Rodrigo Rotonda: “Tandil tiene un presente complaciente, pero no para todos”
El impulsor de Tandil 2050 planteó la necesidad de construir una hoja de ruta para el desarrollo de la ciudad a largo plazo, con participación del Estado, el sector privado, la Universidad y las organizaciones sociales. Habló del crecimiento demográfico, la infraestructura, la integración de los barrios y la necesidad de que exista un plan que pueda trascender los gobiernos de turno.
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Rodrigo Rotonda, impulsor de Tandil 2050, estuvo en Radio Nitro FM 96.3 y habló sobre la iniciativa que había comenzado a gestarse a fines de 2025 y que durante este año instaló una discusión sobre el futuro de la ciudad. La propuesta partía de una pregunta sencilla pero de largo alcance: cómo debería ser Tandil dentro de 25 años y qué decisiones deberían tomarse en el presente para llegar a ese escenario.
En la entrevista, Rotonda explicó que el proyecto había nacido de una preocupación personal, pero que su intención era que dejara de ser identificado con su figura. “No quiero que sea el proyecto de Rodrigo Rotonda. Para mí sería un éxito que esto pueda empezar a hablarse en los colegios, en todo lugar, y diga: ‘Tenemos este proyecto en agenda’”, sostuvo.
La iniciativa buscaba reunir distintas miradas y avanzar hacia una planificación estratégica que no quedara limitada a un sector. “La solución no la tengo yo, la solución no la tienen ustedes. Es una solución que tiene que salir de todos”, planteó.
Uno de los conceptos que atravesó la conversación fue el de crecimiento y desarrollo. Rotonda sostuvo que Tandil había tenido un crecimiento dispar y que esa expansión no había impactado de la misma manera en todos los sectores. “Es una ciudad que viene creciendo de manera dispar. En algunos barrios hay desarrollo, en otros solo hay crecimiento”, explicó.
En ese sentido, cuestionó la idea de pensar a Tandil como una burbuja aislada. Reconoció que la ciudad contaba con características que valoraba especialmente en materia de seguridad, planificación y calidad de vida, pero planteó que el desafío consistía en ampliar esa realidad al conjunto del territorio.
“Tandil tiene un presente complaciente, pero no para todos”, resumió. Y puso como ejemplo las diferencias entre los sectores más desarrollados y barrios donde todavía existen déficits de infraestructura y servicios.
Para Rotonda, esa fragmentación debía ser incorporada a cualquier discusión sobre el futuro. El transporte, la accesibilidad, las cloacas y el agua aparecieron entre los aspectos que podrían verse tensionados si la ciudad continuaba creciendo sin una planificación integral.
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La pregunta por cuántos habitantes debería tener Tandil en el futuro también formaba parte del debate. El impulsor de Tandil 2050 había planteado como desafío pensar incluso en una ciudad de 500 mil habitantes dentro de unas décadas, una hipótesis que reconoció que generaba discusiones entre quienes participan de las mesas de debate.
La cifra, más que como una proyección cerrada, funciona para Rotonda como una forma de obligar a pensar en escenarios posibles. “Si uno planifica desde el desarrollo y no simplemente desde un crecimiento demográfico por crecer, eso también genera un crecimiento interno para mejor”, sostuvo.
El problema, según explicó, aparece cuando ese crecimiento no estaba acompañado por infraestructura. “Lo tenés que tener planificado, porque si vos no planificás, no sabés a dónde querés ir”, afirmó.
En esa línea, mencionó algunos de los interrogantes que deberían ser abordados si Tandil efectivamente incrementara de manera significativa su población: la capacidad de los servicios de agua y cloacas, las vías de acceso y la movilidad interna.
Pero el proyecto no se limita al crecimiento de Tandil. Rotonda también planteó la necesidad de incorporar una mirada regional. La ciudad ya funcionaba como referencia para localidades cercanas en determinadas áreas, especialmente en materia de salud, y esa interdependencia debe ser contemplada.
“Tandil por sí solo puede, no lo sabemos, llegar a 500.000 habitantes. Pero la región, si uno empieza a ver las ciudades aledañas, es interesante en cuanto a población. Puede llegar al millón si Tandil llega a los 500.000”, señaló.
Una hoja de ruta que trascienda los gobiernos
Uno de los puntos centrales de la propuesta es la necesidad de construir un plan estratégico que pudiera sostenerse más allá de los cambios políticos.
Rotonda consideró que Tandil cuenta con distintas experiencias de articulación entre el Municipio, la Universidad y sectores productivos, pero entendió que falta una visión general que funcionara como hoja de ruta hacia 2050.
