Molinero: "No se puede trabajar a ciegas sobre el consumo de drogas”
El funcionario sostuvo que otros desafíos de cara al 2050 son la desigualdad y la inseguridad.
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El ayudante fiscal Fabio Molinero partió de su experiencia en el ámbito judicial para pensar algunos de los desafíos que Tandil deberá afrontar de cara a 2050.
Entre ellos ubicó el consumo problemático de drogas, la desigualdad y la inseguridad, pero sostuvo que esas cuestiones no pueden abordarse de manera aislada.
Para el funcionario judicial especializado en estupefacientes y delitos conexos con la trata de personas, el crecimiento, el desarrollo, la inclusión, la educación y la prevención forman parte de una misma discusión y requieren políticas públicas que permitan anticiparse a los problemas.
En ese sentido, propuso comenzar por un diagnóstico que permita conocer la dimensión del consumo en la ciudad, identificar edades y tipos de drogas y, a partir de allí, definir dónde y cómo intervenir.
“No se puede trabajar a ciegas”, planteó. También señaló la necesidad de evaluar los resultados de las políticas implementadas, sostener aquello que funciona y modificar lo que no da resultado.
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Entrevistado por Rodrigo Rotonda, director de Grupo Rotonda, Molinero consideró además que Tandil tiene la posibilidad de crecer de manera ordenada y desarrollarse sin reproducir situaciones de deterioro social.
Para eso, entiende que el proyecto de ciudad debe trascender los gobiernos y sostenerse en el tiempo. La autonomía municipal, la asignación de recursos y la articulación entre distintos actores aparecieron, en su mirada, como parte de ese desafío.
Al imaginar el Tandil 2050, apuesta por una ciudad capaz de organizarse, establecer objetivos y corregir el rumbo cuando sea necesario.
Y reclamó, sobre todo, mayor diálogo entre quienes tienen responsabilidades de gestión: “No importa quién traiga la idea, lo importante es si la idea es buena”, destacó.
-Para quienes no te conocen, ¿quién es Fabio y qué está haciendo hoy?
-Yo soy funcionario judicial, trabajo en la temática de delitos carcelarios, trabajé doce años acá en la temática de delitos de narcomenudeo y trata de personas y estuve anteriormente en otras ciudades prestando funciones. Ya llevo más de 25 años trabajando en esto. Soy papá, tengo cinco hijos, así que con Carolina tenemos una gran familia.
-Esta serie de entrevistas tiene un hilo y lo voy a respetar antes de llegar a lo que más interesa, que es el tema del consumo. Pero, ¿cómo empezó Fabio en Tandil? ¿Cuáles fueron los primeros pasos que lo llevaron a donde está hoy?
-Yo soy nacido en Vela. Mis padres –Emilio y Coca- trabajaron ahí. Estudié en Mar de Plata y después me recibí, ejercí como abogado y concursé para el Ministerio Público Fiscal y, de ahí, me fui a la ciudad de Saladillo. Trabajé tres años y medio, allí hice mis primeras armas. Mis dos primeras hijas nacieron en Mar del Plata, otro nació en Saladillo, en Rauch nació el cuarto –Nicanor- y acá nació Violeta. Ya vine a cargo de esta fiscalía de drogas que no existía en ese momento. Para mí fue un gran desafío porque era una temática interesante y, de a poquito, fuimos tomando vuelo y se hicieron varias cosas, hicimos varios procedimientos, muy buenos trabajos. Trabajé con muy buena gente a nivel policial -hay que reconocerlo-, gente muy proba, tanto a nivel Policía Federal como Policía de la Provincia. Y también tuve algunas situaciones que no fueron muy satisfactorias pero, en líneas generales, soy un tipo convencido de que se pueden hacer cosas. A partir de ahí también tomé nota de que estas temáticas, tanto lo que yo hago ahora como lo que hice en su momento, me despiertan determinadas cuestiones, como por ejemplo saber por qué pasa lo que pasa. Por qué hay tanta inseguridad o por qué crece la inseguridad, cómo trabajamos, cuál es la respuesta que damos, si realmente hacemos justicia, o no. Son preguntas que me hago; hay cosas que por ahí advierto que pasan, que a mí particularmente no me gustan y que me gustaría revertir.
