Gastronómicos denunciaron competencia desleal frente a los Food Trucks
Elevaron una queja ante el Municipio. Hablan de inequidad frente a las facilidades otorgadas a los carros de comida.
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Un nutrido grupo de empresarios y emprendedores del sector gastronómico de la ciudad manifestó su profunda preocupación ante lo que consideraron una situación de inequidad creciente en el mercado local. El eje del conflicto se centró en las condiciones bajo las cuales se permitió operar a los denominados Food Trucks, los cuales contaron, según la denuncia, con un gran apoyo de la Municipalidad de Tandil.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA través de un documento conjunto, los referentes del comercio establecido aclararon que no se oponen a la actividad de los carros en sí misma, sino a los beneficios excesivos que obtienen al tratarse de emprendimientos de carácter privado.
La misiva detalló que quienes desarrollaron sus actividades dentro de locales habilitados cumplieron de manera rigurosa con una extensa lista de requisitos exigidos por el estado municipal y provincial. Entre estos puntos, destacaron las habilitaciones comerciales, las normativas de seguridad e higiene, las cargas impositivas, los alquileres, el pago de servicios y las obligaciones laborales.
Según explicaron los firmantes, estas exigencias representaron no solo un compromiso ético con la calidad y la seguridad de los clientes, sino también una inversión económica constante y significativa que los carros de comida no afrontan en la misma proporción.
Los gastronómicos indicaron que observaron con inquietud cómo los puestos móviles operaron bajo condiciones considerablemente más flexibles. Advirtieron que estos cuentan con menores costos estructurales y exigencias regulatorias que, en muchos casos, no se equipararon a las que se les impusieron a los comercios con sede física.
A este escenario se sumó lo que definieron como un apoyo desmedido por parte del municipio, factor que profundizó la brecha entre ambos modelos de negocio y derivó en un reclamo formal de intervención oficial para equilibrar la balanza comercial en la ciudad.
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El impacto en la sustentabilidad del sector
Los comerciantes aseguraron que esta diferencia en el trato regulatorio y el fomento estatal generó una competencia desleal que afectó de forma directa la sustentabilidad de sus negocios. En el escrito, remarcaron que el sostenimiento de los locales formales es lo que garantiza el desarrollo del sector gastronómico y la creación de puestos de trabajo genuinos. Por tal motivo, alertaron que, de continuar esta tendencia de privilegiar a los formatos móviles, se pondrían en riesgo las fuentes laborales de cientos de tandilenses que dependen de la gastronomía tradicional.
En este sentido, los empresarios recalcaron que valoran la diversidad de propuestas y el impulso a nuevos formatos comerciales, pero señalaron que esto no debe ocurrir en detrimento de quienes sostienen sus actividades dentro de un marco regulatorio más estricto.
La principal crítica apuntó a que el fomento de la actividad de los Food Trucks por parte del Ejecutivo pareció olvidar el esfuerzo de los contribuyentes que mantienen abiertos sus salones durante todo el año, enfrentando aumentos en servicios y tasas municipales.
Por todo lo expuesto, solicitaron a la Municipalidad la revisión urgente de las normativas que regulan el funcionamiento de los puestos itinerantes. El objetivo planteado fue el de establecer condiciones equitativas para todos los actores que integran el mapa gastronómico de Tandil. Según destacaron, resultó fundamental garantizar reglas claras y justas que promuevan una competencia leal y permitan un crecimiento sostenible de la actividad económica sin favoritismos que alteren el mercado local.
El temor a las represalias
Un aspecto que se señaló en el reclamo fue la mención a otros colegas del rubro que compartieron la misma preocupación pero prefirieron no firmar el documento público. Los autores de la nota explicaron que, al ser Tandil una comunidad donde todos se conocen, existió un temor latente a sufrir represalias o enfrentamientos con conocidos y colegas del sector. Esta situación evidenció el clima de tensión que se vive dentro de la gastronomía ante el avance de los Food Trucks en eventos y espacios públicos.
Pese a este clima de cautela, los firmantes se mostraron abiertos al diálogo con las autoridades locales. Pusieron de manifiesto su voluntad de colaborar en la construcción de soluciones que beneficiaran a toda la comunidad, siempre y cuando se respete el principio de igualdad ante la ley y las cargas tributarias. Según pudo saber este Diario, el pedido ya ingresó por las vías correspondientes y se espera que sea analizado tanto por el ejecutivo como por el cuerpo de concejales en las próximas comisiones.
La discusión sobre la regulación de los Food Trucks no es nueva en la ciudad, pero este reclamo marcó un punto de inflexión por la dureza de los términos empleados y la denuncia explícita de un trato preferencial desde la Comuna. Mientras el sector formal insistió en que las reglas deben ser iguales para todos, desde el ámbito municipal se deberá definir si se mantendrán las facilidades actuales o si se avanzará hacia una normativa que iguale las obligaciones de los puestos móviles con las de los restaurantes y locales habilitados.
Exigencias legales y costos operativos
Para los empresarios, la comparación entre un local fijo y un puesto móvil arrojó resultados alarmantes en términos de costos de mantenimiento. Indicaron que un comercio habilitado debe abonar tasas por seguridad e higiene, derechos de publicidad y ocupación de vía pública de manera mensual, además de los altos cánones de alquiler en las zonas céntricas y turísticas de Tandil. En contrapartida, señalaron que los Food Trucks suelen acceder a espacios de alta concurrencia con un esfuerzo económico sustancialmente menor, lo que les permitió ofrecer precios que resultan imposibles de igualar para el comercio tradicional.
Además de la cuestión impositiva, los gastronómicos hicieron hincapié en las exigencias sanitarias. Si bien los carros de comida deben cumplir con protocolos de manipulación de alimentos, los locales fijos enfrentaron auditorías más rigurosas sobre la infraestructura, que incluyeron desde la instalación de trampas de grasa hasta sistemas de ventilación y salidas de emergencia certificadas por bomberos. Esta disparidad en la fiscalización fue otro de los puntos clave del reclamo elevado a la Municipalidad de Tandil.
Finalmente, el sector formal aguarda una respuesta concreta que brinde previsibilidad a sus inversiones. Sostuvieron que, sin un marco que regule la competencia, el desarrollo gastronómico local podría verse seriamente dañado, afectando la imagen de Tandil como destino de calidad. La expectativa ahora está puesta en la convocatoria a una mesa de trabajo donde se puedan exponer estas diferencias y alcanzar un consenso que ponga fin a lo que denominaron como una situación de injusticia comercial.
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