Catalina Granel proyectó un Tandil 2050 con barrios iluminados y más oportunidades
La fundadora y coordinadora de Reinventar Tandil destacó el papel del deporte y la educación en la inclusión social.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/10/catalina_granel_7.webp)
Catalina Granel nació en Azul, es profesora de Educación Física y eligió Tandil para vivir y desarrollar un proyecto que, desde 2005, busca generar oportunidades para niños y jóvenes a través del hockey y la formación en valores.
Al frente de Reinventar Tandil, una asociación civil sin fines de lucro nacida en el barrio Las Tunitas, sostuvo que el deporte puede ser una herramienta preventiva, en articulación con la familia y la escuela, para acompañar las trayectorias educativas y descubrir las capacidades de cada persona.
En el marco de Tandil 2050, el ciclo impulsado por Rodrigo Rotonda, director de Grupo Rotonda, que invita a imaginar la ciudad dentro de casi un cuarto de siglo, Granel proyectó un Tandil que conserve su entorno natural y sus vínculos solidarios, pero que también avance en las condiciones de vida de sus barrios.
En su recorrido virtual hacia el futuro, Granel imaginó Las Tunitas con calles iluminadas, veredas en buen estado y señalización y una ciudad que mantenga la seguridad, el cuidado del vecino y la colaboración entre instituciones, empresas y Estado.
También destacó el crecimiento de la actividad deportiva y planteó el desafío de garantizar condiciones más equitativas para acceder a sus espacios y oportunidades.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/10/catalina_granel_4.webp)
-Para quienes no te conocen, ¿quién es Cata Granel?
-Siempre fui muy inquieta. La verdad es que de chiquita quería ser profesora de Educación Física. Me fui a estudiar Biología a La Plata, nada que ver. Y al terminar el año -me había ido bárbaro- dije: ‘Yo quería ser profesora de Educación Física’, así que vine a Tandil, que es una ciudad que no me parecía grande y ahora mirá lo que creció.
-Sos de Azul…
-Nacida en Azul, pero amo Tandil y es la ciudad que elegí para vivir; por lo menos hasta el momento me fascina, me gusta cómo crece, me gusta la mentalidad, me gusta la apertura. Y así comenzó esto de ser inquieta. Cuando me recibí, me fui al sur a vivir dos años y ahí, haciendo dedo entre pueblo y pueblo, me dijeron: ‘¿No querés dar hockey?’ ‘Yo no sé nada, sé poquito’. Empecé a dar hockey y así fue como cuando extrañaba tanto Tandil, me dijeron: ‘Quédate que en el jockey vas a andar bien’.
-¿Por qué nace Reinventar?
-Yo trabajaba de preceptora en el barrio con chicos vulnerables, judicializados, en un Centro de Día: Almorzaba, merendaba con ellos y ahí pensando en la nueva Ley de Niñez y Adolescencia en el 2006, decíamos: ‘Necesitamos algo para antes del problema, antes de que dejen la escuela’. Y yo pensaba: ‘Jockey’. Y me quedé ahí. Una de las coordinadoras que era trabajadora social me dice: ‘Yo te acompaño’. ‘Bueno, yo consigo los palos’. Empezamos así y al principio fue un fracaso, no iba nadie. Pero a los seis meses salió a la luz y todos los nenes decían ‘queremos jugar’, en Las Tunitas estaban felices. Hoy estamos agradecidos porque de ese grupo de niños estamos a punto de tener una profesora de Educación Física; que estudió, que se recibe en el profesorado. La verdad es que eso es un fruto.
-Tenés una mirada planificadora. Dijiste: ‘Yo no quiero que estos chicos sigan yendo por el mal camino o que dejen el colegio’ y Reinventar vino para eso.
