Rodrigo Rotonda y el impulso de Tandil 2050: “Tenemos que recuperar nuestro compromiso ciudadano”
El impulsor de la iniciativa planteó la necesidad de construir una mirada estratégica sobre el futuro de Tandil, con participación del Estado, el sector privado y las organizaciones sociales.
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Pensar cómo será Tandil dentro de 25 años implica mucho más que proyectar obras o anticipar el crecimiento demográfico. Supone definir qué modelo de ciudad se quiere construir, qué aspectos de la identidad local se pretende preservar y cuáles son las transformaciones necesarias para responder a las demandas futuras. Sobre esa premisa se apoya Tandil 2050, la iniciativa impulsada por Rodrigo Rotonda, que busca instalar una discusión colectiva sobre el desarrollo de la ciudad y promover una planificación que trascienda las urgencias de la coyuntura.
En una entrevista en LU22 junto al periodista Javier Levigna, Rotonda evaluó positivamente la marcha del proyecto y destacó que la convocatoria comenzara a despertar interés entre los jóvenes, incluso entre estudiantes que todavía están cursando el nivel secundario. Para el impulsor de la propuesta, esa participación representa una señal alentadora porque permite pensar que las nuevas generaciones no solamente se preocupan por su futuro individual, sino que también pueden involucrarse en la construcción de la comunidad en la que desarrollarán sus vidas.
“Más que conducir, empujo”, aclaró al explicar su lugar dentro de la iniciativa. En ese sentido, insistió en que no pretende convertirse en el protagonista de un proceso que, a su entender, debe involucrar a profesionales, empresarios, estudiantes, dirigentes políticos y representantes de distintos sectores de la sociedad.
El nombre Tandil 2050 funciona, según explicó, como una referencia para promover una mirada de largo plazo. El año elegido podría haber sido 2030 o 2100, pero el propósito es el mismo: dejar de concentrar todas las discusiones en los problemas inmediatos y comenzar a definir qué ciudad se quiere construir en las próximas décadas.
Del potencial al desarrollo planificado
Rotonda consideró que Tandil cuenta con condiciones favorables para proyectar un crecimiento sostenido. Mencionó el aporte de la universidad, el desarrollo del sector tecnológico, la capacidad profesional y la presencia de empresas que generan actividad económica. Sin embargo, planteó que esas fortalezas no garantizan por sí solas un futuro mejor.
“Tandil tiene un potencial enorme”, sostuvo, aunque propuso revisar qué se hace con esa capacidad. En su visión, el objetivo no debería ser conformarse con las condiciones actuales, sino mantenerlas y potenciarlas de manera permanente.
Para ilustrar esa idea, recurrió a una comparación con las empresas tecnológicas que cotizan en los mercados estadounidenses, cuyo valor muchas veces está asociado a las expectativas sobre su desempeño futuro. Trasladado a la realidad local, el planteo consiste en trabajar para que Tandil conserve su atractivo y pueda seguir generando oportunidades, en lugar de descansar sobre los logros acumulados.
En esa línea, cuestionó que las discusiones sobre el futuro de la ciudad quedaran reducidas con frecuencia a necesidades inmediatas, como la reparación de una calle o la extensión de determinados servicios. Sin desconocer la importancia de esas demandas, consideró necesario incorporar una perspectiva más amplia que contemple cuestiones como el transporte, la inclusión, el desarrollo productivo y la organización territorial.
Como ejemplo, relató una conversación que mantuvo con Nicolás Brown, un joven con síndrome de Down que trabaja en McDonald's. Según contó, el intercambio le permitió conocer la importancia que tiene para una persona con discapacidad acceder al empleo y desarrollar un sentido de pertenencia.
A partir de esa experiencia, propuso que Tandil se fijara objetivos ambiciosos en materia de inclusión. “Tenés que empezar a empujar por Tandil ser la ciudad inclusiva número uno del mundo”, fue la meta que, según relató, le planteó al joven.
Para Rotonda, establecer objetivos de máxima permite ampliar las posibilidades de transformación. La discusión sobre el futuro, afirmó, debe contemplar tanto aquello que los habitantes desean preservar como las cuestiones que esperan mejorar.