-¿Qué le aportó Fabio a Tandil hasta ahora?
-Yo creo que le aporté, desde el punto de vista investigativo, mucho trabajo y poder, particularmente, haber erradicado cantidad de puntos de venta de droga. El otro día pensaba también en la recuperación de chicas víctimas de trata de personas. Eso desde el punto de vista profesional: Uno se siente con mucha satisfacción de poder hacer Justicia. La verdad es que no es fácil hacer Justicia, a veces es muy complejo, pero me quedo con ese resultado de poder sacar a chicas víctimas de trata de personas. También la capacidad operativa de hacer las cosas, le aporté honestidad y un tipo que está dispuesto a dar lo que no tiene para que las cosas estén mejor.
-¿Hay algo en tu trayectoria que te hubiese gustado que se hiciera de otra manera o que, por diversos motivos, no sucedió?
-Sí, me hubiese gustado, por ejemplo, contar con mayor cantidad de recursos, ser un organismo mucho más importante, más trascendente, poder hacer más cosas, pero hay contextos del país que uno no puede manejar. Me hubiese gustado que me escucharan un poco más porque algunas cosas que dije en algún momento están pasando, lamentablemente. Y tal vez hoy estaríamos en otro lugar. Pero nunca es tarde. Hay que insistir, hay que ser resiliente.
-¿Cuál es el problema principal que, desde tu mirada, tiene hoy Tandil, que se puede acrecentar?
-Hay varios desafíos por llevar adelante y creo que un desafío es el tema drogas. El consumo problemático de drogas es un tema, la desigualdad es un tema. Me quedé con esto de las metas o los pilares que pusieron ustedes con Tandil 2050: Educación, inclusión, conectividad, y me parece que de alguna manera me lleva a pensar que la clave está por ahí. Pero a ese desafío hay que trabajarlo porque, si no trabajamos, podemos llegar a tener grandes problemas. Ustedes hablan, por lo que vi en distintas entrevistas, de medir. Hay que empezar a medir qué es lo que está pasando con el tema drogas. Hay que empezar a focalizar. Se está trabajando, pero no alcanza lo que se hace. Hoy nos encontramos con un CPA que es de la provincia de Buenos Aires y con algunos puntos municipales, pero a mí me parece que hay que empezar a abordarlo desde otro lugar, hacer una lectura de cuántas personas hoy tenemos con la problemática del consumo y empezar a hacer política pública de prevención con respecto a eso.
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-¿Crees que es un tema presupuestario o un tema de foco? ¿Es un tema actitudinal, político?
-Político. También tiene que ver con uno de los temas que ustedes tocaron acá con los entrevistados: El tema de autonomía municipal. Eso tiene mucho que ver, porque si los municipios no tienen autonomía tampoco pueden asignar presupuesto para trabajar sobre eso. Entonces, estás dependiendo mucho de la Provincia.
-Hoy la droga ya es un problema en Tandil...
Sí, claro.
-Y si no hacemos nada, puede ser peor...
-Va a ser peor.
-¿Crees que se puede hacer una especie de plan?
-Sí, totalmente.
-¿Estamos a tiempo?
-Yo creo que sí. Y creo que tiene que ver con todos estos temas que ustedes han ido tocando que, para mí van, entrelazados: Crecimiento, desarrollo. El desarrollo va vinculado justamente a la inclusión, a la prevención, a trabajar en educación. Si uno ata todas las bases que tiene el Tandil 2050, para mí están entrelazados y van con eso.
-¿Cómo te imaginas el Tandil 2050?
