Manu Díaz Vigo, entre el legado familiar y el pulso de la naturaleza
En una nueva entrega de Parada Cultural, el muralista y realizador audiovisual desglosó su cosmovisión artística.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/manu_diaz_vigo_en_parada_cultural.webp)
Manu Díaz Vigo fue el protagonista de una nueva entrega de Parada Cultural, el ciclo de entrevistas producido por Bici Productora en colaboración con El Eco Multimedios. Durante la charla, el artista, que actualmente se desempeña como productor y como muralista, desglosó su cosmovisión artística y la profunda influencia de una estirpe dedicada por generaciones a la cultura y la expresión plástica.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailA medida que creció, Díaz Vigo moldeó esa herencia a través de la formación académica y la experimentación constante. Aunque incursionó en la danza y estudió cine, encontró en el dibujo y las artes plásticas su principal canal de comunicación. No obstante, su presente profesional lo encuentra dividiendo el tiempo entre el ámbito audiovisual y el contacto directo con los pinceles.
La ruralidad y el paso del tiempo en la obra
La temática de su obra se encuentra íntimamente ligada a sus orígenes en el campo. El artista confesó ser un fanático de la llanura y de ese horizonte infinito que caracteriza al paisaje bonaerense. Aunque manifestó su amor por vivir en Tandil, reconoció que al regresar a su tierra natal busca reencontrarse con los eucaliptos a lo lejos y la amplitud del espacio rural, elementos que intenta plasmar de manera recurrente en sus composiciones pictóricas.
A través de la plástica, Díaz Vigo logró establecer un vínculo con lo que denomina la naturaleza cíclica. En sus trabajos suelen aparecer representaciones de la fauna y la flora, pero también una fascinación por los objetos que denotan el paso del tiempo. Le interesa lo avejentado, la madera podrida por la humedad de la intemperie y la belleza de las herramientas oxidadas que se funden con el entorno natural, reflejando cómo la vida y la muerte se retroalimentan constantemente en el ecosistema rural.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/manu_diaz_vigo_en_parada_cultural_1.webp)
Entre la inteligencia artificial y la nobleza del papel
Respecto al avance de la inteligencia artificial y las herramientas digitales en el arte, Díaz Vigo mostró una postura reflexiva y abierta, aunque con matices claros sobre la identidad del artista. Consideró que son herramientas que deben ser aceptadas y eventualmente utilizadas, trazando un paralelismo histórico al mencionar que figuras como Miguel Ángel seguramente habrían utilizado un proyector para pintar la Capilla Sixtina si hubieran tenido acceso en su época.
Sin embargo, advirtió sobre el riesgo de la uniformidad que proponen estos recursos. Para el artista, el valor de una obra reside en la imperfección y en el rastro humano que deja un trazo realizado a mano alzada. Explicó que una línea recta trazada con una regla o mediante un software siempre será igual a la de cualquier otra persona, mientras que una línea dibujada sobre papel refleja el pulso, la respiración y el estado anímico del autor en ese momento preciso.
Recuperar el legado
Uno de los proyectos más ambiciosos y personales que lleva adelante es la recuperación y archivo de la obra de su bisabuelo, Abraham Vigo. El reconocido artista ganó el Premio Nacional del Salón de Grabado en 1942 y dejó un legado que se encuentra disperso en museos de todo el país, incluyendo el Mumbat. Manu, al ser el único integrante de la familia que continuó el camino de las artes plásticas, asumió el compromiso de ordenar y respaldar toda la información disponible sobre su antepasado.
El proceso de inventario y recuperación fue descrito por el artista como una labor detectivesca y sumamente divertida. Comenzó a trabajar en el ordenamiento de fotos, filmes y notas de prensa que su abuelo Ariel había preservado durante décadas. Para Manu, crecer rodeado de cuadros era algo cotidiano, pero con el tiempo y su llegada a Tandil para estudiar, tomó verdadera dimensión de la relevancia histórica y cultural que tiene el nombre de Abraham Vigo.