El desafío de los almaceneros: cómo adaptarse a las nuevas formas de consumo y la venta digital
Fernando Savore, de la Federación Argentina de Almaceneros, analizó la compleja situación económica actual, marcada por la pérdida del poder adquisitivo y la necesidad de los comerciantes de reconvertirse hacia el comercio electrónico y la atención personalizada para sostener la actividad.
Un escenario económico desafiante
El consumo de alimentos atraviesa una etapa de incertidumbre tras el impulso que significó el reciente mundial de fútbol.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún lo expresado en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, el sector vivió una breve burbuja de ventas que permitió un respiro, pero que rápidamente dio paso a la realidad cotidiana de las familias argentinas.
Fernando Savore, vicepresidente de la Federación Argentina de Almaceneros, señaló que, tras finalizar el evento deportivo, “el foco está puesto en cómo transcurrirán los próximos meses ante una inflación que, aunque no se presenta de forma agresiva, impacta directamente en el bolsillo”.
Uno de los puntos críticos mencionados es la disparidad entre los aumentos de precios y la recomposición salarial. Se detalló que “productos básicos, como los lácteos, han registrado incrementos acumulados que superan los ajustes de los sueldos, lo que deriva en una pérdida constante del poder adquisitivo. A esto se suma el impacto de los servicios, donde el costo de elementos esenciales como la garrafa ha sufrido subas significativas en los últimos cuatro meses, afectando la economía doméstica de manera directa”, remarcó el dirigente.
La presión impositiva también fue un tema central en el análisis. Savore cuestionó la carga tributaria sobre los alimentos, haciendo hincapié en el 21 por ciento de IVA y el efecto acumulativo de los ingresos brutos en los distintos niveles del Estado. Según se explicó, "esta estructura de costos termina trasladándose inevitablemente al precio final que abona el consumidor, dificultando la competitividad de los comercios de proximidad frente a otras modalidades de compra.
La transformación del formato de consumo
El sector de los almaceneros reconoce que el perfil del cliente ha cambiado drásticamente en los últimos años. “La dinámica de vida actual, donde las personas trabajan jornadas extensas, ha desplazado los horarios tradicionales de compra. Ya no existe la clientela que esperaba la apertura del local a primera hora; hoy, el consumidor busca inmediatez y soluciones prácticas al finalizar su jornada laboral”, apuntó Savore.
Ante este panorama, el comercio de proximidad se posiciona como una alternativa frente a los hipermercados, que resultan menos dinámicos para compras cotidianas. Sin embargo, el desafío es grande: “la digitalización se ha vuelto una herramienta indispensable. El uso de aplicaciones y redes sociales, especialmente el WhatsApp, se ha transformado en el canal principal para gestionar pedidos, promocionar productos y mantener un vínculo directo con los vecinos”, remarcó el dirigente.
Estrategias para la supervivencia comercial
“La capacitación es el pilar fundamental para que los almaceneros logren adaptarse a la era del e-commerce”, señaló el vicepresidente de la Federación Argentina de Almaceneros.
Y en este punto, anticipó que “se están impulsando cursos y talleres para que los comerciantes puedan integrar la tecnología en sus negocios, entendiendo que la digitalización no es una opción, sino una necesidad para seguir vigentes”. La clave, según se destacó, “reside en combinar la modernidad de las herramientas digitales con el valor agregado de la atención personalizada”, indicó Savore.
“A diferencia de las grandes cadenas, el almacenero conoce a quien está detrás de cada pedido. Este vínculo humano, que incluye la posibilidad de gestionar créditos de confianza ante situaciones de necesidad, genera un sentido de pertenencia que fideliza al cliente”, destacó.
Además, Savore indicó que la incorporación de productos de marcas pyme se presenta como “una estrategia exitosa para ofrecer calidad a precios más competitivos que las primeras marcas, permitiendo que el consumidor encuentre alternativas viables en un contexto de restricción presupuestaria”.
En definitiva, el sector se encuentra en un proceso de transición donde la capacidad de escucha y la adaptación a las nuevas necesidades del cliente son las herramientas principales para enfrentar los desafíos económicos.
La clave, concluyó, “es entender que el almacén de barrio sigue siendo un actor fundamental en la comunidad, siempre y cuando sepa evolucionar al ritmo de los tiempos actuales”.