Advirtieron que la estabilización macroeconómica no garantiza una mejora en las condiciones de vida
Un informe de la Fundación Mediterránea señala que el estancamiento en la creación de empleo de calidad impide que el ordenamiento de las variables económicas se traduzca en bienestar social.
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La estabilización de la macroeconomía no garantiza por sí misma una mejora en las condiciones de vida de la población, tal como lo demuestra el mercado laboral actual. Según un trabajo realizado por la Fundación Mediterránea, el mercado de trabajo presenta una estructura marcada por la disparidad que impide que el ordenamiento de las variables económicas generales impacte de forma automática en el bienestar social.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl informe aseguró que durante el primer trimestre de 2026 los indicadores laborales mostraron un escenario de estancamiento en la creación de puestos de trabajo de calidad. En este contexto, la estabilización de la inflación y de las cuentas públicas no se ha traducido aún en un fortalecimiento de los ingresos o de la seguridad social para los trabajadores.
Los datos oficiales indican que la tasa de desempleo se situó en el 7,8%, lo que representa a 1,8 millones de personas sin ocupación, una cifra similar al 7,9% registrado en el mismo periodo del año anterior. No obstante, la subocupación subió del 10,0% al 11,1%, afectando a 2,5 millones de ciudadanos que trabajan menos horas de las que necesitan. Al sumar a quienes tienen empleo pero buscan activamente otro, la presión laboral total alcanza al 23,6% de la población económicamente activa, es decir, a más de 5,3 millones de personas.
La heterogeneidad que exhibe el mercado laboral argentino pone de manifiesto que la estabilización macroeconómica, aun siendo un paso indispensable, no garantiza por sí misma una mejora en las condiciones de vida.
El análisis del primer trimestre de 2026 revela que la tasa de informalidad llegó al 44,2% de los ocupados, lo que equivale a 9,2 millones de trabajadores sin aportes ni beneficios sociales. Esta situación se agrava con la pérdida de 100.000 puestos asalariados en el sector privado y 21.000 en el sector público, mientras que el número de monotributistas creció en 90.000 personas en un año.
Laura Caullo y Guadalupe Galindez, responsables del área laboral en la fundación, sostienen que el desafío ya no pasa solamente por generar empleo, sino también por mejorar su calidad. El reporte explica que, mientras una proporción considerable de la población necesite buscar más horas de trabajo o ingresos adicionales para cubrir sus necesidades, los beneficios del orden macroeconómico no llegarán al consumo familiar.
A nivel geográfico, la situación es dispar. En ocho provincias, la presión laboral supera el promedio del país. En los partidos del Gran Buenos Aires, el problema se concentra en el desempleo y la alta competencia por puestos de trabajo, mientras que en provincias como Río Negro, Santiago del Estero, Formosa y Chubut, existe una menor presión laboral que convive con altas tasas de inactividad.
El estudio concluye con una analogía deportiva: los campeonatos no se ganan solo con una defensa ordenada, también hacen falta jugadores capaces de convertir. De esta manera, el mantenimiento del orden macroeconómico se asocia con la defensa, pero son el empleo de calidad y los ingresos quienes terminan definiendo el resultado del partido económico para la sociedad.
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