Alberto Feldman, el bioquímico que encontró otra respuesta en la radiestesia
En una entrevista en Eco TV, relató cómo una operación quirúrgica marcó el inicio de su camino como canal energético.
La vida de Alberto Feldman estuvo regida, durante décadas, por la exactitud de los tubos de ensayo y la rigurosidad del método científico. Como bioquímico, su formación no le permitía dar lugar a fenómenos que no pudieran ser medidos o comprobados bajo un microscopio. Sin embargo, el destino le reservaba un giro drástico que lo traería a Tandil hace ya 20 años, donde hoy es reconocido por una faceta completamente distinta: la radiestesia.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn una reciente visita a los estudios de Eco TV, Feldman recordó sus años de escepticismo absoluto. Sostuvo que, en su etapa como propietario de un laboratorio en la localidad correntina de Saladas, solía burlarse de quienes buscaban respuestas en lo esotérico. No obstante, el primer acercamiento a lo "no tradicional" ocurrió casi como un desafío personal para demostrar que el tarot era una farsa. Para su sorpresa, aquella experiencia inicial comenzó a resquebrajar su estructura racional al escuchar verdades que nadie más conocía.
A pesar de ese primer contacto, el verdadero cambio de paradigma no llegaría a través de las cartas, sino de un evento traumático que marcó un antes y un después en su existencia física y espiritual. Según relató en Plataforma Magazine, fue una intervención quirúrgica la que actuó como el catalizador definitivo de sus actuales capacidades.
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El umbral entre la vida y la muerte
Hace algunos años, Feldman debió someterse a una operación que derivó en un cuadro crítico. "Dejé de hablar, dejé de respirar", recordó con serenidad. Durante esos segundos de muerte clínica, el profesional aseguró haber atravesado una experiencia que reconfiguró su conexión con la energía. Al ser reanimado por los médicos, notó que su sensibilidad hacia el entorno y su manejo del péndulo habían alcanzado una profundidad que antes no poseía.
Desde aquel episodio, el entrevistado comenzó a desarrollarse como un "canal", una herramienta de conexión entre la energía invisible y las problemáticas tangibles de las personas. "El ser interior tiene capacidades que nadie nos explica", afirmó el especialista, remarcando que hoy existe una expansión de conciencia que incluso permite que la medicina tradicional comience a confiar en la influencia de la buena energía en los procesos de sanación.
Para Feldman, la radiestesia no es un acto de magia, sino una técnica milenaria que permite identificar el origen de problemas familiares, económicos o laborales que muchas veces parecen no tener solución. Comparó la situación con un desperfecto mecánico: así como un técnico arregla la batería de un auto, un radiestesista busca identificar la falla en el flujo energético de un individuo o un espacio.
La dinámica del péndulo y la energía vital
Durante la entrevista en el programa conducido por Cecilia Corán y Carola Núñez, el bioquímico realizó diversas demostraciones en vivo para explicar el funcionamiento de su herramienta principal. Sostuvo que todo ser humano nace con energía positiva, aunque el camino de la vida y las decisiones personales —marcadas por la ambición o los deseos negativos— pueden alterar ese estado natural.
El movimiento del péndulo es la clave de su diagnóstico. Según detalló, cuando el objeto gira en el sentido de las agujas del reloj, indica una presencia energética positiva y saludable. Por el contrario, un giro inverso revela negatividad o un daño provocado por terceros. Felman realizó pruebas sobre los presentes y sobre diversos elementos, incluyendo una muestra de agua bendita, la cual generó una reacción inmediata y vigorosa del péndulo, confirmando lo que él denomina como "energía divina".
Uno de los puntos más llamativos de su exposición fue la diferenciación entre los seres humanos y otros seres vivos. "Por primera vez pude comprobar que somos un alma", manifestó, al observar que el péndulo no reacciona de la misma manera sobre los animales. Para el experto, la capacidad de albergar este tipo de energía específica es una cualidad intrínseca del alma humana.
Limpiezas energéticas y el impacto en el entorno
La labor de Feldman no se limita al diagnóstico. Explicó que, una vez detectada una anomalía o una energía estancada en una vivienda o comercio, es necesario realizar una limpieza profunda. Este proceso, aclaró, no se realiza con el péndulo —que solo actúa como indicador—, sino con otras herramientas específicas que permiten liberar el camino hacia el futuro de los afectados.
"Si hay energía negativa, te obstaculiza todo el futuro", advirtió con firmeza. En ese sentido, ejemplificó cómo la envidia o los deseos negativos de otras personas pueden impregnar los espacios físicos. Incluso durante la nota, se animó a medir la energía de propiedades a distancia, demostrando que su capacidad como canal no requiere de la presencia física del lugar o la persona, sino de una conexión enfocada.
Al ser consultado sobre cómo los vecinos de Tandil pueden contactarlo, el bioquímico apeló al humor para mencionar su número telefónico, comparándolo por su facilidad con el de una agencia de remises local. Más allá de la anécdota, su presencia dejó una huella de reflexión sobre la apertura hacia nuevos conocimientos.
Un aprendizaje que no se detiene
A pesar de su vasta experiencia y de los años transcurridos desde su jubilación en el ámbito de la bioquímica, Feldman se mantiene en constante formación. El año pasado, a su edad, completó un curso de coaching ontológico, buscando integrar nuevas herramientas de lenguaje y percepción a su práctica diaria.
"La vida nos va dando posibilidades, está en nosotros tomarlas o no", concluyó el entrevistado. Su historia, que comenzó entre fórmulas y análisis clínicos, hoy se escribe en la búsqueda del bienestar espiritual de la comunidad de Tandil. Para este hombre de ciencia reconvertido, el mayor laboratorio es ahora el ser interior, y su herramienta más precisa, la sensibilidad de un alma que regresó del silencio para ayudar a los demás.
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