Víctor Laplace: "Venir a Tandil me serena el alma"
Víctor Laplace repasó su vida en el cine y el teatro, analizó la actualidad de la industria nacional.
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El cierre de la primera temporada de Parada Cultural no pudo tener un marco más propicio. En una charla que combinó la nostalgia de los años de juventud con la vitalidad de quien sigue proyectando a futuro, Víctor Laplace regresó a sus raíces para dialogar sobre una vida dedicada al arte. El actor, nacido y criado en las calles serranas, manifestó que volver a Tandil resultó fundamental para su equilibrio personal, ya que es el espacio donde se encuentra su historia y donde, según sus propias palabras, "se le serena el alma".
Durante la entrevista, el protagonista de hitos del cine nacional recordó sus inicios vinculados al deporte y los afectos. Relató que a los quince años comenzó a jugar al tenis gracias a las enseñanzas de una tía. Asimismo, destacó la figura de su amigo de toda la vida, Julio Lester, y la relación entrañable que mantiene con toda esa familia de artistas, mencionando especialmente a Javier Lester, con quien colaboró en proyectos recientes.
El actor se sumergió en los recuerdos de la década del 60, una etapa que calificó como extraordinaria desde el punto de vista cultural. En ese contexto, Laplace compartió una anécdota sobre su partida hacia Buenos Aires mientras cumplía con el servicio militar obligatorio. Gracias a la complicidad de un superior que lo nombró soldado estafeta, el joven Víctor trasladaba correspondencia oficial hacia la Capital Federal, momento que aprovechaba para cambiarse el uniforme y asistir a las salas de cine.
Aquel deseo de ampliar el espectro artístico lo llevó a debutar profesionalmente bajo la dirección de figuras como Jaime Cohen y Roberto Villanueva. Sus primeros trabajos en teatro infantil le permitieron obtener el sustento necesario para establecerse en Buenos Aires, marcando el inicio de una carrera que no se detuvo. El actor subrayó la importancia de la formación recibida por maestros como Manuel Antín, resaltando que todavía hoy, a los 81 años, mantiene la lucidez y las ganas de seguir creando.
Interpretar la historia y la mirada política
Un tramo de la conversación giró en torno a su composición de personajes históricos, fundamentalmente el de Juan Domingo Perón. Laplace confesó que inicialmente no estaba en sus planes interpretar al tres veces presidente, pero la insistencia de un director lo llevó a aceptar el reto. Para el rodaje de la película “Eva Perón” debió aumentar diez kilos, un proceso que encaró con humor antes de lograr una mimetización que sorprendió al público y a la crítica.
La experiencia con la figura de Perón se profundizó años más tarde con el filme sobre el exilio en Puerta de Hierro, una producción que calificó como entrañable. Al ser consultado sobre el vínculo entre el arte y la política, el actor se mostró contundente al afirmar que la política es una "herramienta maravillosa" si se utiliza de forma correcta. A pesar de su mirada crítica sobre la gestión de ciertos mandatarios que dejaron "huellas horribles", manifestó su esperanza en la capacidad de recuperación del país y el talento de su gente.
Su faceta como director también ocupó un lugar central en la entrevista. Tras nutrirse durante años del trabajo de los cineastas con los que trabajó, Laplace se animó a dar el salto detrás de cámara con "El Mar de Lucas", una ópera prima que resultó premiada y le permitió explorar una nueva forma de narrar. Esta evolución profesional lo consolidó como un artista integral que supo equilibrar la exposición frente a cámara con la responsabilidad de la dirección.
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Recientemente, su participación en "La luna de coco", película rodada íntegramente en Tandil bajo la dirección de Javier Lester, significó un regreso triunfal a los paisajes de su infancia. El rodaje se extendió durante seis semanas y representó para él una experiencia de gran felicidad compartida con actores locales y amigos de la profesión.
No obstante, Laplace no ocultó su preocupación por la situación actual de la industria, señalando que el Incaa no está colaborando y que la falta de financiamiento dificulta la realización de nuevas producciones de calidad.
Presente activo entre las redes y la familia
Actualmente, Laplace mantiene una presencia constante en redes sociales, donde comparte textos con el objetivo de generar conciencia en sus seguidores. Según explicó, esta tarea semanal le brinda una gran satisfacción y le permite conectar con un público que agradece sus intervenciones literarias y reflexivas.
En el plano personal, el artista disfruta de su vida cotidiana en su quinta de Tandil, un espacio que comparte con su hijo Damián, quien es músico. Juntos trabajan en diversos proyectos culturales destinados a potenciar el patrimonio local. Además, resaltó su rol como abuelo de Aurora y Camelia, asegurando que busca fortalecer ese vínculo familiar a pesar de su agenda siempre cargada de compromisos.
Para mantenerse en forma y con la dinámica necesaria para afrontar sus proyectos, Laplace sigue una rutina estricta que incluye la práctica diaria de yoga, meditación y hábitos saludables. "No fumo, no tomo alcohol y pongo mucha energía en el laburo que hago", detalló el actor, quien se mostró conforme con el recorrido realizado y con su capacidad de seguir mirando siempre en perspectiva hacia el futuro.
Al finalizar, Laplace le dedicó un mensaje a aquel joven que comenzaba su camino en el Tandil de los 60'. Con la sabiduría que otorgan los años, concluyó que el balance es sumamente positivo. "No te fue tan mal, pibe", se dijo a sí mismo, rememorando los viajes, la gente querida y la posibilidad de seguir habitando los escenarios y sets de filmación con la misma pasión del primer día.