Evitar la obsesión y el ridículo, perseguir la armonía
El incremento en la demanda de procedimientos estéticos y cirugía plástica exige un enfoque profesional.
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En los tiempos que corren no está claro que es realidad y que es ficción, ya que nuestra cotidianeidad pasó a ser de lo real y cotidiano, a lo virtual, producto de la globalización y la masividad de los medios de comunicación, incluido el boom de las redes.
Asimismo la accesibilidad a la cirugía plástica y a los procedimientos estéticos aumentó, ya que se han bajado los costos, se ha puesto de moda y ha aumentado la expectativa de vida.
Por todo ello, la demanda de procedimientos por parte de los pacientes ha aumentado drásticamente, como también aumentó la oferta debido a la rentabilidad y falta de controles sanitarios, y las proyecciones indican que seguirá esa tendencia, con un franco aumento de los procedimientos postbariátricos, del contorno corporal y los cambios de caracteres sexuales secundarios, debido a la epidemia de la obesidad y el sobrepeso y a la aceptación de variabilidad de géneros.
Para contrarrestar las demandas a veces grotescas o desmesuradas, es importante que los profesionales consultados cuenten con conceptos de estética y armonía, mejor aún si tienen habilidades artísticas y tienen en cuenta la proporción aurea o divina presente en la naturaleza, representada por el número PHI y que debemos perseguir en cada estructura corporal, labios, mamas, contorno corporal, glúteos, etc.
Esta es una representación burda de lo que vemos hoy en día, producto del desconocimiento de la anatomía y de las proporciones áureas.
Esta proporción es de algo más de 1.6. Lo observamos en los labios, por cada 1 cm de labio superior, debemos tener 1.6 cm del labio inferior y, como lo vemos en lo cotidiano, hay muchos labios que no lo respetan y por ello lo vemos artificial.
Muchas veces sucede que no es por desconocimiento del profesional sino por presiones de los pacientes que desean este tipo de cambios que se terminan viendo cosas de este tipo y que se replican en las mamas, los glúteos, o una lipo hd en alguien que no es atlético, lo que lo hace ver artificial.
Es por ello que debemos aconsejar al paciente y proponerle procedimientos armónicos que traerán bellos resultados a corto plazo, pero sobre todo a largo plazo.
En ciertas ocasiones los pacientes no aceptan un no o la sugerencia profesional y comienzan el desfile por los consultorios hasta encontrar a alguien que ceda ante tal presión y realice el procedimiento.
A veces el paciente queda satisfecho con ello, pero muchas veces, una vez logró su objetivo casi imposible, es invadido por un vacío existencial porque se quedó sin nuevas metas; y aquí se producen diversos fenómenos, la aceptación del resultado grotesco, inconformidad con el procedimiento logrado y demandas con quien realizó el procedimiento, o creación de un nuevo objetivo distópico.
Como médicos debemos identificar a los pacientes con dismorfia corporal y conducirlos a una terapia con un profesional para ayudarlos a tratar su obsesión y que puedan tener una vida plena alejados de los cambios corporales bruscos.
El envejecimiento debería ser aceptado con orgullo, y llevar la marca de los años de la mejor manera posible, con naturalidad y armonía, tratando de verse mejor y estar mejor, sin dejar de ser uno mismo.
Médico Cirujano especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora