Mariano González puso el foco en el deporte para pensar el Tandil del futuro
Campeón olímpico, protagonista de una destacada carrera en el fútbol argentino y europeo y tandilense por elección permanente, Mariano González reflexionó sobre el crecimiento de la ciudad, el rol del deporte como herramienta de formación y los desafíos de planificar un Tandil que no pierda su identidad.
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Mariano González desarrolló una carrera de dos décadas en el fútbol profesional. Formado en Independiente de Tandil y en Racing de Avellaneda, jugó además en clubes de Italia y Portugal y fue campeón olímpico con la Selección Argentina en Atenas 2004. Tras su retiro, regresó a la ciudad para iniciar una nueva etapa personal y profesional.
En esta entrevista del ciclo Tandil 2050, el también exdirector técnico de Santamarina compartió su visión sobre el presente y el futuro de Tandil a partir de su experiencia dentro y fuera del deporte.
En ese marco, sostuvo que el crecimiento de la ciudad requiere planificación para preservar su identidad y planteó la necesidad de fortalecer el trabajo de los clubes y de generar más instancias de capacitación para quienes forman a niños y jóvenes.
También reflexionó sobre el valor del deporte como herramienta de formación, el futuro de Santamarina y del Estadio San Martín, y el desafío de acompañar el desarrollo de la ciudad con políticas de largo plazo.
La entrevista forma parte de Tandil 2050, el proyecto impulsado por Grupo Rotonda que reúne a referentes de distintos ámbitos para pensar el desarrollo de la ciudad.
"Pensar el futuro de la ciudad donde nacimos, crecimos o simplemente elegimos vivir no es una tarea para ser en solitario", sostuvo Rodrigo Rotonda, director del Grupo.
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A partir de esa premisa, el ciclo propone abrir una conversación sobre los desafíos y oportunidades que marcarán el Tandil de las próximas décadas.
-Para los pocos que no te conocen, ¿quién es Mariano González?
-Me conocen muchos, por suerte tengo muchos amigos, y también una familia numerosa. Creo que eso que definiste es el núcleo: familiero de mi familia: mi esposa y mis hijos. Después también con hermanos, cuñados, cuñadas, mi mamá -mi papá falleció-, con mucho núcleo interno… Más allá de que tenemos nuestras particularidades, somos muchos. También soy bastante sociable y amiguero. Tengo muchos grupos, trato de conservar a los de antes y a los nuevos. Me considero una persona sociable, por ahí sí introvertida y callada.
-¿Qué te dejó tu pasado en el mundo del deporte, más precisamente del fútbol?
-Por sobre todo, experiencias y muchas enseñanzas.
-¿Como cuáles? Si podés mencionar alguna…
-Como la posibilidad de hacer amigos, de trabajar en algo que me apasionó, de vivir en relación de dependencia, de conocer otra ciudad, de relacionarme con mucha gente, de entender un sistema con muchos intereses económicos y políticos. Con las dificultades que tiene llevar una vida que no es normal, que te facilita todo y después te lo quita; con mucha, con mucha experiencia.
-Antes dijiste que siempre fuiste una persona de agachar la cabeza y avanzar; de muchas veces callarte un montón de cuestiones. ¿Eso te hizo fuerte como persona?
-Creo que sí, que me ha dado una experiencia buena que me ayudó por sobre todas las cosas a conseguir este objetivo que para mí era lo único que veía: el de ser jugador profesional. Desde ese lado me ayudó un montón. Desde otro lado, me condicionó en algunas cosas que yo quería hacer, pero te termina enseñando y terminás aprendiendo de eso cuando te empezás realmente a conocer. Creo que darme cuenta de que era yo el que normalmente cedía o el que aguantaba muchas cosas me ayudó a tener otra postura, tener otro enfoque de lo que realmente importa, que es lo que uno quiere hacer.
-Como futbolista profesional que jugó mucho tiempo en el extranjero, en Europa precisamente, tuviste y tenés la posibilidad de vivir en cualquier lugar del mundo. ¿Por qué elegís Tandil?
-Tandil fue como la representación de lo que yo quería hacer cuando terminé de jugar, como si me hubiese puesto otro objetivo. Me fui temprano de acá, cuando tenía 16, y siempre tuve ese deseo de volver. Creo que el desarraigo es muy complicado, o es de las peores cosas. Y yo nunca pude desarraigarme completamente: de mis amigos, de mi familia, de vivir en un lugar lindo y tranquilo. Te aseguro que Tandil es una de las ciudades más lindas estéticamente y más tranquilas. Siempre volvía cada seis meses -o cuando incluso vivía en Buenos Aires, que venía más seguido- y eso me generaba un placer que fue reforzando ese sueño de querer volver a estar acá; ni hablar cuando comenzó a crecer desde la estructura, desde la cantidad de población, desde las mejoras que había tenido en desarrollo turístico. Siempre se iba generando más y más y las ganas de volver siempre estuvieron. Cuando me tocó volver a jugar al fútbol argentino y estar en Buenos Aires, obviamente se reforzó esa idea de venir a Tandil.
