Cintia Scoles llamó a Tandil a animarse a jugar “otro juego” para construir la ciudad de 2050
La presidenta del Cluster Tecnológico de Tandil, Cintia Scoles, imaginó la ciudad de 2050 y planteó la necesidad de asumir el cambio de época, incorporar nuevas tecnologías y sostener el trabajo conjunto que caracteriza a la comunidad. “No me gustaría que nos quedemos en ese lindo Tandil de recuerdo, sino que vayamos a jugar otro juego”, sostuvo.
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“Pensar el futuro de la ciudad donde nacimos, crecimos o simplemente elegimos vivir no es una tarea para hacer en solitario”, planteó Rodrigo Rotonda al presentar una nueva conversación de Tandil 2050, el proyecto que impulsa Grupo Rotonda para compartir con la sociedad la discusión sobre la ciudad que viene.
“Lo hacemos para visibilizar el trabajo, abrirlo a la comunidad y, sobre todo, construir esa visión compartida que nos permita ser los verdaderos protagonistas de nuestro futuro”, agregó.
En esta oportunidad, la invitada fue Cintia Scoles, una tandilense por elección que llegó a la ciudad a los 18 años para estudiar en la Universidad Nacional del Centro (Unicen).
Licenciada en Administración egresada de la Facultad de Ciencias Económicas, construyó su recorrido entre los ámbitos público y privado. Entre 2020 y 2022 fue directora de Industria, Comercio y Fomento de Negocios del Municipio y actualmente se desempeña como referente de G&L Group y presidenta del Cluster Tecnológico de Tandil para el período 2026-2028.
Desde ese recorrido, Scoles reivindicó el trabajo conjunto como una de las fortalezas que no debería perder Tandil.
La experiencia de la creación del barrio Graduados, que impulsó junto a otros estudiantes y profesionales, aparece en su trayectoria de vida como una muestra concreta de esa capacidad de organizarse para transformar una necesidad en una solución.
Al imaginar el Tandil de 2050, proyectó una ciudad con mayor sustentabilidad, industrias que hayan incorporado tecnología y nuevos procesos y una comunidad que siga siendo protagonista.
Pero, sobre todo, advirtió que el desafío es asumir que las reglas cambiaron y animarse a pensar distinto. “No me gustaría que nos quedemos en ese lindo Tandil de recuerdo, sino que vayamos a jugar otro juego”, sostuvo.
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-Para quienes no te conocen en profundidad, contanos quién sos, cómo fue tu recorrido desde tus inicios en la gestión de público-privada hasta hoy, pasando por todo tu crecimiento profesional. ¿Qué considerás que fue lo más importante que construiste a lo largo de tu carrera profesional?
-Me considero una mujer muy valiente y muy perseverante. Cuando llegué a Tandil –cumplí aquí los 18 años- me enamoré de esta ciudad porque es una ciudad muy dinámica y con mucho empuje, que tiene mucho potencial económico, productivo, industrial. Acá conviven el agro, la industria, el real estate, la tecnología, pero la ciudad tiene también la otra cara de la moneda: la calidad de vida. Acá hay educación, está ese amigo que te encontrás en la puerta del colegio o en el club. Así que esa sinergia que se produce, esa dinámica y ese potencial es lo que me enamoraron de esta ciudad y hoy me siento una tandilense más.
-En todo ese recorrido, ¿qué sentís que le aportaste a la ciudad y qué no te gustaría que se pierda? Pensando en las nuevas generaciones…
-Creo que le aporto y que soy parte de trabajos en conjunto del pensar, debatir y accionar. Creo que me sumo a esas discusiones, a esos hechos concretos, a esos objetivos desde el lugar que me ha tocado. Me formé en la Universidad Nacional del Centro, soy licenciada en Administración y me han tocado distintos roles en lugares públicos -he tenido ese privilegio- y en lugares privados. Hoy, como presidenta del Cluster Tecnológico de Tandil, siento que voy aportando a esta dinámica que naturalmente se da en nuestra ciudad y no me gustaría que eso se pierda.
-Trabajar en ecosistema…
-Exacto, hay que pensar distinto ahora que el entorno cambió. Agarramos ese guante, lo transformamos y vamos para adelante. Me gustaría que no se pierda esa valentía que tiene la ciudad.
-¿Hay algo que te gustaría haber hecho, algo que no hiciste por falta de tiempo o de recursos económicos? A nivel personal y a nivel profesional.
-Se hizo mucho y cuando estoy en estos espacios que ayudan a reflexionar, pienso que estoy muy contenta con el entorno. Se hizo el barrio Graduados. Éramos muchos compañeros de la Facultad que dijimos: ‘Terminamos de estudiar y queremos constituir una familia acá’ y construimos un barrio del cual me siento muy orgullosa. En ese barrio también dijimos que quizás hay otras personas en distintas situaciones económicas que quisieran estudiar -aunque la Universidad es pública- y creamos un Programa de Apadrinamiento. A nivel profesional, continuamente me hago preguntas, me desafío y me digo: ‘¿Y ahora qué más?’. Tengo un desafío pendiente, que es emprender por mis propios medios. Pero ese desafío es crear una solución, que tenga impacto y que sea rentable. Si volvemos a hablar en un tiempo, ojalá que te pueda dar una respuesta a eso.
