Cómo detectar los síntomas de intoxicación por monóxido de carbono y evitar riesgos en el hogar
Con la llegada de las bajas temperaturas y el uso intensivo de sistemas de calefacción, especialistas advierten sobre la importancia de reconocer las señales tempranas de una intoxicación por monóxido de carbono, un gas invisible y letal que requiere medidas de prevención inmediatas.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/dolor_de_cabeza.webp)
El monóxido de carbono es conocido como el enemigo silencioso del invierno. Al carecer de olor, color y sabor, su presencia en ambientes cerrados resulta imperceptible para los sentidos humanos. Ante el uso frecuente de estufas, calefactores y braseros, es fundamental que la comunidad conozca cómo identificar los síntomas que alertan sobre una posible exposición a este gas tóxico.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa doctora Lorena Alanis, médica clínica (matrícula 8246), advierte que muchas veces las señales iniciales se confunden con malestares cotidianos. "Muchas veces los síntomas iniciales se confunden con cansancio, estrés, intoxicación alimentaria o malestar general típico del invierno. Por eso es importante observar si varias personas del hogar comienzan a sentirse mal al mismo tiempo o si las molestias aparecen principalmente dentro de determinados ambientes", explicó la profesional.
Señales de alerta para tener en cuenta
Para prevenir complicaciones graves, es vital prestar atención a las manifestaciones físicas que pueden indicar la acumulación de monóxido de carbono en el ambiente. Los síntomas más frecuentes incluyen:
Síntomas iniciales:
- Dolor de cabeza persistente, que suele intensificarse al estar en un ambiente cerrado y mejorar al salir al aire libre.
- Mareos y sensación de inestabilidad.
- Cansancio excesivo o debilidad generalizada.
- Náuseas frecuentes.
- Somnolencia inusual.
Síntomas en cuadros avanzados:
- Vómitos persistentes.
- Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
- Visión borrosa o alterada.
- Dolor en el pecho.
- Desorientación o confusión mental.
- Pérdida del conocimiento.
Es fundamental destacar que ciertos grupos poblacionales presentan una mayor vulnerabilidad ante este gas. Los niños, los adultos mayores, las personas gestantes y aquellos pacientes que ya padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares deben ser monitoreados con especial atención, ya que pueden sufrir efectos más severos ante una exposición prolongada.
La importancia de la prevención y la ventilación
El riesgo aumenta considerablemente durante las horas de descanso, ya que el monóxido de carbono puede acumularse mientras los habitantes de la casa duermen, especialmente si se utilizan artefactos sin salida al exterior o braseros en habitaciones mal ventiladas. Por esta razón, muchas de las emergencias ocurren durante la noche o la madrugada.
Ante cualquier sospecha de intoxicación, la recomendación de los especialistas es clara: ventilar el lugar de manera inmediata abriendo puertas y ventanas, apagar todos los artefactos a combustión y dirigirse a un centro de salud para recibir atención médica profesional. La rapidez en la respuesta es determinante para evitar daños mayores en la salud.
Para minimizar los riesgos, se aconseja realizar controles periódicos de estufas y calefones exclusivamente con gasistas matriculados. Asimismo, es imperativo mantener siempre una ventilación mínima en la vivienda, incluso en los días de mucho frío, y evitar bloquear las rejillas de ventilación. La prevención y la observación constante de los síntomas son las herramientas más eficaces para atravesar el invierno de manera segura.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil