Salud mental: Grasso advirtió que el problema no está en la ley sino “en la práctica”
El exdirector nacional de Salud Mental analizó los desafíos del sistema sanitario frente a posibles cambios.
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En diálogo con el ciclo Tandil Despiera (EcoTV y 104.1 Tandil FM), el psicólogo y exvicepresidente del Sistema Integrado de Salud Pública, Luciano Grasso, abordó la compleja realidad que atraviesa la salud mental en la Argentina. El especialista se refirió a los intentos por modificar la normativa vigente y a las fallas estructurales que impiden una atención de calidad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl tema volvió a ocupar un lugar en la agenda a partir de la decisión del Poder Ejecutivo de presentar en el Senado un proyecto de modificación de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657. Según el anuncio, la propuesta legislativa busca “mejorar la respuesta del sistema sanitario ante situaciones que bajo la ley actual no encuentran suficiente amparo, superar las dificultades en su implementación y modernizar la ley en base a la realidad asistencial del país”.
Ante la consulta sobre iniciativas que buscan reformar la normativa, Grasso fue categórico al señalar que se trata de una discusión que suele desviar el foco del problema real. “Desde que se sancionó la ley en el año 2010, hay intentos de modificación. Quienes están a cargo de implementar las normativas tienen la obligación de generar procesos para acortar la distancia entre lo que prescribe una ley y lo que sucede en la práctica”, explicó el profesional.
Según su análisis, existen dos tipos de leyes: aquellas que “vienen a legalizar lo que ya sucede” y aquellas que, como la actual norma de salud mental, “intentan trazar un norte para traccionar cambios para que las cosas funcionen de otra manera”.
La ley “traza un camino” para que “las personas con problemas de salud mental tengan el tratamiento adecuado, algo que en 2010 no estaba funcionando como debería. Esas reformas no son de un día para el otro”, sostuvo el exdirector de Salud Mental de la Nación.
Tras repasar los principales lineamientos y desafíos que afronta el sistema, sostuvo que “los problemas están en la práctica” y no en la letra del texto normativo.
Implementación y el modelo comunitario
Para el especialista, el argumento que apunta a que “las cosas funcionan mal por culpa de la ley” es un diagnóstico errado. La realidad indica que “la normativa no ha sido suficientemente implementada” por los gobiernos provinciales, que son los tienen la responsabilidad primaria sobre los sistemas de salud. “Si la ley hoy tuviese un mayor nivel de avance, probablemente no tendría tantas embestidas”, sentenció y agregó que hay sectores que quieren volver a un modelo que “ya fue dejado de lado por los organismos internacionales y por la mayoría de los países: un modelo más biologicista, centrado en la psiquiatría, la internación y el psicofármaco”.
En contraposición, Grasso defendió el modelo comunitario, que entiende la salud mental como un fenómeno “mucho más complejo” que requiere respuestas integrales. “Los sistemas de salud tienen que dar una respuesta que hoy no están dando. Hay que diagnosticar bien e intentar resolver los problemas donde realmente están”, enfatizó el exfuncionario.
Internaciones involuntarias
En otro pasaje de la entrevista, el profesional abordó situaciones vinculadas a los consumos problemáticos en mayores de edad, las internaciones y la angustia de las familias que no logran intervenir. Grasso aclaró los alcances legales al expresar que, “respecto a nuestra salud rige el principio de autonomía: yo me trato en la medida en que quiero". Sin embargo, “hay excepciones y la principal es cuando corre riesgo la vida propia o la de terceros”. En este sentido, el aseguró que la ley actual contempla la internación involuntaria bajo el criterio de riesgo cierto e inminente.
Según Grasso, “el profesional que evalúa en una guardia debe ser psicólogo o psiquiatra para decidir una internación”, pero además “debe hilar fino y marcar una diferencia entre si hay riesgo o no”. Asimismo, destacó la importancia de contar con guardias en salud mental, como la que funciona en el Hospital Municipal “Ramón Santamarina” desde hace tres años.
Asimismo, observó que pueden darse casos que, “por falta de formación se dice ‘no lo puedo internar porque la ley lo prohíbe’, y eso es falso. O que el profesional reconoce el criterio de internación, pero no tiene una cama disponible donde derivarlo”.
“Esos son los problemas reales”, dijo tras su análisis y resaltó que “el problema no está en la letra de la ley sino en que hay que crear todo eso que no está funcionando”.
Por otro lado, el especialista insistió en que la carencia de especialistas y de infraestructura adecuada es lo que termina obturando la respuesta sanitaria. “No hay ningún artículo de la ley hoy que impida aquello que hay que hacer, y que no está sucediendo, se haga”, enfatizó y señaló que “no hay nada que trabe la capacitación de profesionales, la contratación de especialistas en las guardias o la creación de más camas. Eso es decisión política”.
Maestría en Políticas Públicas en Salud Mental
En el tramo final de la entrevista, Grasso confirmó que el consejo académico de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Unicen, con sede en Olavarría, aprobó la creación del primer posgrado de esa unidad académica: la Maestría en Políticas Públicas en Salud Mental.
Este programa, que tendrá “el honor” de dirigir, busca suplir un déficit en la formación de cuadros técnicos y políticos. “En general, los gestores y funcionarios tenemos una formación académica vinculada a nuestra profesión de base, pero carecemos de competencias específicas para el diseño de una política pública”, explicó. La maestría abordará herramientas de análisis situacional, estudio de datos epidemiológicos y análisis presupuestario.
Grasso subrayó la necesidad de profesionalizar la gestión pública, especialmente en áreas tan sensibles como la salud mental. “Sabemos que en el país las gestiones suelen ser cortas. Por eso es fundamental que quien asuma una dirección tenga las competencias necesarias desde el primer día”, detalló.
La nueva carrera contará con docentes de trayectoria nacional e internacional y se encuentra iniciando su proceso de acreditación ante la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau). Paralelamente, la facultad también trabaja en una especialización en pediatría en conjunto con el Hospital de Niños “Dr. Debilio Blanco Villegas”, consolidando un polo de formación superior en la región.
Finalmente, Grasso abogó por un sistema de salud más ágil y humano. “Falta docencia por parte del sistema de salud hacia las familias. Hay que tener empatía para explicar los procesos”, concluyó.
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