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Una mirada regional y una crítica a la política
El proyecto también busca ampliar su horizonte más allá de los límites del partido. Rotonda consideró que Tandil debería comenzar a pensar su desarrollo en relación con las localidades de la región, en lugar de concentrarse exclusivamente en sus propios intereses.
La propuesta se enfrenta, sin embargo, a una dificultad que el entrevistado vinculó con el funcionamiento de la política y la pérdida de espacios efectivos de diálogo. En ese punto, formuló una crítica al sistema político actual y sostuvo que sus mecanismos muestran signos de agotamiento.
“Yo siento que, al igual que el modelo de los medios de comunicación, que es el que más conozco, el modelo de la política está agotado desde hace tiempo”, afirmó, al tiempo que advirtió que algunos sectores buscan sostener un esquema que, a su entender, ya no ofrece respuestas suficientes.
Para Rotonda, la pérdida de interés ciudadano por la política constituye uno de los principales problemas. Consideró que la falta de participación favorece que las decisiones queden en manos de quienes ocupan espacios de poder, sin que exista un involucramiento sostenido de la comunidad en las discusiones sobre su propio futuro.
“Debemos volver a recuperar nuestra ciudadanía o nuestro compromiso ciudadano para empezar nuevamente a construir un modelo de ciudad, de país, de región”, planteó.
En su análisis, esa actitud pasiva también contribuye a que los procesos de crecimiento se desarrollen sin una planificación capaz de anticipar sus consecuencias. De ese modo, las demandas por infraestructura y servicios terminan imponiéndose sobre una mirada integral que permita prever las necesidades de una población en expansión.
Al evaluar la gestión municipal, Rotonda reconoció que Tandil experimentó una valorización inmobiliaria que consideró un indicador positivo. Señaló que una persona le había sugerido medir el desempeño de un intendente a partir de la evolución del valor del metro cuadrado durante su mandato y que, tomando ese parámetro, entendía que la gestión había sido buena.
No obstante, aclaró que esa variable resultaba insuficiente para establecer una evaluación integral. Reconoció que podían existir cuestionamientos válidos sobre otros aspectos y sostuvo que la apreciación de los inmuebles no alcanzaba, por sí sola, para determinar la calidad de una administración.
Su planteo apuntó, precisamente, a la necesidad de superar las evaluaciones aisladas y abrir una discusión más amplia sobre el desarrollo local. En ese marco, cuestionó la desafección electoral y la tendencia a votar por rechazo a lo existente, sin contar necesariamente con una propuesta alternativa definida.
La falta de diálogo y las decisiones sobre el futuro
Uno de los aspectos que más le llamó la atención durante las conversaciones vinculadas con Tandil 2050 fue la dificultad para traducir los intercambios entre sectores en acuerdos concretos.
Rotonda reconoció que existen espacios de diálogo entre representantes de distintas actividades, pero advirtió que no siempre se traducen en decisiones o acciones verificables. A su entender, el problema no reside únicamente en la existencia de diferencias, sino en la ausencia de mecanismos que permitan procesarlas y avanzar hacia objetivos compartidos.
“Si hay comunicación, tiene que haber ida y vuelta. El mensaje tiene que llegar y ser recibido y aceptado”, explicó.
Desde esa perspectiva, consideró que las decisiones sobre el futuro de Tandil no deberían quedar circunscriptas a un grupo reducido de actores. Por el contrario, sostuvo que la definición de un modelo de ciudad requiere la participación coordinada del Estado, el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil.
El entrevistado también pidió que quienes no compartan la iniciativa eviten convertirse en obstáculos para su desarrollo. Su planteo no implica eliminar las críticas, sino sostenerlas con argumentos y permitir que la discusión avance.
En ese sentido, defendió la posibilidad de ensayar nuevas fórmulas de trabajo cuando las existentes no ofrecen los resultados esperados. “Lo que te trajo hasta acá no te va a llevar hasta allá”, resumió durante la entrevista.
