Una cooperativa apícola presentó tres iniciativas para educar y fomentar la producción y el cuidado ambiental
En el marco de la Semana de la Miel, la Cooperativa Apícola La Serrana lanzó tres proyectos estratégicos que incluyen un vivero forestal, la continuidad de su escuela de formación y una innovadora propuesta educativa denominada "La abeja y yo", destinada a alumnos de nivel inicial y los primeros años de primaria.
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En una conferencia de prensa, la Cooperativa Apícola La Serrana presentó un ambicioso plan de acción compuesto por tres iniciativas centrales. El anuncio estuvo encabezado por Gustavo Morteo, integrante de la cooperativa, quien estuvo acompañado por las directoras Mariel Santellan del Jardín 916 de Villa Aguirre, Natalia Ferreyra del Jardín 925 del barrio Arco Iris y Cristina Rivero del Jardín 928 del desarrollo urbanístico Procrear. Los acompañó Dardo Alonso, dirigente de Federación Agraria, donde se llevó a cabo el anuncio.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante el encuentro, se detallaron los alcances de estos proyectos que buscan no solo potenciar la actividad económica, sino también generar una conciencia ambiental profunda en la comunidad. Gustavo Morteo destacó que estas propuestas surgen de la necesidad de sostener la actividad apícola y compartir con la sociedad tanto las problemáticas actuales como las posibles soluciones. Según explicó el referente, la cooperativa se ha involucrado activamente en proyectos que apuntan a la sustentabilidad y al relevo generacional de los productores.
El Vivero Forestal Apícola y la recuperación del rinde
La primera de las iniciativas presentadas es el Vivero Forestal Apícola. Este proyecto se centra en la forestación con especies melíferas, es decir, plantas que florecen y proveen el néctar necesario para las abejas. El objetivo primordial es recuperar los niveles de rendimiento de las colmenas, que se han visto afectados por diversos factores ambientales. Para llevar adelante esta tarea, la cooperativa ha rubricado un convenio con la Federación Agraria, entidad que colaborará en la identificación de productores rurales que serán receptores de las plantas a distribuir en campos del partido.
Las especies seleccionadas para esta etapa incluyen cinco variedades de eucaliptus, además de coníferas como la casuarina, ideales para la creación de cortinas de viento. Gustavo Morteo subrayó que esta articulación con los productores agropecuarios es fundamental para apostar a la forestación en el campo. Además, vinculó esta acción con los desafíos globales, mencionando que el proyecto también contempla la reducción de la huella de carbono. Los productores interesados en participar deberán completar un formulario de inscripción para recibir el asesoramiento técnico y las plantas correspondientes.
Formación y futuro: la Escuela de Apicultura
El segundo eje de trabajo es la Escuela de Apicultura, que este año iniciará su cuarto ciclo lectivo. A diferencia de un curso tradicional, esta propuesta se estructura como una escuela que abarca un ciclo completo de producción. La cooperativa facilita a los alumnos una cantidad determinada de colmenas para que realicen sus prácticas, eliminando las barreras económicas de entrada a la actividad. El costo para los estudiantes se limita exclusivamente a los materiales físicos, como cajones, núcleos e indumentaria, sin necesidad de pagar matrícula.
Gustavo Morteo explicó que el pago del equipamiento puede financiarse en tres años y que incluso existe la posibilidad de abonar mediante mano de obra. "La persona que no tiene dinero puede iniciar si tiene vocación de ser apicultor", afirmó, destacando que el factor económico no debe ser un condicionante. Además, los alumnos participan del programa La Primera Colmena de la provincia de Buenos Aires, lo que les permite acceder a beneficios adicionales y formalizar su situación a través del Registro Nacional de Productor Apícola (Renapa) e inscribirse al monotributo.
La escuela ha mostrado un crecimiento sostenido: comenzó con seis alumnos, luego ocho y actualmente cuenta con siete cursantes y dos oyentes. En total, se estima que del total de 14 estudiantes, nueve se han mantenido vinculadas a la actividad como pequeños productores en aprendizaje. Este esfuerzo es vital para el sector en Tandil, donde existen aproximadamente 400 productores, pero se enfrenta el desafío del envejecimiento de los trabajadores y la falta de rentabilidad para grandes inversores.
“La abeja y yo”, a las aulas
El tercer proyecto, calificado por Gustavo Morteo como el más relevante desde la perspectiva de la cooperativa, es "La abeja y yo". Esta iniciativa educativa está diseñada para instalarse de forma permanente, trabajando de manera conjunta con docentes y directivos de jardines de infantes y los primeros grados de la escuela primaria. El propósito es estimular el conocimiento sobre la abeja como una especie en peligro y resaltar su rol crucial en la polinización y el equilibrio del ecosistema.
El proyecto propone un trabajo articulado donde la cooperativa aporta información técnica y disparadores temáticos, mientras que los docentes tienen total libertad para adaptar los contenidos según la edad de los niños. "La abeja tiene relación con todas las materias, desde lo social y lo matemático hasta lo cultural", señaló Gustavo Morteo. La planificación prevé que, tras un período de trabajo en el aula, los integrantes de la cooperativa visiten las instituciones en el mes de septiembre con abejas en vivo y materiales didácticos para realizar un intercambio directo con los alumnos. Además, le entregarán mil a los alumnos y a la escuela para compartir en desayunos o meriendas.
Experiencias en las instituciones locales
Las directoras presentes compartieron cómo sus instituciones ya están integrando esta temática. Cristina Rivero, del Jardín 928, comentó que el proyecto se trabaja de forma articulada con el Jardín 925 y la Escuela Primaria 14. "Los alumnos están fascinados con todo lo que es la abeja y la colmena; estamos investigando y sacando conclusiones sobre cómo se produce la miel", relató. Por su parte, Mariel Santellán, del Jardín 916, explicó que incluyeron la propuesta dentro de su proyecto institucional "La identidad de mi barrio", aprovechando la cercanía con la sede de la cooperativa.
Finalmente, Natalia Ferreyra, del Jardín 925, destacó que el enfoque se centra en la flora y fauna del barrio y en qué elementos necesita la abeja para subsistir en ese entorno específico. La convocatoria para sumarse a "La abeja y yo" permanecerá abierta hasta mediados de junio para instituciones tanto públicas como privadas. Como incentivo, los alumnos participantes recibirán un frasco de miel y las escuelas contarán con el producto para distribuir en las meriendas, reforzando así el hábito de consumo de este alimento natural.
Actualmente, la Cooperativa Apícola La Serrana cuenta con 20 asociados y mantiene vínculos comerciales con más de 200 productores de Tandil y la zona. Además de la producción, la entidad ofrece servicios de aserradero, carpintería, envasado y cuenta con una sala de extracción comunitaria, consolidándose como un pilar fundamental para el desarrollo de la apicultura regional.
Las inscripciones
Los interesados en anotarse en la Escuela de Apicultura deberán completar el formulario https://forms.gle/aN8uWsAb1gmGiR2d9.
Los propietarios de campos que deseen acceder a la plantación e intercambio con productores apícolas podrán inscribirse en https://forms.gle/z4GmfDHypWxvvs4L6
Para las escuelas y jardines que quieran sumarse a “La abeja y yp”, ingresar a https://forms.gle/RobjLRtX5u4Neuk69.