La expansión del jabalí en Tandil “está fuera de control”
El referente del sector porcino, Federico Juana, expresó que las advertencias sobre la expansión de la especie vienen desde hace años y reclamó una política de control local, provincial y nacional. Según explicó, los riesgos son sanitarios, productivos y viales.
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Las advertencias sobre la expansión del jabalí europeo en territorio bonaerense volvieron a poner el foco sobre una problemática que, lejos de haberse detenido, continúa avanzando. En los últimos días, distintos sectores productivos alertaron sobre la presencia creciente de la especie en el sudoeste de la provincia, con daños en cultivos y establecimientos rurales, además de los riesgos asociados a la transmisión de enfermedades.
En Tandil, sin embargo, la preocupación no es nueva. El sector porcino advierte desde hace más de un año sobre esta problemática y ahora asegura que la presencia de estos animales ya se observa en campos ubicados muy cerca de la ciudad.
En diálogo con El Eco, Federico Juana, presidente de Apportan (Asociación de Productores Porcinos de Tandil) e integrante del Cluster Porcino, sostuvo que la situación actualmente “está fuera de control” y reclamó que se avance en una estrategia coordinada para contener el crecimiento de la población.
Juana recordó que el sector trabaja desde hace ocho años junto con la Municipalidad, el área de Bromatología y la Facultad de Ciencias Veterinarias en acciones de prevención y concientización, con especial hincapié en la proliferación de enfermedades infecciosas que estos animales traen consigo.
Pero, a su entender, el problema avanzó más rápido que las respuestas. “El año pasado advertimos que si no se paraba rápido, no lo parábamos más. Llevamos un año y seguimos prácticamente igual”, sostuvo.
La advertencia cobra especial relevancia en el contexto actual, luego de que se conocieran nuevos reportes sobre la expansión de la especie en el sudoeste bonaerense, donde los productores denuncian daños en cultivos e instalaciones, mientras que los especialistas también advierten sobre sus consecuencias sanitarias y por el riesgo de accidentes en rutas y caminos rurales.
Uno de los principales problemas para dimensionar el fenómeno es la falta de estadísticas precisas sobre la cantidad de ejemplares, aunque se estima que la población podría haber triplicado su número en el último año.
La dificultad para establecer una cantidad concreta radica, entre otras cuestiones, en que los animales se desplazan libremente y forman piaras de tamaños muy variables. “En campos de Tandil se han visto pasar grupos de ocho ejemplares como de 100 o 150 jabalíes”, relató. También señaló que pueden instalarse en sectores de cultivos y permanecer allí durante períodos prolongados. “Después, cuando llega la hora, van cosechando con el maíz y salen cantidades industriales de estos cerdos, que han estado comiendo todos dentro del maíz durante mucho tiempo”, explicó.
La elevada capacidad reproductiva de la especie profundiza el escenario. Juana indicó que las hembras pueden tener dos camadas por año y entre seis y ocho crías por parto, mientras que otros informes sobre la expansión del jabalí también remarcan su elevada capacidad reproductiva y adaptación a distintos ambientes.
El problema ya llegó a la ciudad
Para el referente del sector porcino, una de las señales más preocupantes es que los animales ya aparecen en establecimientos rurales ubicados a pocos kilómetros del área urbana de Tandil.
El avance también genera preocupación por la seguridad vial. Los jabalíes pueden desplazarse por caminos rurales y rutas y, debido a su tamaño y a que suelen movilizarse en grupos, representan un riesgo concreto para quienes circulan. “Vamos a tener accidentes en la ruta con un jabalí, sin ninguna duda”, afirmó Juana, y puso como ejemplo la Ruta Nacional 226. “Si venís por la ruta a 110 kilómetros por hora y se te cruzan, pueden generar siniestros muy graves”, graficó.