La planificación estratégica, según su visión, no puede limitarse a reuniones periódicas en las que se intercambian opiniones sin avanzar hacia una agenda de trabajo. El desafío consiste en convertir el diálogo en una herramienta para hacer, con responsabilidades definidas y objetivos que puedan evaluarse.
Un ente autárquico para sostener el plan estratégico
La propuesta de Tandil 2050 contempla la creación de un ente autárquico de gestión que se ocupe de impulsar y defender el plan estratégico que surja del proceso de discusión.
La idea genera cuestionamientos entre quienes consideran que esas funciones deberían permanecer bajo la órbita estatal. Rotonda, en cambio, entiende que la iniciativa requiere una estructura propia que permita sostener los objetivos acordados más allá de los cambios de gobierno y de las prioridades de cada coyuntura.
El esquema que imagina contempla dos niveles de funcionamiento: un equipo directivo encargado de elaborar el plan estratégico y un equipo ejecutivo responsable de llevarlo adelante.
La participación de los sectores público y privado, junto con el denominado tercer sector, sería central para articular intereses y evitar que las decisiones queden sujetas a las diferencias entre quienes producen, quienes gobiernan y quienes representan a la comunidad.
“Pasar de tener una actitud ciudadana pasiva a una actitud ciudadana más activa o proactiva”, definió como uno de los objetivos centrales de la propuesta.
El ente, explicó, debería funcionar como una estructura dedicada a ocuparse del futuro de la ciudad, mientras los ciudadanos continúan con sus actividades laborales, educativas y sociales, pero cuentan con un ámbito que trabaje de manera permanente sobre las metas colectivas.
Antes de avanzar, sin embargo, consideró indispensable realizar un diagnóstico preciso de la situación local. En ese punto, expresó su sorpresa por la falta de información disponible sobre determinadas dimensiones de la realidad tandilense.
“No sabemos en un montón de cuestiones de dónde estamos parados. Y lo que no sabés dónde estás, ¿cómo lo mejorarás? ¿Qué gestionás si no podés medir?”, se preguntó.
La observación coloca la producción y sistematización de datos como una condición necesaria para cualquier proceso de planificación. Sin una línea de base que permita conocer la situación actual, establecer prioridades y evaluar resultados, advirtió, resulta difícil determinar qué políticas deberían implementarse y si efectivamente producen mejoras.
La participación joven como señal de futuro
Otro de los aspectos que destacó fue la presencia de jóvenes interesados en discutir el rumbo de Tandil. Frente a la idea extendida de que las nuevas generaciones permanecen alejadas de los asuntos públicos, Rotonda aseguró que encontró estudiantes dispuestos a involucrarse en debates sobre el futuro de la comunidad.
Entre ellos mencionó a Guadalupe, una estudiante que participará junto a él en el escenario de la actividad prevista para el lunes. Según explicó, la joven estaba vinculada con experiencias relacionadas con los modelos de Naciones Unidas y mostraba interés por cuestiones que excedían las preocupaciones inmediatas.
Esa participación lo llevó a revisar su propia percepción sobre el compromiso juvenil. Si antes imaginaba una minoría activa frente a una mayoría desinteresada, ahora consideraba posible que la proporción fuera más equilibrada.
La actividad anunciada para el lunes a las 15 incluye la participación de los entrevistados convocados por Tandil 2050, con la excepción del intendente Miguel Lunghi, quien confirmó que no puede asistir y enviará un mensaje en video. La propuesta contempla abordar distintos ejes de discusión y abrir posteriormente el espacio para que los asistentes compartan sus opiniones sobre el futuro de la ciudad.
La convocatoria se plantea como una instancia para ampliar el intercambio y sumar nuevas voces a una discusión que, para Rotonda, no debería quedar restringida a dirigentes, empresarios o referentes institucionales.
El desafío de Tandil 2050, en definitiva, será convertir esa voluntad de participación en una estructura de trabajo capaz de sostenerse en el tiempo. La iniciativa busca instalar una pregunta que excede las urgencias cotidianas: qué ciudad quieren construir los tandilenses y qué acuerdos están dispuestos a asumir para hacerla posible.
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