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-¿Y hay algo que creas que tenemos que cambiar como ciudad para cambiar el futuro? Te pongo como ejemplo el tema del tránsito en Tandil. ¿Crees que hay que accionar algo por ese sentido o hay algo que veas desde el Cluster que digas: ‘no me gustaría que esto sea como lo es hasta ahora, porque sé que no es sostenible en el tiempo'?
-No lo he pensado desde el lugar de la ciudadanía, del día a día; sí lo hemos pensado con el equipo desde otro lugar. Quizás no me gustaría que sea un día a día con excusas. Tomando como ejemplo que ‘no puedo estacionar y me cuesta llegar al centro, al trabajo’. Me preocupa y me ocupa que nosotros como ciudadanos tomemos excusas y que tengamos la responsabilidad, cada uno, de lo que nos toca aportar de valor. Esto es un problema y es un problema recurrente. ¿De qué manera se puede resolver? Desde el Cluster Tecnológico tenemos que poder ‘matchear’ con distintas industrias y ver cuál es el problema: ‘¿Necesitas automatizar la producción, necesitas minimizar los costos? ¿Cómo podemos ayudarte con herramientas de IA o soluciones tecnológicas?’ Que sea un win-win y que haya retroalimentación. Y desde ese lugar, tomar la responsabilidad de hacernos cargo y proponer soluciones.
-Contaste que acompañaste la creación del barrio Graduados. ¿Cómo crees que sería hoy la ciudad de Tandil sin un barrio como Graduados? ¿Qué crees que se perdería o no se hubiese ganado si ese barrio no existiera?
-Más allá de que ahora todos tenemos nuestra casa, nuestro hogar, y yendo más a un concepto de fondo y místico, creo que se hizo tangible una necesidad puntual que tenía un grupo de personas. Un grupo de personas se organizó, buscó una solución; hubo muchísimas trabas en muchos aspectos, pero también hubo acompañamiento. Hay puertas que uno toca y se van abriendo. Al principio, 150 familias hacíamos asambleas, pensábamos cómo organizarnos, y por supuesto que no siempre estábamos de acuerdo. Creo que eso es un ejemplo de que es posible ponerse de acuerdo y mirarlo desde un lugar de resolver una situación. Hoy en el barrio hay muchísima camaradería, nos acompañamos y nos ayudamos. También allí surgió una de las cuestiones vinculadas al medioambiente: cómo reciclar. Esto busca contagiar para aprender. Siempre hay mucho para mejorar, pero se puede concretar. Individualmente, cada uno en solitario, hubiese sido mucho más difícil de concretar.
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-Sin haber estado dentro, creo que coincidimos en que hubo una necesidad que había que satisfacer y una visión compartida. Ahora te vas a poner estos lentes de realidad virtual. Esos lentes tienen un Tandil en el 2050. Lo que quiero que me digas es, ¿qué es lo que ves? Y, de eso, ¿qué te gusta y qué no te gusta? Yo te voy a ir llevando. Ahora estás parada en pleno centro, en la Plaza Independencia. Te parás desde Yrigoyen sobre Pinto hacia la esquina de Rodríguez. ¿Qué ves ahí? ¿Qué hay en el 2050?
-Veo personas, familias, caminando, disfrutando desde el olor de la naturaleza que te proveen los árboles que están ahí hasta la motivación por decir: ‘vamos a compartir un rato lindo’. Veo también un lindo edificio, grande, comercial. Veo varios edificios que le dan una impronta; son incluso edificios con una vuelta de rosca, con un valor agregado en materia de sustentabilidad, por ejemplo. Veo a personas sintiéndose representadas y caminando por esa calle y sintiéndose parte de todo lo que hay en su entorno.
-Ahora te voy a llevar a tu barrio, a Graduados. ¿Qué ves ahí?
-Iba a decir personas mayores, pero no. Veo personas con otra madurez, con niños ya crecidos y veo que inclusive la infraestructura está distinta. Ya no es solamente un barrio en construcción, sino un barrio terminado, finalizado, con muchos actores protagonistas de la ciudad viviendo allí.
-Ahora te voy a llevar a plena Ruta 226 y cruce con la 30, donde actualmente hay una rotonda muy grande y creo que un potencial de desarrollo. ¿Qué ves?
-Veo más industrias pero no sé si la palabra es pesadas, sino industrias que han entendido el cambio de época: aportando valor desde otro lugar y no haciendo lo mismo que se hacía en el 2026; con otra automatización, otros procesos, con otra tecnología. Veo industrias que han entendido para dónde iba el contexto, que lo adoptaron y se subieron al tren.
-Para terminar, ahora sin el casco, ¿crees que esa realidad que viste, futurista, es posible con el Tandil que tenemos o que hay algo en lo cual tenemos que empezar a incidir desde hoy?
-Creo que estamos en ‘el’ momento y estoy súper honrada de eso, súper agradecida. Creo que estamos en un punto en el que tenemos que decidir si seguimos como estamos y nos quedamos así -que hasta donde estamos, estamos bárbaro- o entendemos que hay otro juego que jugar. Porque, si no, nos vamos a quedar en ese Tandil, que fue hermoso, pero creo que es un momento en el que las reglas de juego cambiaron, que el tablero cambió. Entonces creo que tenemos que animarnos a jugar este nuevo juego, con nuevas ideas, nuevas cabezas o cabezas renovadas, redefinidas. No me gustaría que nos quedáramos en ese lindo Tandil de recuerdo, sino que vayamos a jugar otro juego.
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