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-¿Cómo ves al deporte tandilense?
-Lo veo con mucha proyección desde lo que genera el deporte mismo en su naturaleza en Tandil. Al haber algunas personas -como es mi caso- que han conseguido llegar a niveles altos -no solo en el fútbol, porque tenemos referentes que han llegado a niveles altísimos en todos los deportes- se genera que en la ciudad vayan apareciendo más deportistas. Porque naturalmente van tomando como alcanzables a esas posibilidades. Uno de chico va generando también en su cabeza la idea de que ‘yo también lo puedo llegar a conseguir’. Veo que salen muchos deportistas de Tandil; habría que estudiar un poco el tema del desarrollo que nosotros como tandilenses les podemos dar a esos deportistas que están naciendo naturalmente.
-Que hoy quizás no tengan posibilidades. ¿O crees que sí las tienen?
-Yo creo que hay muchos clubes que trabajan bien y que hay mucha gente que tiene capacidades, que se prepara, pero me parece que, como de todo, se necesita de una referencia, de una guía. No sé si de parte del Municipio hay una estructura como para marcar un camino a todos los clubes en relación al desarrollo de todos los deportistas, sobre todo como personas, que es lo más importante para aprender: los valores que tiene cada deporte, la forma de desarrollarse en cada deporte. Porque hoy, más allá de que hay intención de prepararse para preparar chicos, no sé si hay una línea correcta. En el caso del fútbol veo muchos chicos trabajando como adultos y no me parece la forma correcta. Eso habla de que no hay una línea de preparación correcta. Más allá de que un técnico de fútbol se puede preparar, no es lo mismo trabajar con un profesional que con un chico. Esas cosas son muy importantes para el desarrollo de cada persona.
-¿Y cuál crees que sería ese complemento que necesita hoy, por ejemplo, un profesional?
-Creo que capacitaciones, por sobre todas las cosas. Ni hablemos del tema de estructura porque es ya un paso muy grande y muy ambicioso, quizás, para un Municipio que tenía otras prioridades. Tampoco digo que sea fácil, pero sí veo que hay muchos clubes que buscan capacitaciones con referentes de diferentes deportes y no sé si el Municipio las hace o no. Yo no lo he visto, pero me parece que capacitación para los clubes tendría que haber.
-Lo planteas como algo desde el Estado, no desde el sector privado…
-Yo, desde el privado, lo veo en algunos clubes. Me ha tocado estar en Santamarina y que haya, no capacitaciones, pero sí un profesional en Nutrición o en algún momento un coach o un psicólogo. No mucho y no con los jóvenes, que son los que me parece que más necesitan. Pero por ejemplo en el Club Independiente lo veo a diario. Con los clubes de rugby tampoco tengo contacto, pero hay gente que me cuenta las cosas que hacen. Es una obra a pulmón, donde uno tiene las mejores intenciones, pero quizás no sean las correctas. Me parece que está bueno bajar una línea desde arriba. El ejemplo por ahí es el Club Independiente, que tiene un desarrollo de muchos deportes, donde hay una persona que se ocupa, bajo la línea de la Comisión Directiva, de generar este tipo de espacios.
-El deporte en sí es, para muchos, una pasión. Yo, por ejemplo, juego al golf, y del golf se dice que ‘es como la vida’. Y el que juega al fútbol también te va a decir que el fútbol ‘es como la vida’. ¿Cuáles crees son los valores que a vos te transmitió el fútbol y cuáles hoy te representan y te gustaría que representen también a una sociedad que sigue creciendo, se sigue desarrollando, en pos de un mejor Tandil?
-El deporte en general que termina siendo profesionalizado te obliga a tener en cuenta las jerarquías y la cantidad de gente que vos tenés por encima para llegar a cumplir tu sueño, que es el de desarrollarte en un juego. En el tenis, en el fútbol, en el hockey, si te toca ser profesional, siempre hay una parte del sistema que es la que maneja el deporte. Entonces, tenés que aprender reglas. A veces están escritas y a veces son propias del sistema, lo que no quiere decir doblegarse ante cosas, pero hay que aceptar reglas para uno conseguir ese objetivo. Eso ya está bueno como valor. Yo tengo que respetar ciertos límites o tengo que respetar ciertas cosas. Después vemos si son buenas o malas, pero aprender a no pasar por encima de todo el mundo me parece que está bueno porque termina siendo una regla social. Hay valores que te los van dando los deportes. Obviamente que un deporte individual es una cosa y un deporte colectivo como el fútbol, es otra. Además aprendés a compartir con pares cosas que son naturales de la vida, porque uno tiene hermanos y al principio respeta a los padres; después tenés que respetar a tus hermanos y después tenés que respetar a tus hijos. El deporte tiene ese lado social, familiar, que tienen todas las cosas. Entonces participar de un deporte, así como de otras disciplinas como la música o la pintura, te enseña y te da valores que al final te llevan a la vida.