-Yo creo que, habiendo marcado esta pauta, me lo imagino como algo muy interesante. Porque no es lo mismo seguir creciendo desordenadamente. Empezar a ordenar va a dar prioridades y va a generar expectativas en muchos de nosotros. Evitar problemas, adelantarse, por ejemplo, en el tema de la droga. Sabemos lo que está pasando, ¿por qué no nos adelantamos? ¿Por qué no empezamos a trabajar sobre esos temas? ¿Por qué no empezamos a dar posibilidades? ¿Porque no empezamos a incluir? ¿Por qué no bajamos la brecha de desigualdad? ¿Por qué no defender también los derechos humanos de esa persona, pero no para que sea en valor nuestro, sino no para transformar su vida? Porque si no, ahí también cometemos errores. Yo lo dije en otro momento: La toma de Movediza me deja esa sensación, me deja la sensación que se abrió la puerta como para que esto se vaya consolidando. Ahí se cometió un delito y la Justicia lo avaló. Para mí está mal. Y en pro de la protección de los derechos humanos. Pero en definitiva, ¿para qué? ¿Para tranquilizar la conciencia de cada uno de nosotros o para transformar la vida de quien lo sufre? Y hoy yo veo que hay gente que está sufriendo aún más todavía. Para mí tenemos que trabajar en eso.
-¿Hay alguna ciudad con la cual no te gustaría que nos espejemos?
-Mar de Plata. Mar de Plata es la clara muestra de lo que está pasando, de lo que puede pasar acá, obviamente con la diferencia de la cantidad de gente. ¿Cuánta gente vive Mar de Plata? Un millón de personas, un millón cien. Cuando yo vivía allá, éramos 600.000. Creció mal. Hay una cantidad de barrios con un deterioro social enorme. Y hoy la realidad es que se encuentra con un nivel de inseguridad enorme que afecta a todo lo demás.
-¿Y Tandil puede llegar a eso?
-Tandil, en la medida en que vaya creciendo como va creciendo y como haya puntos de deterioro, puede llegar a tener algún significado. No puedo estimar el tiempo, pero si no empezamos a trabajar tenemos graves problemas.
-¿Tenés alguna idea de cómo podría darse ese trabajo preventivo?
-Primero creo que hay que medir la cantidad de personas que hoy tenemos en situación de consumo, en situación de deterioro social y, a partir de ahí, empezar a realizar políticas públicas de prevención. Hay que hacer un diagnóstico y después hay que evaluar la ejecución de ese diagnóstico para ver el resultado que tenemos y, como consecuencia de eso, ver en qué estamos mejorando y en qué no, y ahí replicar. Y retroceder en lo que sale mal, porque obviamente que esto no es fácil. Hay varias cosas que tienen que ver con todo esto: La autonomía municipal y la prevención; también es una cuestión legislativa y de asignación de presupuesto. Hoy el Municipio se está haciendo cargo de situaciones que no se tiene que hacer cargo; esa es la realidad. Lo tiene que hacer porque es quien está acá para dar la cara. Pero ¿de dónde saca la plata para hacerlo?
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-Te voy a poner el casco de realidad virtual y ahí vas a estar viendo el Tandil 2050. ¿Qué ciudad ves?
-Veo una ciudad con crecimiento y con desarrollo en algunos sectores.
-¿En qué sectores?
-Particularmente por la ruta 226. En esa zona me parece que es donde tiene que haber desarrollo. También puede haber desarrollo en Cerro Leones. Hablo de desarrollo porque para mí más importante el crecimiento.
-¿Por qué?
-Porque justamente abarca a más gente, no a un sector determinado. Y acá lo que tratamos es de que se sume más gente a este tren.
-¿Ves una ciudad que creció y se desarrolló para bien y que, como dijiste antes, se diferenció de esa ciudad que no querés ser, que era Mar de Plata?
-En la medida en que logre mantener las políticas públicas, que pase el gobierno que pase y las mantenga, puede pasar. Si no, no.
-Ahora te vas a parar frente al barrio La Movediza? ¿Qué ves?
-Difícil. Me gustaría ver desarrollo, pero en la medida que no se realice esto que estamos hablando, el deterioro va a ser aún mayor. Me parece que hay que trabajar, hay que discutir, hay que sentar a toda la gente en la mesa, hay un montón de gente que puede aportar un montón de cosas.
-Ahora nos vamos a ir al barrio Palermo. ¿Qué ves ahí?