“Yo considero que con esto lo que hay que hacer también es un plan. Un plan estratégico. Sobre ese plan tiene que desprenderse el resto de los planes”, sostuvo.
Para el empresario, la dificultad de los proyectos de largo plazo esta vinculada también con los ciclos políticos. “Vos planificás, pero te cambian las reglas de juego”, planteó, al referirse a los cambios de rumbo que pueden producirse con los distintos gobiernos.
Por eso propuso que la estrategia tenga suficiente respaldo social como para convertirse en una suerte de pacto que pudiera ser defendido por distintos sectores. “La potencia del plan” estaría, justamente, en convertirse en una referencia compartida.
En cuanto a la forma de llevar adelante ese proceso, planteó la posibilidad de crear una estructura con participación pública, privada y del tercer sector, con una persona o equipo remunerado específicamente para ejecutar el plan.
“Nosotros acá podemos estar hablando qué lindo hacer esto en Tandil, después nos vamos de acá y cada uno tiene su vida. La planificación queda para el tiempo libre y el tiempo libre nunca llega”, explicó.
Por eso consideró necesario que exista una estructura ejecutiva que se ocupe de llevar adelante los acuerdos alcanzados por los distintos sectores.
Una ciudad integrada
La discusión también puso el foco en los barrios y en las desigualdades que había generado el crecimiento urbano.
Rotonda insistió en que no alcanzaba con observar el desarrollo de las zonas más consolidadas. La planificación de Tandil 2050 debía contemplar también aquellos sectores donde el crecimiento había estado acompañado por déficits de infraestructura.
“Hay que ver a Tandil como una ciudad integrada”, afirmó.
En ese punto, apareció también el debate sobre la concentración de actividades y servicios en determinadas zonas y los procesos de desplazamiento vinculados al crecimiento urbano. La pregunta, entonces, no era solamente cuánto podía crecer Tandil, sino cómo hacerlo sin profundizar las diferencias existentes.
“No nivelar para abajo”, propuso Rotonda, sino utilizar las áreas que habían alcanzado mayores niveles de desarrollo como referencia para extender esas condiciones al resto de la ciudad.
Del Tandil turístico al Tandil que busca ser “el mejor en todo”
Otro de los ejes planteados durante la entrevista fue el perfil productivo y económico de la ciudad.
Rotonda rechazó la idea de que Tandil tenga que limitar su desarrollo al turismo. “Para mí tenemos que ser los mejores en todo. Buscar ser los mejores en todo”, sostuvo, aunque aclaró que probablemente ese objetivo no pudiera alcanzarse literalmente en todas las áreas.
Su planteo apunta a diversificar las capacidades de la ciudad y aprovechar el entramado existente en materia educativa, tecnológica, productiva y turística.
También destacó la necesidad de incorporar herramientas como la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico, y de aprovechar el conocimiento generado en el ámbito universitario y empresarial.
La comunicación, además, ocuparía un lugar particular dentro de esa construcción. Rotonda recordó que su trabajo final de la Licenciatura en Administración en la Unicen había abordado la responsabilidad social de los medios de comunicación y sostuvo que los medios pueden actuar como “puentes” para potenciar iniciativas de otros sectores.
En ese sentido, volvió sobre una de las ideas que consideraba centrales: Tandil 2050 no debía convertirse en una marca personal. “Yo no quiero que esto sea un proyecto de Rodrigo Rotonda. Este tiene que ser un proyecto de la ciudadanía tandilense”, afirmó.
Pensar más allá de 2050
La propuesta, finalmente, no se agota en la fecha que le daba nombre.
Rotonda sostuvo que el verdadero objetivo consiste en instalar una cultura de planificación permanente. “Ese es el desafío: que esto sea 2050, después sea 2070, después 2090. Como tener siempre o avizorar un futuro que, si uno lo planifica, puede ser próspero”, expresó.
Para graficar esa idea apeló a una imagen: “Yo voy a plantar un árbol en cuya sombra no me voy a sentar”.
La frase sintetizó el sentido que busca darle al proyecto: tomar decisiones en el presente pensando en una ciudad que, en buena medida, será habitada por generaciones que todavía no participan de las discusiones actuales.
El desafío que planteó Tandil 2050, en definitiva, no es solamente imaginar cuántos habitantes tendrá Tandil dentro de 24 años. También implica discutir qué ciudad se quiere construir, cómo se distribuirán sus servicios e infraestructura, qué lugar tendrá la región y de qué manera distintos sectores podrán sostener una hoja de ruta común más allá de los ciclos políticos y de las urgencias del presente.
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