Analizaron el horizonte de Tandil hacia 2050 y destacaron el potencial de las empresas sociales
La fundadora de la organización Ekhos, Jesica Oyarbide, participó de un espacio de reflexión sobre el futuro de Tandil.
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En el marco del ciclo de entrevistas que busca desentrañar el futuro de la ciudad para 2050, la fundadora de Grupo Ekhos, Jesica Oyarbide, aportó una mirada sobre el modelo de desarrollo que necesita Tandil y definió las bases de lo que denominó empresas sociales, organizaciones que no nacen meramente con un fin lucrativo, sino con el objetivo primordial de mitigar o resolver problemas sociales y ambientales a través de modelos de negocios sostenibles.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún explicó, este tipo de estructuras representa una pieza fundamental para que la ciudad no solo crezca en dimensiones, sino que logre un desarrollo equilibrado y estratégico.
La especialista recordó que su camino comenzó hace muchos años cuando descubrió este concepto en Asia. En 2017, junto a su socia María Virginia Romero, fundó Grupo Ekhos tras vivir una experiencia transformadora en India y en otros países de la región.
El objetivo fue claro desde el inicio: crear las condiciones propicias para que las empresas de impacto surjan, se expandan y se desarrollen en el contexto local y regional.
Para Oyarbide, el ecosistema de impacto funciona como una planta que necesita suelo fértil, agua y nutrientes, lo que en el mundo empresarial se traduce en una academia comprometida, inversiones que miren el retorno de impacto y políticas públicas claras. En definitiva, “pensar distinto esa lógica de negocios”.
Planificar con datos
Uno de los puntos centrales fue la carencia de indicadores locales que permitan entender con precisión el estado de situación de la ciudad en términos de educación, salud y desarrollo.
En ese sentido, Oyarbide aseguró que para pensar el Tandil del 2050 “se necesitan datos concretos para saber cómo estamos” y contó que, al intentar buscar indicadores para comprender en dimensión “dónde estamos parados en términos de empresas que busquen algo más que el lucro, vimos que falta información”, señaló.
La fundadora de Grupo Ekhos advirtió sobre un riesgo latente: que Tandil experimente un crecimiento demográfico y económico que no se traduzca en un desarrollo real.
Está el riesgo de un crecimiento que no se traduzca en desarrollo real
Según su visión, si no se convoca a una mayor diversidad de actores a la mesa de decisiones y no se planifican las acciones de forma estratégica, el crecimiento será desordenado.
En este sentido, destacó el “talento” que posee la ciudad y las ganas de “muchas personas de hacer cosas distintas”, pero insistió en que la planificación estratégica es la única herramienta para evitar que las problemáticas sociales se agraven a medida que la ciudad se expande.
Los cinco pilares de la empresa social
Para clarificar el concepto que promueve desde su organización, Oyarbide detalló los cinco principios que definen a una empresa social.
En primer lugar, debe tener un propósito de impacto claro; segundo, poseer un modelo de negocio que no dependa exclusivamente de subsidios o donaciones, sino de la venta de productos o servicios; tercero, debe reinvertir la mayoría de sus ganancias en el impacto que genera; cuarto, en sus operaciones debe priorizar a las personas y al planeta; y finalmente, debe proteger ese impacto a largo plazo mediante su figura legal.
“Hay empresas sociales que están constituidas como SRL, como SA, cooperativas, asociación civil, pero con la lógica de tener un negocio con impacto”, insistió.
En Tandil, existen ejemplos que ya trabajan bajo esta lógica, aunque muchas veces no se los identifique como tales.
Oyarbide mencionó casos emblemáticos como el de Treco, que trabaja con residuos orgánicos para convertirlos en compost y biofertilizantes, y el Taller Protegido de la ciudad, que con sus 40 años de trayectoria es, “por definición académica”, una empresa social consolidada con múltiples unidades de negocios detrás “de un propósito poderoso”.
También destacó a la firma Gregui, que integra en su modelo la fabricación de revestimientos utilizando plástico reciclado, lo que demuestra que el triple impacto es posible en la industria local.
La compra sostenible como motor de cambio
Una de las propuestas más innovadoras fue la de las compras sostenibles. Este concepto sugiere que las empresas tradicionales, que son “fundamentales” en el ecosistema que plantea, pueden transformar su entorno sin necesidad de cambiar su naturaleza jurídica, simplemente volcando su presupuesto de compras hacia proveedores con impacto social.
“Las compras son una herramienta gigante para promover el ecosistema de impacto”, afirmó Oyarbide, ejemplificando que elegir comprar mobiliario o servicios de cafetería a organizaciones que emplean a personas con discapacidad o en situación de vulnerabilidad genera un efecto multiplicador en la economía local.