-Ahí veo más desarrollo que en el barrio La Movediza. La avenida Actis al final generó más desarrollo.
-Y ahora vamos a Las Tunitas…
-Las Tunitas está siendo cubierta por el crecimiento de la ciudad. En realidad la está envolviendo. Pero eso no significa que Las Tunitas cambie su idiosincrasia si no tiene educación, por ejemplo.
-Ahora sacate el casco, ya pasamos la etapa de la virtualidad. Describiste una ciudad que tuvo crecimiento y también tuvo desarrollo. Con una mano en el corazón, ¿la ves posible?
-Sí, lo veo posible porque creo que hay capacidad de pensar en algo. Que alguien piense: ‘Che, ¿cómo vamos? ¿Cómo nos vemos de acá a futuro?’ Es organizarse, es establecer roles, es proyectarse, es equivocarse, volver hacia atrás y arrancar otra vez. Tenés un margen, tenés una huella, tenés un objetivo, tenés un propósito. Para mí eso es fundamental; cuando hablo de políticas públicas, hablo de las políticas que justamente tienen un propósito, una acción para transformar algo: A veces puede ocurrir que se transforme, y a veces no. Y ahí se cambia y se modifica. Pero hay que hacerlo, no quedarse justamente en esto de que ‘lo vamos a hacer’. Para mí eso es lo importante. Hay gente capacitada para hacerlo. Cuando escuché las otras entrevistas que ustedes hicieron, realmente me asombró la capacidad de las personas que intervinieron, desde todo tipo de ángulo. Me encantaron las distintas miradas y cómo uno puede unir porque, en definitiva, todas se unen de alguna manera, directa o indirectamente. Lo del tema droga e inseguridad, que es justamente la base de la problemática de la droga, es un desafío que va a tener el Tandil 2050: Si quiere disminuirla o quiere acrecentarla, si quiere permanecer como si nada pasara o quiere empezar a enfocarse. Y también es mucha responsabilidad para nosotros, como funcionarios judiciales. Nosotros tenemos que abrirnos a la sociedad; no somos más, somos iguales.
-¿Y por dónde hay que empezar?
-Primero hay que hacer un diagnóstico, hay que medir. Yo mediría la problemática que tenemos. ¿Cuántas personas son las que consumen drogas? ¿Qué tipo de drogas se consumen? ¿De qué edades son? No estamos hablando de la persona como sujeto identificado. Estamos hablando de tener un patrón para saber dónde tenemos que trabajar. No se puede trabajar a ciegas. A partir de ahí podemos empezar a evaluar cuestiones que están vinculadas con la inseguridad. ¿Dónde estamos fallando? Tenemos un gran problema con personas que consumen, no sabemos qué hacer. Tenemos un gran problema con las personas que están en la calle, con problemas de salud mental. Guarda con eso, porque están ahí en una situación muy sui generis. No cometen delitos pero cometen contravenciones, y quizá el día de mañana cometan delitos. Entonces, no podemos tener ese tipo de situaciones ahí, tan en el aire, que no sabemos cómo abordar. Hay que ser más que criteriosos y también -no voy a decir nada nuevo- está el tema de los egos; no importa quién traiga la idea, lo importante es si la idea es buena. Si la idea está buena yo me subo, ¿puedo subirme? Claro, me quiero subir. ¿Por qué? Porque me parece interesante, porque además tengo hijos y mis hijos van a vivir acá y yo quiero que mis hijos vivan en una ciudad donde estén seguros y donde sean libres.
-Una última pregunta: ¿Qué crees que le falta hoy a Tandil que te gustaría que tuviera?
-A mí me gustaría que tuviese pensamientos más parecidos a los de este grupo de personas que se está sumando al 2050 y que los que gestionan tengan un poco más de unión para poder llevar a cabo la política.
-¿Crees que hace falta diálogo?
-Sí, discutir y no pensar que porque viene de aquel partido, lo dejo afuera. Eso no tiene nada que ver. Acá está en juego nuestro cuero. No podemos quedar enmarañados con ideología. Si no, es egoísmo partidario.
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