frente al 53 por ciento registrado en las mujeres, mientras que ellos también presentaron menor adherencia al tratamiento después del diagnóstico.
Esta diferencia se refleja en la edad de aparición de algunos eventos cardiovasculares: según datos de la División de Cardiología, el primer infarto ocurre en promedio unos diez años antes en los hombres que en las mujeres.
Hábitos que ayudan a cuidar el corazón
Más del 80 por ciento de los eventos cardiovasculares graves puede prevenirse mediante el control de los factores de riesgo y la incorporación de hábitos saludables, según destacaron desde el Hospital de Clínicas.
Llevar una alimentación saludable: Incorporar frutas y verduras, semillas y frutos secos, y reducir el consumo de carnes rojas y alimentos ultraprocesados. También es importante moderar la cantidad de sal y sodio.
Mantenerse en movimiento: Para quienes no realizan actividad física habitualmente, se puede comenzar con caminatas o bicicleta durante períodos breves y aumentar progresivamente el tiempo y la intensidad.
No fumar: Evitar el consumo de tabaco y también la exposición al humo de otras personas.
Controlar los factores de riesgo: La presión arterial, el colesterol y la diabetes deben ser evaluados periódicamente y tratados de acuerdo con la indicación de los profesionales de la salud.
Cuidar el descanso y realizar controles: Dormir adecuadamente y consultar de manera periódica permite detectar alteraciones antes de que aparezcan complicaciones.
“Muchas enfermedades pueden evitarse o detectarse tempranamente con controles simples y oportunos. Por eso, es fundamental un control temprano de todos los factores de riesgo, llevar una dieta saludable con bajo contenido de sal, de sodio, menos procesados y hacer más ejercicio”, agregó Volberg.
La prevención cardiovascular no depende de una única medida. Detectar la hipertensión, sostener el tratamiento cuando es indicado y revisar los hábitos cotidianos son acciones que pueden contribuir a reducir el riesgo de ACV, infarto e insuficiencia cardíaca.
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