-En realidad, todo lo que nosotros tratamos de ir haciendo son pasos muy lentos. Los vemos cuando alguien visita Reinventar y ve la infraestructura y dice: ‘Oh, pero qué grande’. Sí, pero hace 21 años que venimos trabajando; son pasos muy lentos, pero sí planificados. Hay objetivos generales. El objetivo grande es esa visión de formar líderes positivos, ser graduado en la universidad, ser un buen vecino, buena familia, una buena mamá. Ser un líder positivo para que sus hijos puedan elegir esa vida digna, sacar lo mejor que ellos tengan en su interior, como me pasó a mí. Capaz que con el hockey podía darle ese amor para que ellos cambien. Tratar de ver qué es lo que a ellos adentro les da seguridad, algún talento.
-Hablaste del líder positivo, que estaba dentro de la visión incipiente desde que se creó Reinventar. ¿Crees que hoy Tandil tiene líderes positivos?
-Sí, en todo. Ya desde el medio que comunica lo positivo, eso quiere decir que amas la ciudad. Entonces ya desde lo privado siempre encontrás a alguien; desde el Estado alguna directora, alguna maestra, siempre encontrás. Yo soy positiva de por sí, pero también creo que eso se transmite. Si uno le encuentra algo bueno adentro a un niño o un adolescente o un joven, puede cambiar la realidad de la familia también.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/10/catalina_granel_1.webp)
-¿Y Tandil te acompañó?
-Si, tenemos, por ejemplo, a través de la Mesa Solidaria, a las empresas. Hoy escuchaba al padre Raúl Troncoso antes de venir, que fue el primero que me dijo: ‘Hacemos una ONG’. Él hizo muchas ONG. Fueron a las Cataratas del Iguazú con solo un llamado por teléfono y donaciones. La alegría que teníamos los dos porque habíamos conseguido ese sueño, de que las chicas fueran a conocer una maravilla del mundo. Después fueron a esquiar. En ese momento era inaccesible. Es más, me decían: ‘Ah, pero hay hambre, ¿cómo van a ir a esquiar?" Pero a ellas ese viaje las transformó y hoy Melanie estudia Educación Física gracias a ese viaje. Yo creo que es un viaje educativo. Ahí te das cuenta si comen, qué comen, cómo es su higiene. Actualmente no estamos programando un viaje, queremos algo más sustentable, que abarque a toda la ciudad, con la cancha de hockey sintético, pero bueno, estamos hablando de una equidad y de que sea el mismo suelo para todos.
-¿Qué no tendría hoy la ciudad si esa Cata Granel no hubiese decidido venirse a vivir a Tandil?
-Yo no siento que sea yo en realidad, porque somos un medio. Reinventar le da oportunidad a la calidad educativa. Nosotros tratamos de relacionarnos con la escuela, para que terminen el primario y el secundario. Así empezó, con estos mensajes: ‘Hoy faltó tal de la escuela del barrio de Tunitas’. Y hoy estamos hablando de más de diez graduados de Ciencias Económicas y de Exactas, de acompañamiento terapéutico, de nivel terciario. Estamos hablando de más de diez graduados acompañando, también con empresas, apadrinando con el Banco Galicia a los que estudian Ingeniería en Sistemas o Económicas. Estamos hablando de una oportunidad que se les da no solamente a Tandil, sino a chicos de otras ciudades, por ejemplo de Azul o de Olavarría, que son vulnerables. Vienen a vivir a la universidad y nosotros los acompañamos en su proceso. Estamos diciendo que ese graduado de Ingeniería en Sistemas hoy hizo nuestra página. Nosotros sin pensarlo decimos: ‘¿Qué hacemos? ¿Quieren estudiar?’ Y ahora estamos hablando de que a una de nuestras alumnitas del barrio Las Tunitas le queda el año que viene para ser arquitecta. Nosotros le pagamos su pensión en La Plata. Son pequeños sueños, ellos lo dicen en nuestros talleres de valores y nosotros tratamos de ver si se los podemos cumplir.
-Reinventar Tandil puede haber sido un antes y un después para la ciudad. De ese entonces hasta hoy, ¿ves que en Tandil hay una mayor demanda para Reinventar o crees que ha mermado?
