Con una inversión millonaria la Escuela Granja recupera su esplendor original para celebrar sus 110 años
Integrantes de la Asociación de ExAlumnos y la directora de la institución presentaron los avances en las obras de puesta en valor del histórico edificio. El Intendente autorizó el financiamiento con 140 millones de pesos del Fondo Educativo y la obra la llevó adelante la cooperadora. Se propusieron garantizar la seguridad de la comunidad granjera y rescatar el patrimonio arquitectónico.
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La Escuela Granja “Dr. Ramón Santamarina” atraviesa un proceso de transformación que busca devolverle su fisonomía original y garantizar la seguridad de toda su comunidad educativa. La iniciativa surgió de la Asociación de Exalumnos, encontró eco en la dirección del establecimiento y la Asociación Cooperadora, y contó el respaldo fundamental del Municipio de que destinó los recursos del Fondo Educativo a revalorizar el edificio histórico en el marco de los 110 años de la institución emblema para Tandil.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos referentes de la Asociación de Exalumnos de la Escuela Granja "Dr. Ramón Santamarina", el presidente Marcelo Roveta, el vicepresidente Ignacio Diribarne y el tesorero Roberto Martens, junto a la directora de la institución Silvia Graciela Protti, brindaron detalles de una obra que no solo es técnica, sino profundamente emocional. El proyecto se estructuró bajo un triple objetivo: restaurar para brindar seguridad, refuncionalizar los espacios para los usos actuales y poner en valor la fachada respetando la identidad y los materiales originales de un edificio que data de hace 110 años.
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Tras una charla en la dirección, la recorrida por el espacio centenario resultó exquisita. El parquet de pinotea de la dirección, la escalera caracol de Carrara que conduce al primer piso con su baranda de hierro, puertas y ventanas de elegantes dimensiones con sus postigos en verde. Una mención especial para la cubierta de chapa, con sus exquisitos recortes simétricos, cúpulas y ornamentos, y el balcón principal, ahora totalmente recuperado, con una vista privilegiada al parque que ostenta ejemplares añejos.
El gen del proyecto y
el impulso municipal
La génesis de esta etapa de refacciones tuvo una anécdota particular que involucró al intendente Miguel Lunghi. Según relató Ignacio Diribarne, el acercamiento se produjo cuando la asociación civil, ya constituida legalmente, se acercó al palacio municipal para agradecer el apoyo administrativo. "Conociéndolo al Intendente, nosotros íbamos a agradecer y él nos pregunta qué le veníamos a pedir. Cuando le contestamos que no veníamos a pedir nada, sino a reconocer su gestión, quedó un tanto descolocado", recordó el exalumno y actual director de Bromatología de la comuna.
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En aquel encuentro, la charla derivó hacia el profundo sentimiento granjero que une a los egresados. El intendente Miguel Lunghi se mostró conmovido y recordó su estrecha amistad con el doctor Horacio Zeballos, quien tuvo una participación activa en la vida de la escuela. Ese vínculo afectivo y la pasión de los exalumnos por su institución fueron el motor para que el jefe comunal decidiera asignar recursos del Fondo de Financiamiento Educativo. En total, se destinaron 140 millones de pesos, divididos en dos tramos, para ejecutar las tareas de restauración que fueron supervisadas tanto por el Consejo Escolar como por el área de Infraestructura de la Dirección General de Escuelas de la Provincia.
La administración de estos fondos quedó en manos de la Asociación Cooperadora, destacada por su modelo de gestión que involucra a entidades de peso en la ciudad junto a la comunidad educativa . De esta manera, se logró una gestión más ágil en la compra de materiales y la contratación directa de mano de obra, defendiendo las partidas, siempre bajo la supervisión y con rendición de los gastos. Por caso, en las inspecciones participó el arquitecto Bruno Sucurado, de Infraestructura Escolar de la Provincia, además de integrantes del Consejo Escolar.
Dos etapas
El trabajo de restauración se dividió en dos fases críticas. La primera, ejecutada durante el año pasado, se centró en la infraestructura "dura", aquella que no siempre es visible pero que resulta vital para la supervivencia de la estructura. Marcelo Roveta explicó que se realizó un relevamiento exhaustivo, que incluyó el uso de drones para detectar filtraciones en los techos y problemas en los desagües que habían permanecido obstruidos por años.
