Cata Bass y su "acto de reparación" a través de la fotografía
En una nueva entrega de Parada Cultural, la fotógrafa dialogó sobre el retrato y la carga emocional de sus proyectos.
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La fotógrafa tandilense Cata Bass protagonizó una nueva edición de Parada Cultural, el ciclo de entrevistas impulsado por “Bici Productora” en colaboración con “El Eco Multimedios”. Durante el encuentro, la artista recorrió su carrera, desde sus primeros juegos con cámaras de rollo durante la infancia hasta su consolidación como retratista y realizadora documental.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa charla permitió profundizar en su visión sobre la profesión, la cual describió como una herramienta fundamental para el autoconocimiento y el procesamiento de las vivencias personales.
Su pasión nació en el seno familiar, donde el manejo de cámaras de rollo representaba un desafío lúdico y, en aquel entonces, costoso. Bass recordó que solía jugar a escondidas con sus primas, capturando momentos que marcaron el inicio de su vocación.
Más tarde, inició su formación académica en la carrera de Artes Audiovisuales en Tandil, aunque pronto descubrió que el lenguaje del cine no le brindaba lo que buscaba. "Sentía que me faltaba más cercanía con la otra persona; en el set hay mucha gente", explicó sobre aquel proceso de transición.
Tras obtener una beca en una fotoescuela de La Plata, Cata logró profesionalizar su técnica y comenzó a trabajar en diversos eventos, como casamientos y cumpleaños de 15. Sin embargo, con el paso de los años, su búsqueda estética y personal la condujo hacia el retrato, un género que hoy define su identidad artística.
Para ella, esta rama de la fotografía permite un encuentro genuino, basado en la escucha y el respeto mutuo, donde la imagen final es el resultado de una conexión previa entre fotógrafa y sujeto.
La foto como memoria y acto de reparación
Uno de los puntos más emotivos de la entrevista giró en torno a su labor documental con una de sus abuelas. Bass destacó que este proyecto representó un desafío emocional, ya que al exponer imágenes tan íntimas, el proceso deja de ser puramente personal para transformarse en una pieza colectiva.
En particular, se refirió al documental realizado junto al “Club Zakheo”, centrado en su abuela Coca, quien atraviesa un proceso de deterioro cognitivo. La obra no solo se enfocó en su historia familiar, sino que se extendió a “Gamat” (Grupo de Apoyo al Mal de Alzheimer Tandil), un espacio de estimulación de la memoria donde asiste su abuela. La fotógrafa resaltó la importancia de visibilizar a los adultos mayores, quienes a menudo son despersonificados por la sociedad.
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A través de su lente, buscó reivindicar sus historias y el rol fundamental de las familias que acompañan estos procesos, agradeciendo la apertura de quienes permitieron registrar ese vínculo.
En este contexto, Bass introdujo un concepto que rige su actualidad: la fotografía como acto de reparación. Según manifestó, la cámara le sirvió como un refugio y una herramienta para trabajar dolores y alegrías.
"La fotografía me ha salvado; me ha servido para trabajar mis cosas, desde lo que más me ha afectado hasta lo que me ha dado felicidad", confesó la artista, quien también vinculó este proceso con la posibilidad de mirar con cariño su propia infancia y reconciliarse con la nostalgia de los años pasados.
Para la entrevistada, retratar es también una forma de abrazar a la niña curiosa que fue. Aseguró que esa curiosidad es el motor que le permite seguir descubriendo "puertas" dentro de la imagen, un mundo que calificó como inagotable.
Esta perspectiva le permitió transformar la sensibilidad personal en una expresión artística que busca, ante todo, ser honesta con lo que se siente y se observa a través del visor.
El desafío tecnológico y el valor de lo humano
Respecto a la evolución tecnológica, la fotógrafa analizó la convivencia entre los métodos tradicionales y las nuevas herramientas digitales. Bass observó que existe un retorno hacia lo analógico, impulsado por una búsqueda de transparencia y claridad en el presente, lejos de las imágenes excesivamente producidas por la IA.
Valoró el tiempo de espera que impone el revelado de un rollo como un ejercicio necesario frente a la ansiedad contemporánea de la inmediatez.
Al ser consultada sobre la irrupción de la inteligencia artificial en el campo visual, se mostró cauta pero abierta a su uso como una herramienta complementaria. Si bien reconoció que es un recurso poderoso, advirtió que el mayor peligro reside en la conformidad con el resultado automatizado.
Para Bass, la esencia del acto fotográfico radica en la comunicación, el contacto visual y la experiencia del encuentro humano, elementos que la tecnología aún no puede replicar con la misma profundidad.
La profesional hizo hincapié en que la técnica, aunque es sumamente importante, no debe opacar la necesidad de investigar y ser autodidacta. Para ella, el aprendizaje constante surge de la voluntad de agarrar la cámara y explorar el mundo por medios propios.
En ese sentido, destacó que Tandil ofrece un escenario privilegiado para la experimentación artística, mencionando su propio vínculo con las sierras y la riqueza de la comunidad de mujeres artistas de la ciudad.
Finalmente, la fotógrafa alentó a quienes dan sus primeros pasos en el rubro a mantener la honestidad y la pasión. Sugirió que la clave reside en ponerle corazón a cada proyecto, ya que lo genuino es lo que logra conectar de manera poderosa con los demás.
"Ser curioso, agarrar la cámara y perderse en las sierras", fue el consejo final de una artista que entiende su profesión como un modo de vida y una forma de procesar la realidad.