-Y… tenemos un montón de chicos este año. Y creemos que sí, que en realidad crece como creció la ciudad. Viene gente de afuera también que conoce, que quiere jugar hockey, que no puede pagar la cuota del club, que viven por alrededor, o que no. Tenemos gente del campo, de Villa Italia, de todos lados. Ven el espacio tan lindo, aunque no sea el espacio adecuado para jugar hockey. Y ahí se acercan y preguntan y sí, a nosotros nos demanda más actividades. Por ejemplo ahora hay un acompañante de acondicionamiento físico para adultos. Hay un taller de cuatro años. Ahora entre nuestras líderes positivas tenemos ya a una graduada de maestra jardinera, que da un taller para niños que es relindo. Y además la confianza de que traen a sus nietos, sus hijos, que se van enterando y vuelven. Yo trabajo en la escuela, entonces, cuando les digo: ‘¿quieren venir a jockey?’, los capto. Porque no es gratuito completamente, es una colaboración, entonces a veces les prestamos los palos.
-¿Por qué existe solo un Reinventar para el hockey? ¿No se puede hacer un Reinventar para otro deporte?
-En una época teníamos hockey y rugby. Pero el profe se fue a vivir a otro país. En realidad, nunca pusimos un no a la gente que se ha acercado y ahora que tenemos a las chicas que dan clases, espero que de ellas surja, porque esto fue una idea mía. Este año le dije: ‘¿Qué se les ocurre a ustedes?’ Están dando acondicionamiento físico para adultos y para adolescentes. Pero bueno, quiero que surja de ellas. Como la cancha sintética: No era un sueño mío, no es un sueño mío. Yo no lo había pensado en su momento y lo repito siempre por el costo, por un montón de trabajo. Y una de las chicas que tiene 22 años dijo: ‘Es mi sueño’. Entonces dije: ‘Bueno, si es tu sueño lo vamos a hacer’. Y ahí empezamos hace dos años a pensar y escribir, a reunirnos con personas.
-¿Y hay algo que te haya quedado pendiente?
-Siempre después de las vacaciones es muy difícil comenzar, pero no por un trabajo, porque es un voluntariado. Ahí vuelvo a mi interior y digo: ‘Bueno, pero si Dios quiere tengo que seguir’. Yo también lo hago por una convicción, por mi religión católica. Pero es muy difícil porque ocupa mucho tiempo, hay muchísimas alegrías pero también hay bajones. La familia se tiene que unir y los tres vamos para para el mismo lado, pero es difícil, son muchas horas.
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/10/catalina_granel_2.webp)
Imaginar el 2050
-Ahora vamos a poner el casco de realidad virtual. Ahí vas a ver el Tandil del 2050. ¿Qué ves ahí, Cata? ¿Cómo ves la ciudad?
-La ciudad está hermosa como siempre, llena de sierra.
-Vamos a arrancar frente a donde hoy están haciendo la cancha. ¿Qué ves ahí?
-La avenida Estrada iluminada, con el semáforo de Granaderos y Ezeiza, que divide para un lado 17 de Agosto, donde está la cancha, y al otro lado el barrio Las Tunitas. Está precioso con una arboleda, las veredas impecables. Y esas calles están bien señalizadas. Nuestro horario de trabajo es 18:30 a 20 ó 20:30 siempre, es casi todo el año de noche. Así que veo a ese barrio iluminado, es un sueño también. Todo el barrio iluminado, esas calles angostas pero iluminadas.
-Ahora vamos a ir para el centro de la ciudad, nos paramos frente a la Plaza Independencia. ¿Qué ves?
-La parroquia, mi lugar. La parroquia y un Tandil soñado. A mí Tandil siempre me parece que tiene esas oportunidades, que está entre pueblo y ciudad grande. Entonces, si seguimos conservando esa buena calidad entre las personas, este pensar en el otro -como varias personas o las ONG o las empresas piensan en el que está al lado- va a continuar el ánimo positivo, la seguridad, el cuidar al vecino.
