Federación Agraria en alerta por costos y caída de precios
el referente de la Federación Agraria trazó un sombrío panorama sobre el impacto del conflicto internacional.
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Dardo Alonso, referente de la Federación Agraria, analizó en diálogo con El Eco de Tandil la difícil coyuntura que atravesó el sector agropecuario local en los últimos meses. El dirigente explicó que, si bien las recientes precipitaciones fueron recibidas con expectativas para recuperar la humedad de los perfiles, su llegada también representó un obstáculo logístico que detuvo las tareas de recolección de cereales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún detalló el directivo, el ciclo productivo actual no fue favorable, debido principalmente a una sequía que no fue generalizada, sino que presentó un comportamiento caprichoso y puntual en diversas zonas del partido de Tandil y la región. El dirigente describió que el fenómeno climático afectó de manera desigual a los establecimientos rurales, donde en ocasiones un campo recibió lluvias suficientes mientras que a pocos kilómetros el registro fue nulo.
Esta irregularidad derivó en rindes sumamente dispares que promediaron entre los 20 y 25 quintales para la soja de primera. La situación fue aún más crítica para la soja de segunda, la cual se vio seriamente comprometida al no recibir agua en tiempo y forma, dejando al cultivo en una posición de fragilidad económica para los productores locales.
La falta de agua obligó a tomar decisiones drásticas en diversas unidades productivas de la zona. Alonso lamentó que, en muchos casos, tanto los maíces como las sojas de segunda que no lograron desarrollarse debieron ser destinados directamente al pastoreo de animales para intentar mitigar las pérdidas. Esta maniobra representó un quebranto para el productor, quien realizó una inversión inicial en semillas, fertilizantes, herbicidas y labores que finalmente no pudo recuperar.
En el plano económico, la preocupación es creciente debido a lo que el dirigente calificó como una situación de deflación en el valor de los productos frente a una inflación constante en los costos de vida y producción. Alonso citó como ejemplo la estrepitosa caída del valor de la tonelada de soja, que pasó de 500.000 pesos en diciembre a los 430.000 pesos actuales. En contrapartida, las tasas municipales y los impuestos provinciales registraron aumentos, sumados a una suba en las tarifas de servicios públicos que superó ampliamente los índices de inflación oficiales.
El impacto del conflicto internacional
El panorama para la próxima campaña agrícola se presenta con una fuerte carga de incertidumbre, especialmente por la provisión de fertilizantes. Alonso alertó que la zona de mayor producción de estos insumos a nivel mundial se encuentra actualmente afectada por conflictos bélicos, lo que derivó en el bloqueo de puertos y la paralización del Estrecho de Ormuz. Esta situación generó un estado de espera en el mercado internacional, provocando que los precios de los fertilizantes se dispararan con incrementos cercanos al 100 por ciento.
Para el dirigente de la Federación Agraria, esto desnudó una asignatura pendiente que la Argentina arrastra desde hace décadas. Alonso reflexionó sobre la contradicción de ser un país líder en la producción de alimentos pero carecer de una industria nacional de fertilizantes lo suficientemente desarrollada como para no depender exclusivamente de las importaciones. Si bien mencionó que existen proyectos para comenzar a fabricar estos insumos, aclaró que el proceso de construcción de plantas, análisis técnicos y puesta en marcha demandará un tiempo que el productor hoy no tiene.
La falta de fertilizantes o su elevado costo impactará directamente en el potencial de rendimiento de las cosechas futuras. Alonso remarcó que, con márgenes de rentabilidad tan finos, el sector enfrenta un escenario de mucha incertidumbre. La cosecha fina que se avecina y la posterior campaña gruesa se encuentran bajo la sombra de estos costos desproporcionados, lo que dificulta la planificación y pone en riesgo la sostenibilidad económica de los productores agrarios de la región.
Finalmente, el referente gremial hizo hincapié en la dificultad de sostener la actividad bajo el actual esquema de presión impositiva. "Estamos en un momento complicado y se quiere bajar la inflación, pero si tenés aumentos de tarifas que superan el índice, no va a bajar rápidamente", sentenció Alonso. El diagnóstico para el campo tandilense es de alerta permanente, a la espera de señales que permitan avizorar una recuperación en los precios internacionales o una estabilización en los costos de los insumos esenciales para volver a sembrar.
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