Medicina geriátrica: ser independientes el mayor tiempo posible
Se centra en la atención de los adultos mayores desde los 65 años, que requiere un abordaje diferente e integral.
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La Medicina geriátrica requiere un abordaje diferente e integral. No es un problema ser viejo, claro, sino que aparecen dificultades como en cualquier otra etapa de la vida y hay que poder afrontarlas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa etapa de adulto mayor registra cambios fisiológicos y requiere tener un expertis y un abordaje diferente al del adulto joven. “La idea es complementar la atención de otros profesionales y trabajar de manera integral”, expresó la doctora Soledad Trasante, médica clínica especializada en Medicina Geriátrica.
La especialidad aborda la atención de los adultos mayores a partir de los 65 años, que “tiene muchos años pero en los últimos veinte hay como un rebrote muy importante y cada vez más profesionales se suman porque nuestra esperanza de vida aumenta y la idea es vivir más y mejor en términos de llegar a tener una buena calidad de vida”.
Se trata de una especialidad “que todo el tiempo se va reinventando y esto de una mirada diferente, de trabajar en equipo y de entender la heterogeneidad que tiene este grupo”, indicó Trasante, quien explicó que hay franjas de adultos mayores de 65 a 75 años, de 75 a 85 años, mayores de esa edad.
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“Y hoy por hoy tenemos los mayores de 90 años y más inclusive, y donde la edad no es solamente lo importante sino que tenemos el concepto de funcionalidad que es tratar de ser independientes el mayor tiempo posible, y ese es nuestro objetivo desde la prevención”, subrayó.
La médica indicó que “problemas de salud a lo largo de la vida vamos acumulando y eso también requiere un expertis diferente en esto de juntar las piezas del rompecabezas, entender que a medida que los problemas se suman el abordaje requiere una mirada especial”, y puntualizó que “si aparecen varios problemas de salud en una persona que además tiene todo un bagaje social y cultural que acumula a lo largo de su vida implica que todo eso hay que mirarlo de una manera muy particular”.
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Y en ese sentido expresó que implica “tomarse su tiempo, respetar las necesidades del otro, entender qué es lo que espera para esta etapa de su vida”, ante lo cual manifestó que se trata de un espacio “en el cual contamos con una herramienta que es la valoración geriátrica integral, que es una consulta especializada en la cual uno se toma un tiempo de conocer a la persona, de forjar un vínculo, entender los problemas de salud desde la mirada tanto de la prevención como del tratamiento, entendiendo la prevención no solo esperar que el problema aparezca y trabajar para que eso no ocurra sino también lo que se llama prevención secundaria, terciaria y cuaternaria que es entender que cuando hay un problema activo hay que tratarlo, las secuelas de los problemas activos que ya ocurrieron y también trabajar con no dañar”.
La medicina geriátrica también acompaña a la persona en el final de su vida, “cuando no se puede tratar en forma completa y llegar a una curación, y esa es la dinámica que tenemos desde la geriatría”, indicó Trasante.
Síndromes geriátricos
En esta etapa de la vida se habla de los problemas y de las enfermedades clásicas como las cardiovasculares, sea tanto infarto o ACV o diabetes, “pero en esto de mirar desde una óptica diferencial hablamos de los síndromes geriátricos”, especificó la especialista, que atiende en ICTUM.
“Son como aquellos problemas que muchas veces terminan siendo como la punta del iceberg que debajo tienen muchas cuestiones que se interrelacionan”. Y puso como ejemplo las caídas “que pueden tener que ver con factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión, los trastornos del equilibrio. Nosotros vemos el problema final que es la caída pero trabajamos en la prevención para que ello no ocurra”, subrayó.
Otro síndrome geriátrico es el deterioro cognitivo. “Aquellos pacientes que tienen un declive en su cognición y vemos qué interrelación hay, si tienen enfermedades previas que hagan que ello pueda ocurrir”, y explicó que desde la especialidad “tratamos de verlo desde otra óptica y juntar todas esas cuestiones trabajando en conjunto con los especialistas que tratan cada una de esas enfermedades en sí, pero también tratando de ver cuáles son las consecuencias que generan la propia enfermedad y el tratamiento”.
Algo no menos importante es ver “cómo se insertan en la sociedad, qué consecuencias tiene para el día a día, la seguridad en el hogar”, detalló Trasante e indicó que cuando el problema ocurre se trabaja en la rehabilitación, cómo modifica no sólo al adulto mayor solo sino también a todo su entorno como la familia directa y la ampliada. Y en este punto remarcó “cómo se tienen que adaptar cuando estos problemas ocurren. Es muy importante el acompañamiento del núcleo familiar”.
Qué rol juega lo emocional en el adulto mayor
Al ser consultada sobre lo emocional en los adultos mayores, la especialista subrayó que “juega un rol principal”, y describió que en la consulta “lo primero que pregunto es cómo se sienten, por qué vienen a consultar, cómo está compuesto su núcleo familiar, y muchas veces lo que me manifiestan, y pasa ahora mucho después de la pandemia, cómo cambia en este grupo etario la situación en la que se ven parados para el mundo”.
En este sentido, la médica habló de lo que se vive “en un hoy que es todo para ayer, tan rápido, la adaptación a las nuevas tecnologías hace que muchos se hayan adaptado perfectamente o generó un intercambio nuevo con su ambiente, pero otros se frenaron ante eso y genera dificultades para poder interrelacionarse con el medio, se ven con menos posibilidades de salir, también a muchos les pasa que van perdiendo amigos de su propia edad entonces se encierran más”.
Por ello remarcó que “todas las actividades sociales que puedan estar alrededor del adulto mayor van a ayudar a que esto lo puedan atravesar de la mejor manera”.
La doctora Trasante manifestó que “lo que hay que entender es que es una etapa de la vida que puede y tiene que vivirse de una manera plena, que no es un problema ser viejo”.
“En la vejez a partir de los 65 años hay un declive, sí, cambia la situación, pero lo que nosotros no buscamos es problematizarlo sino tratar de entender que es una etapa más de la vida en la que van a aparecer dificultades como en otras etapas y hay que vivirlo con naturalidad y que cuando aparezcan tenemos que poder afrontarlas”, concluyó.
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