Las compras son una herramienta gigante para promover el ecosistema de impacto
Este puente entre el sector empresarial tradicional y el social es uno de los objetivos de la Mesa de Impacto Tandil, creada en el 2023. El espacio busca que los distintos actores locales comiencen a hablar un mismo lenguaje y encuentren oportunidades comerciales conjuntas que fortalezcan el tejido social de la ciudad.
La articulación, según Oyarbide, es clave para que las grandes empresas de la ciudad se acerquen a este ecosistema y entiendan que su poder de compra puede ser el motor de una transformación profunda.
Modelos internacionales y el espejo de Medellín
Al ser consultada sobre referentes de transformación urbana y empresarial, Oyarbide citó el caso de Medellín, en Colombia. Recordó que a finales de la década del ‘90, aquella ciudad estaba “sumida en la violencia y tomada por el narcotráfico”, pero logró una metamorfosis rotunda gracias al trabajo conjunto entre el sector privado, el gubernamental y el tercer sector.
El centro de esta transformación fue Ruta N, un complejo de innovación basado en pilares que Tandil comparte: la ciudad del conocimiento, el turismo sostenible y la educación.
Para la especialista, Tandil tiene todas las condiciones para replicar un modelo de desarrollo robusto similar al colombiano. Destacó que el cambio no depende solo de la formación académica, sino de una sensibilización y conciencia sobre las necesidades comunes. “Necesitamos que las personas más audaces se animen a dejar de ser espectadores en la forma de hacer negocios y pasen a ser protagonistas”, instó.
La visión compartida entre la Municipalidad de Tandil, la Unicen y el sector privado es, para Oyarbide, el punto de partida necesario para proyectar la ciudad a tres décadas.
Hacia un ecosistema mapeado y colaborativo
En la actualidad, la organización Ekhos se encuentra liderando un mapeo nacional de empresas sociales y de triple impacto, una iniciativa que en la ciudad cuenta con el apoyo de la Municipalidad como aliado territorial para replicar la experiencia.
Este relevamiento, que cuenta con más de 70 organizaciones mapeadas a nivel país y al menos 30 identificadas en Tandil, se realiza a través de una plataforma digital colaborativa que permite dar visibilidad y acceso a mercados internacionales a estos emprendimientos.
Oyarbide resaltó que este mapeo es fundamental para que la política pública y el sector privado tengan una hoja de ruta clara sobre a quién apoyar y con quién contratar.
La colaboración de instituciones como la Unicen, la Universidad Siglo 21, la Universidad Austral y la Universidad Nacional de Río Cuarto refuerza el carácter científico y profesional de la iniciativa.
El objetivo es que para el 2035, Tandil cuente con un directorio consolidado de empresas de impacto que sea la envidia de la región.
“Hay varias en la ciudad y por eso insistimos en que se mapeen porque si no es buscarlas con lupa”, dijo y consideró que “falta muchísimo más porque sigue predominando una lógica de pensamiento empresarial y no en este desarrollo más holístico y abarcativo”.
El rol de las nuevas generaciones y el cambio de paradigma
Finalmente, la cofundadora de la organización Ekhos y referente de Marcas que Marcan hizo hincapié en el recambio generacional como un factor acelerador de estas transformaciones.
“En muchos casos, las nuevas generaciones vienen con otra lógica”, planteó y aseguró que “hay datos que nos dicen que los jóvenes ya no desean trabajar en empresas cuyo único interés sea el rédito económico, sino que piensen en otra cosa”.
"Abrazar más la innovación y conectar con otras ciudades"
La búsqueda de propósito es hoy una prioridad en el mercado laboral global y Tandil no es la excepción. Por ello, instó a que las instituciones locales se adapten a esta nueva demanda para retener el talento y atraer nuevas inversiones que busquen generar valor social.
Tandil 2050
Con la mirada puesta en el 2050, Oyarbide imaginó una ciudad descentralizada, con una movilidad sostenible que resuelva los conflictos de tránsito actuales y un sistema de salud fortalecido. “No podemos seguir sumando más autos a una ciudad que está casi al límite”, alertó.
Destacó el potencial a nivel educativo y planteó como desafío “abrazar más la innovación y conectar con otras ciudades” con los que intercambiar conocimiento. “No tenemos que inventar la rueda, podemos buscar cosas que ya funcionan y entender cómo compartir”, subrayó.
Sumó a ese esquema los lineamientos en materia de salud con personal “más capacitado y más infraestructura”, mientras que desde la perspectiva empresarial “me imaginaría un espacio que concentre al ecosistema emprendedor de Tandil que piense en abrazar estos modelos que tienen una lógica diferente y complementaria”.