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-Volviendo a que sos un futbolista profesional que pasó por equipos argentinos y equipos europeos y a que al fútbol siempre se lo vio como la salida de barrios marginales, algo que se perdió. ¿Crees que en Tandil hay tiempo como para recuperar ese espacio social y recreativo? ¿O hay alguien que pueda accionar en esa línea como para tratar de sacar a los chicos de las drogas, de las malas juntas, de la vagancia? ¿Ves que hay espacio como para eso o ya estamos perdidos en ese sentido?
-Creo que volver a los potreros es un poco difícil por un montón de situaciones malas. La idea de potrero tenía que ver con un poco más de libertad: agarrar una bicicleta y pedalear tres o cuatro cuadras hasta la plaza en la que estaban jugando tus amigos, los del barrio. Hoy es más difícil ya desde el hecho de que un auto tarda tres segundos en hacer 100 kilómetros por hora. Ya el tema de la bicicleta para un padre es medio complicado. A mí no me gusta mucho por un tema de seguridad: hay mucho más tráfico. Se han mejorado las calles, se han mejorado los autos, es todo más rápido. De hecho, tenemos semáforos por todos lados justamente porque es complicado. Lo que quiero decir es que hay cosas que han cambiado, que no son todas malas, pero es más difícil recuperar eso. Ahora, ¿dónde podemos encontrar un poco de eso? Creo que en los clubes. Por eso también me parece súper importante que desde la visión municipal esté la idea de ayudar a los clubes a crecer. Que no es fácil, no es: ‘che, pongamos todo a disposición del deporte, ayudemos a los clubes’. Digo que es un trabajo para planificar, para pensar y obviamente para desarrollar, teniendo en cuenta que cada vez hay menos lugar para esos espacios, donde los chicos se desarrollaban libremente y uno podía estar tranquilo de que iban a estar cuidados.
-Ahora nos vamos a poner este casco y te voy a pedir que ahí veas el Tandil del 2050. Te voy a parar en frente a la plaza del centro. ¿Qué ciudad ves?
-Veo una ciudad cada vez más grande, que mantiene la línea de la estética, de la belleza, que tiene. Veo dificultades como para gestionar todo ese crecimiento, que es un poco lo que nos viene pasando, pero creo que es una ciudad que va a seguir empujando al crecimiento de sus propios ciudadanos y de su propia estructura.
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-Ahora vamos a ir al frente del predio actual de Santamarina. ¿Qué ves?
-Veo también dificultad, pero veo la posibilidad de cambiar. Veo poco tiempo pero veo también raíces muy fuertes como para que se seque ese árbol. Veo que Santamarina es una marca en Tandil; es algo importante y deberíamos contribuir para que siga manteniéndose.
-Por último, vamos a ir frente al actual Estadio Municipal San Martín. ¿Qué ves?
-Ahí veo que falta de un poco de amor. Yo por ahí pretendo cosas muy difíciles, pero creo que podría mejorarse desde la gestión. No hablo de lo económico ni mucho menos; veo que se pueden hacer más cosas sin tener la noción de si hay recursos o no. Está la posibilidad de mejorar y de llevarlo a que sea un punto de referencia, como tienen otras ciudades, para el deporte; en este caso que el fútbol.
-Vamos a sacarnos el casco. ¿Te gustó esta ciudad que viste?
-Sí, me gusta. Yo, como decía al principio, creo que lo mejor que tiene es el camino por delante y veo futuro, veo crecimiento. Creo que nosotros nos estamos llevando un poco por la velocidad con la que vamos creciendo y ahí encontramos los mayores problemas. Pero veo mucho crecimiento en la ciudad, veo gente que apuesta, que quiere vivir acá y veo gente que vive bien acá. Creo que el camino de la ciudad es por ahí, y que va bien direccionado. Esperemos que se siga manteniendo en esa línea.
-¿Hay algo que te preocupe hoy?
-La capacidad que podamos tener para ayudar a ese crecimiento, por la velocidad que llevamos. Creo que tenemos capacidad, que hay mucha gente en la ciudad con ese sentimiento de pertenencia, con esas raíces, con esas ganas de invertir, de vivir acá, de crecer acá. Eso es lo que lleva a la ciudad a estar cada vez más grande, pero la dificultad puede ser esto: que el crecimiento nos pase por arriba a nosotros.
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