-Ahora nos vamos a ir para la Movediza. ¿Qué ves ahí?
-Es gigante ese barrio. La verdad es que no lo conozco mucho. He ido para el barrio de Villa Aguirre, pero Movediza sé que es gigante, muy grande y estaría bueno que se continúen estos lazos con las instituciones y que el Estado esté también. Yo hablo por desconocimiento porque no he asistido. Pienso que Reinventar, por ejemplo, no es lo mismo que hace 21 años atrás. Pienso que, de acá 2050, estará todo el barrio ahí, todas las casitas que están construyendo. Es un lugar turístico, hermoso, en crecimiento. Me encantaría que los barrios de Tandil, con esos paisajes que tenemos, sean así.
-Vamos a sacarnos el casco. Hablaste y dijiste que hoy Reinventar funciona de 18.30 a 20.30, más o menos. ¿En el 2050 va a seguir con ese horario?
-Es muy difícil decirlo. En realidad, nosotros nos tuvimos que adaptar a la sexta hora de la escuela, a que salen tarde. Una cancha de hockey tendría que estar todo el día ocupada. Estoy hablando de lo que tenemos. Nosotros tenemos que visitar a los clubes porque el hockey es otro deporte si no es sintético. Por más que le hagamos el corte de césped perfecto y esté hermosa la cancha, es otro deporte, otra técnica, todo.
-¿Y cómo ves a ese Tandil en materia deportiva?
-La ciudad crece. Me asombra cómo la gente sale a correr, va al gimnasio. Es muy deportiva, tiene hábitos saludables. A eso lo veo por las correcaminatas, en todos los encuentros que hay de pádel, de tenis; todo lo que hay, anda bien. Y todos tienen trabajo, los que estudian. En la época en que yo me recibí no era tan fácil; si no eras tandilense no era fácil encontrar trabajo en lo privado. Y los chicos que estudian Educación Física eligen. Pienso que tienen trabajo porque la gente es saludable, ya tienen hábitos saludables. Hay mucha gente de afuera que viene a Tandil y sale a correr o a caminar. Eso a mí me motiva porque amo la ciudad y, si bien no soy muy deportista, enseño.
-Así como Reinventar ve en el deporte una solución, ¿vos ves el deporte como la salida para otros problemas a nivel general?
-Yo pienso que el deporte es un medio antes de un problema, pero también la familia es fundamental. Por ejemplo, tengo el caso de un alumno que me mandó un audio y me dijo: ‘Para no estar vagueando, voy a volver’. Fijate cómo el adolescente, si le das amor y le descubrís que él es bueno haciendo algo -estoy hablando de jockey-, él mismo te manda un mensaje. Pienso que -primero- la familia fundamental, y después la escuela. Nosotros siempre decíamos que éramos como la tercer pata: La familia, la escuela y después nosotros. Siempre tenemos las puertas abiertas. Si te enojas con nosotros, te decimos ‘andá’. Y se van y después vuelven. Siempre se van a enojar. Cuando al adolescente se le pone ese límite que la familia no le pone, se enoja, pero después le abrís las puertas y vuelve. Es más, la futura profe de Educación Física, cuando tenía 14, 15 años tenía un piercing. Tuvimos una reunión con su madre porque no se lo quería sacar, pero jugaba en la Liga Federada, jugó cinco años en la liga de hockey, y no podía jugar con un piercing. Entonces se había enojado con nosotros. Y mirá ahora, es la que coordina y es la profesora. Uno le pone límites porque a veces la familia no. Para mí el deporte tiene que estar antes del problema, porque ahí tenés que sacar un poco de la realidad para cuando están, por ejemplo, con consumo. Yo creo que nosotros nunca pudimos dar respuesta por un tema de que tienen que salir un poco de su realidad: De su vecino, de su familia, de su barrio. Es un poco más complicado, nosotros no pudimos. Siempre hay cosas y uno no puede estar en todo.
Más de 144 años escribiendo la historia de Tandil