“¿Qué queda de Tandil con una universidad desfinanciada?”
Diálogo con el doctor Claudio Aciti. Un repaso sobre el papel estratégico de la Unicen en el desarrollo de Tandil y análisis sobre cómo las políticas de desfinanciamiento universitario ponen en tensión no solo a la educación pública, sino también a un modelo de ciudad dinámica e innovadora.
En la antesala de la Marcha Federal Universitaria, se compartió una entrevista con el decano de la Facultad de Exactas, repasando qué representa la Unicen para Tandil, a través de una pregunta central: ¿qué sería de la ciudad con una universidad desfinanciada?
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailClaudio Aciti: La respuesta excede largamente el plano educativo. La Unicen no solo garantiza acceso a la formación superior para miles de estudiantes, sino que constituye uno de los principales motores estructurales del desarrollo económico, científico, social y cultural de Tandil y toda la región.
Actualmente, la universidad sostiene una comunidad integrada por miles de estudiantes, docentes, investigadores, nodocentes y trabajadores vinculados a sus múltiples dependencias académicas, científicas y territoriales. Sus cinco facultades con sede en Tandil —Arte, Ciencias Económicas, Ciencias Exactas, Ciencias Humanas y Ciencias Veterinarias—, junto a la Escuela Nacional Ernesto Sábato, la Universidad Barrial, jardines maternales, centros de investigación, institutos tecnológicos y estructuras de rectorado conforman un entramado institucional cuyo impacto se extiende mucho más allá de las aulas.
¿Qué valor tiene tener una universidad?
C.A.: Una ciudad que tiene universidad tiene una ventaja invaluable, cada estudiante que llega a Tandil moviliza alquileres, transporte, comercio, gastronomía, servicios y consumo cultural. Cada graduado que se queda en la ciudad representa un trabajador formado con valor agregado que potencia sectores estratégicos de la economía local. Tandil se nutre de jóvenes de la región que en su mayoría se quedan viviendo en la ciudad.
Desde la perspectiva del Decano defender la universidad pública significa preservar uno de los pilares fundamentales sobre los que Tandil construyó gran parte de su perfil moderno.
C.A: La Facultad de Ciencias Exactas, en particular, ha sido un actor central en la consolidación del ecosistema tecnológico local. La formación de profesionales ha sido clave para posicionar a Tandil como uno de los polos más dinámicos de la economía del conocimiento del país. Empresas de software, innovación aplicada, transferencia tecnológica y articulación público-privada encuentran en la universidad una fuente permanente de trabajadores capacitados, investigación y desarrollo. Tandil hoy cuenta con un clúster tecnológico como algo natural que tiene su origen en la universidad creando el Polo Informático de Tandil allá por 2004 y en la facultad de Exactas como actor principal.
¿Qué se puede decir sobre la cuestión del financiamiento?
C.A: El desfinanciamiento universitario no es solo una cuestión salarial, su impacto también se expresa en dimensiones menos visibles y profundamente estructurales: movilidad social ascendente, producción cultural, construcción de ciudadanía, fortalecimiento democrático y generación de pensamiento crítico.
Por eso, el debate sobre el financiamiento universitario no debe pensarse como una discusión sectorial restringida a universitarios. Lo que está en juego es una parte central del modelo de ciudad y de país. Fortalecer a la universidad pública expresa una apuesta por el desarrollo soberano, la inclusión social, la innovación tecnológica y la democratización del conocimiento. Debilitarla, en cambio, implica avanzar hacia un escenario de ajuste estructural, dependencia y reducción de capacidades estratégicas nacionales.
Una universidad disminuida
C.A: Imaginar una Unicen debilitada no se agota en pensar en una menor oferta educativa, implica un cambio profundo en cómo concebimos a Tandil hasta ahora, proyectando una ciudad con menor crecimiento, menos innovación, menor actividad económica, fuga de jóvenes y retroceso cultural. Significa una Tandil menos competitiva, menos diversa y más vulnerable frente a modelos de dependencia tecnológica y concentración de oportunidades.
En Tandil, la Unicen no es solamente una institución educativa: es uno de los grandes motores de su presente y una pieza clave de su futuro. Defenderla no es únicamente proteger carreras, aulas o presupuestos. Es defender empleo, producción, ciencia, cultura, movilidad social y desarrollo regional.
Porque allí donde hay universidad pública, hay mucho más que educación: hay comunidad, innovación y futuro
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