Qué es el leasing inmobiliario y cuáles son sus ventajas, según el doctor Pablo Acosta
El doctor Pablo Acosta explica los alcances y beneficios del leasing inmobiliario, una modalidad contractual dinámica que permite el uso y goce de una propiedad con opción a compra, diferenciándose claramente de los alquileres tradicionales y de la compraventa directa.
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El leasing inmobiliario es una figura jurídica que, aunque posee antecedentes en la legislación argentina desde la década del '90, continúa siendo una herramienta poco difundida en el ámbito local.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailA diferencia de otros bienes muebles registrables, como maquinarias o software, su aplicación en el mercado de viviendas ofrece una alternativa flexible tanto para quien entrega el bien como para quien lo recibe.
Al respecto, el doctor Pablo Acosta definió en El Eco Multimedios la naturaleza jurídica de este vínculo contractual. Según el especialista, "es un contrato con vida propia, autónomo, donde lo que se transfiere no es ni más ni menos que la tenencia a favor de una persona, a quien se la llama el tomador".
En este esquema, el sujeto que entrega el bien es denominado dador, quien mantiene la titularidad del inmueble durante la vigencia del acuerdo.
A diferencia de un contrato de alquiler convencional, el leasing se estructura bajo una dinámica distinta. “Acá lo que se transfiere es la tenencia, exclusivamente de ese bien, el uso y goce a favor del tomador, que después tendrá esa opción de compra en algún momento”, detalló el doctor Acosta.
Esta opción de compra suele ejercerse al finalizar el contrato, aunque el tomador conserva la facultad de desistir de la adquisición si así lo decide tras el periodo de uso.
Ventajas estratégicas para las partes involucradas
Una de las características más destacadas del leasing inmobiliario es la seguridad jurídica que brinda al propietario original. “Para el dador, una ventaja muy importante es el hecho de que la propiedad no sale de su dominio; él conserva la propiedad con su titularidad”, explicó Acosta.
Esta condición permite que, ante un eventual incumplimiento por parte del tomador, el dador cuente con una respuesta rápida por parte del derecho para recuperar la tenencia del inmueble.
Por otro lado, para el tomador, esta modalidad representa un vehículo financiero de gran utilidad.
Muchas personas no disponen de la capacidad económica para realizar una compraventa tradicional de forma inmediata. Bajo el leasing, el usuario abona un canon mensual compuesto, que incluye el uso y goce del bien, intereses por el capital y una porción destinada al valor residual, facilitando el acceso a la vivienda sin requerir una erogación inicial significativa.
Formalidades y libertad contractual
En cuanto a la instrumentación legal, Acosta subrayó que, al tratarse de bienes inmuebles, la ley exige la formalidad de la escritura pública. Esta debe ser realizada mediante la intervención de escribanos, garantizando así la seguridad del acto jurídico.
Posteriormente, el contrato debe inscribirse en el Registro de la Propiedad, lo que otorga eficacia y oponibilidad frente a terceros, protegiendo los derechos de las partes incluso ante situaciones de quiebra.
Finalmente, el especialista destacó la flexibilidad que ofrece este contrato en términos de plazos y precios: Existe una amplia autonomía de la voluntad, permitiendo que las partes acuerden libremente los términos, siempre que no contravengan la buena fe.
Incluso, el valor del canon puede fijarse en diversas monedas, incluyendo pesos, dólares o criptoactivos, adaptándose a las necesidades actuales del mercado financiero.
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