Más allá de los daños productivos, Juana advirtió que el crecimiento de la población de jabalíes tiene una dimensión sanitaria que es muy compleja de controlar. Los animales pueden actuar como reservorio de enfermedades y existe especial preocupación por la triquinosis. El riesgo se incrementa cuando la carne de ejemplares cazados es consumida o comercializada sin los controles correspondientes.
En julio de este año, un brote de triquinosis registrado en Mayor Buratovich, partido de Villarino, afectó a más de 50 personas que habían consumido chacinados elaborados con carne de un jabalí silvestre. El episodio volvió a poner en evidencia los riesgos asociados al consumo de carne de fauna silvestre sin los controles sanitarios necesarios.
En ese sentido, el productor remarcó la necesidad de analizar la carne antes de consumirla, y cuestionó una creencia que, según señaló, continúa circulando: que congelar la carne permite eliminar las larvas de Trichinella, un parásito microscópico que vive en los músculos de los animales y causa la enfermedad llamada triquinosis.
“Hay carne congelada de jabalí positiva desde hace 12 o 14 años. La descongelan y la larva sigue viva”, aseguró. Por eso, insistió: “Si lo hacen, no dejen de realizar el análisis de triquinosis”.
En Tandil, quienes realicen una faena domiciliaria de cerdos o jabalíes destinados al consumo pueden llevar una muestra para realizar el análisis de triquinosis al laboratorio de la Dirección de Bromatología y Zoonosis del SISP, ubicado en avenida Colón 1112, primer piso. La recepción de muestras se realiza de lunes a viernes, de 7 a 13.
El análisis se realiza mediante la técnica de digestión enzimática y, para obtener un resultado confiable, la muestra debe estar refrigerada, sin congelar, y corresponder al diafragma o entraña del animal.
La necesidad de una solución coordinada
Ante este escenario, Juana consideró que la respuesta no puede quedar exclusivamente en manos del Municipio. La Provincia ya cuenta con una herramienta de control: la caza plaguicida del jabalí europeo, habilitada mediante la Disposición 313/2025 del Ministerio de Desarrollo Agrario. La medida busca reducir las poblaciones y limitar los daños productivos, ambientales y sanitarios, aunque establece condiciones y restricciones para su aplicación.
Para Juana, sin embargo, se necesita una estrategia mucho más amplia y coordinada. Según explicó, para lograr un control efectivo sería necesario reducir alrededor del 70 por ciento de la población, una tarea que considera imposible de abordar de manera aislada por cada establecimiento.
“Cuando los tirotean, se mudan”, explicó, y comparó el problema con antiguas estrategias de control de cotorras, donde las acciones debían realizarse sobre una zona amplia para evitar que las poblaciones simplemente se desplazaran hacia campos vecinos.
“No se trata de exterminarlo”
Asimismo, aclaró que el objetivo no debería ser eliminar completamente la presencia del animal. “No se trata de exterminarlo, de que desaparezca de la faz de la tierra. Se trata de controlarlo”, sostuvo.
También descartó que el aprovechamiento comercial de la carne pueda convertirse por sí solo en una solución. A su entender, no existe actualmente la infraestructura frigorífica necesaria para procesar semejante cantidad de animales y, aun si existiera, el volumen de ejemplares haría insuficiente esa alternativa.
En ese sentido, consideró que el debate debe centrarse en cómo implementar un sistema de control efectivo, acompañado por monitoreo, controles sanitarios y campañas de concientización.
En paralelo a las medidas de control, el referente del Cluster Porcino destacó la importancia de continuar trabajando en la prevención. Mencionó que se realizan charlas promovidas desde el sector en establecimientos educativos para explicar los riesgos de la triquinosis y promover hábitos de prevención.
La preocupación, insistió, radica en que el problema ya no es ajeno: el jabalí continúa ampliando su presencia y se acerca cada vez más a zonas donde antes no era habitual encontrarlo, sobre todo urbanas. Se trata de un problema que requiere una respuesta integral y sostenida, antes de que el escenario resulte todavía más difícil de controlar.
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