La vida
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Hace unos días charlábamos con un amigo de la rapidez con que se pasa en la vida, de la felicidad a la tristeza más infinita. Cambiando ideas me decía esto: “No se da al contrario. No pasás de estar muerto de tristeza o de dolor a la felicidad absoluta en un segundo… sólo si te ganás un Quini 6 o esos pozos millonarios, pero no hay otra cosa”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMe quedé pensando, además de señalarle que aunque te vuelvas millonario de un momento para otro si estás enfermo el dinero no te dará la felicidad ni siquiera una sensación parecida. Y continué pensando, por qué no puede ser que la vida, aunque sabemos de su finitud, no nos dé la misma oportunidad para volvernos tan dichosos como desdichados.
Debe haber otras situaciones ¿cómo se explica entonces una sonrisa de oreja a oreja luego de tener dolores que te parten al medio como si estuvieras metida en esas mentirosas cajas de los magos?
