Irán amenazó con hundir buques enemigos y rechazó la rendición incondicional exigida por Trump
Tras los ataques que terminaron con la vida del líder supremo Alí Khamenei y la muerte de decenas de civiles, el gobierno iraní intensificó su ofensiva militar en el Golfo y advirtió que no cederá ante las presiones de Estados Unidos e Israel.
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El gobierno de Irán endureció su postura bélica este sábado al advertir que cualquier embarcación hostil que ingrese en las aguas del Golfo Pérsico será destruida. La declaración, emitida por un vocero militar de Teherán, se produjo en un contexto de máxima alerta internacional tras una serie de ataques con drones contra buques petroleros vinculados a intereses occidentales. El clima de confrontación alcanzó un punto crítico luego de que las autoridades persas confirmaran que sus fuerzas armadas tienen la orden directa de neutralizar lo que consideran activos enemigos en la región.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa escalada militar se manifestó de forma concreta durante la jornada de hoy, cuando el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) ejecutó operaciones ofensivas en puntos estratégicos del comercio marítimo global. A través de un comunicado difundido por su medio oficial, Sepah News, la institución armada informó sobre el ataque a un buque petrolero con bandera de las Islas Marshall, identificado como "Louise P". Según el reporte, la embarcación fue interceptada por un dron alrededor del mediodía por ser considerada un activo logístico de Estados Unidos en pleno corazón del Golfo.
Este incidente no fue el único registrado en las últimas horas. La agencia oficial de noticias IRNA reportó que otra embarcación, el petrolero "Prima", también resultó blanco de un ataque en el estrecho de Ormuz. Las autoridades militares justificaron la acción alegando que el buque hizo caso omiso a las reiteradas advertencias de la Armada del CGRI. La prohibición de movimiento por dicho estrecho fue impuesta por Irán bajo argumentos de seguridad nacional, lo que generó un bloqueo de facto en una de las rutas de suministro energético más importantes del mundo.
El trasfondo de esta respuesta militar se remonta al pasado 28 de febrero, cuando una incursión masiva lanzada por Estados Unidos e Israel golpeó objetivos estratégicos en territorio iraní. Aquellos bombardeos no solo terminaron con la vida del líder supremo, Alí Khamenei, y de varios comandantes de alto rango, sino que también provocaron una tragedia civil de magnitud. En aquel episodio, el impacto de los misiles en una escuela derivó en el fallecimiento de 53 estudiantes, un hecho que profundizó el resentimiento y la voluntad de represalia por parte de Teherán.
Escalada bélica en el Golfo Pérsico
El despliegue de drones y misiles por parte de las fuerzas iraníes representa una respuesta directa a la política de "extrema dureza" anunciada desde Washington. Un vocero militar iraní fue tajante al declarar este sábado que los “buques enemigos” que entren al Golfo “acabarán en el fondo” del mar. Esta advertencia no solo se limita a naves de guerra, sino que se extiende a cualquier activo comercial que sea identificado como colaborador de las potencias occidentales o del Estado de Israel en la región del oeste de Asia.
La estrategia del CGRI parece estar orientada a saturar las capacidades de defensa de los buques que transitan la zona. El uso de tecnología de drones de fabricación local permitió a Irán realizar ataques de precisión sin necesidad de comprometer grandes unidades navales. Según los informes técnicos, el ataque al "Louise P" demostró una capacidad de coordinación que puso en alerta a las flotas internacionales que operan en el área, las cuales ahora enfrentan un escenario de guerra asimétrica de alta intensidad.
El mundo sigue con atención el impacto que este conflicto podría tener en los precios internacionales de los combustibles, dada la relevancia del estrecho de Ormuz. Sin embargo, en el plano estrictamente diplomático, la situación parece no tener retorno inmediato. El CGRI ya había anunciado con anterioridad que todos los activos israelíes y estadounidenses serían considerados objetivos legítimos, una promesa que comenzaron a ejecutar sistemáticamente tras el asesinato de su máxima autoridad religiosa y política.
La comunidad internacional observa con preocupación cómo las reglas de navegación segura han quedado suspendidas en la práctica. Los ataques de hoy confirman que Irán está dispuesto a utilizar todo su arsenal para disputar el control del flujo marítimo. Mientras tanto, las fuerzas armadas iraníes mantienen un monitoreo constante sobre los movimientos de la Quinta Flota de Estados Unidos, elevando el riesgo de un enfrentamiento directo que podría desencadenar una conflagración regional de consecuencias impredecibles para la economía y la estabilidad global.
El rechazo a las exigencias de Washington
En el plano político, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, utilizó los canales oficiales para enviar un mensaje contundente a la Casa Blanca. El mandatario respondió a las recientes declaraciones de Donald Trump, quien había presionado por una capitulación total del régimen persa tras los bombardeos de la semana pasada. Con un tono firme, Pezeshkian aseguró que la resistencia de su pueblo es inquebrantable y que no aceptarán imposiciones externas bajo fuego enemigo.
“La idea de que Irán se rendirá incondicionalmente es un sueño que nuestros enemigos se llevarán a la tumba”, sentenció el presidente iraní en un video difundido desde su oficina. Sus palabras buscaron cohesionar a la población interna y enviar una señal de fortaleza a sus aliados regionales. Pezeshkian enfatizó que la soberanía nacional no es negociable, especialmente después de haber sufrido ataques que vulneraron la integridad de instituciones educativas y centros de salud en diversas ciudades del país.
Trump había exigido el viernes “la rendición incondicional” de Irán, a una semana de los bombardeos en ese país que asesinaron al líder supremo, Alí Khamenei, y provocaron la muerte de 53 estudiates en una escuela. Esta demanda fue interpretada por Teherán como un ultimátum inaceptable que ignora el dolor de las víctimas civiles. La mención a los estudiantes fallecidos se ha convertido en un símbolo de la resistencia iraní frente a lo que consideran una agresión desmedida y criminal por parte de la coalición liderada por Washington.
En este sentido, el jefe de Estado iraní lamentó que “sin respetar ninguna de las leyes internacionales, bombardean cualquier lugar que desean y no se abstienen de atacar escuelas, hospitales y diversos centros en el país”. Pezeshkian también aprovechó la oportunidad para aclarar la postura de su administración respecto a las naciones vecinas, indicando que el régimen desistió de atacar a otros países de la región y pidió disculpas por las tensiones generadas, buscando así aislar diplomáticamente a Estados Unidos e Israel mientras la Guerra en Medio Oriente entra en una fase de incertidumbre total.
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