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Roberto Martens detalló que esta etapa inicial fue "apoteótica". Se debieron reconstruir los revoques siguiendo el archivo histórico y trabajar en la ornamentación metálica y de madera. "Hubo que reconstruir unos pinochos muy grandes de la ornamentación del techo con materiales que ya no se consiguen. Se repararon todas las ventanas superiores y se hizo a nuevo el balcón principal, que era el mayor foco de filtraciones y presentaba peligro de derrumbe", señaló.
La segunda etapa, actualmente en ejecución, se enfoca en el interior y en los detalles de terminación. Se avanzó con el hidrolavado de todo el frente y la pintura integral, respetando los colores blanco y verde que definen la identidad visual de la escuela. Además, se construyeron veredas en todo el perímetro del edificio y se restauraron las escaleras de los accesos que son de mármol de Carrara.
Seguridad eléctrica y
mejoras en la residencia
Uno de los pedidos más urgentes de la directora Silvia Graciela Protti había sido la renovación del sistema eléctrico. La escuela aún conservaba cables de tela, lo que representaba un riesgo constante. "Hoy en día la parte eléctrica de la escuela está impecable. Se saneó todo y se modernizó con luminarias LED para mejorar el consumo y la visibilidad", destacó la docente.
En el segundo piso del edificio funciona la residencia de mujeres, donde actualmente conviven 12 alumnas de lunes a viernes. En el primer piso, los trabajos incluyeron la renovación total de cinco aulas, que fueron picadas hasta el ladrillo, revocadas y pintadas. También se transformó la antigua preceptoría, que originalmente había sido un sanitario con duchas y tenía un sector utilizado como un depósito de objetos en desuso. "Hoy tienen una preceptoría hermosa, grande y cómoda. Se recuperó incluso una ventana que originalmente era una puerta, devolviéndole su forma auténtica", explicó Silvia Graciela Protti.
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La distribución del edificio es compleja y alberga múltiples funciones. En la planta baja se encuentran la biblioteca, la jefatura de área, el laboratorio, el aula de informática, la dirección y la secretaría. Cada uno de estos espacios ha sido intervenido para garantizar que los 330 alumnos que asisten a la institución cuenten con un entorno digno y seguro.
Detalles de orfebrería
y mármol de Carrara
La puesta en valor no escatimó en detalles para respetar el carácter histórico del edificio, declarado patrimonio por el Senado de la Provincia de Buenos Aires. Un ejemplo de ello fue la reposición de los faroles exteriores. Al no existir las piezas originales, se utilizaron fotografías antiguas para mandarlos a fabricar artesanalmente en Salta. Son piezas de orfebrería que pesan 15 kilos cada una.
Asimismo, se realizó un trabajo minucioso con los mármoles de la escalera de acceso a la galería principal. Se utilizó Carrara para reemplazar las piezas que estaban desgastadas por el uso de décadas. "Los albañiles trabajaron con una delicadeza increíble, se nota que quieren a la escuela tanto como nosotros", comentó Roberto Martens, resaltando el compromiso de los trabajadores en una obra que implicó riesgos por la gran altura de los andamios para alcanzar la cubierta del tercer nivel más el tanque de agua.
El sentimiento granjero y
los festejos por los 110 años
Para los exalumnos, ver la escuela renovada es una experiencia que trasciende lo material. La conexión emocional con la institución es un rasgo distintivo de quienes pasaron por sus aulas y residencias. Marcelo Roveta expresó conmovido: "Nosotros estamos muy contentos y emocionados porque tenemos un amor por la escuela terrible y cuando lo transmitimos -por ahí hay mucha gente que está fuera del grupo de exalumnos- por fotos y demás que vamos compartiendo en las redes, la gente se emociona hasta las lágrimas. Hay gente en el grupo nuestro que egresó en el año 64, por ejemplo, y que se emocionan porque quieren a la escuela y nunca la vieron así, como está ahora".
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Ese sentimiento, que los protagonistas definen como "inexplicable", es lo que mantiene activa a una comunidad de casi tres mil personas en redes sociales y a un grupo de WhatsApp de 220 exalumnos que participan en proyectos para la escuela. El próximo objetivo -propuesta que le presentaron a la directora- es colaborar con el mantenimiento del parque para que el predio luzca en su máximo esplendor.
La agenda de celebraciones ya tiene fechas confirmadas. El 24 de septiembre se realizará el acto protocolar por los 110 años de la Escuela Granja. Por otro lado, se está organizando un gran festejo para el 21 de noviembre, destinado a reunir a toda la comunidad de Tandil y a los egresados que residen en otros puntos del país, para celebrar el aniversario y la puesta en valor de un ícono de la educación agraria que supo trascender las fronteras del país.