Para Lunghi, el futuro de Tandil se apoya en su gente y en una dirigencia con valores
En el ciclo de entrevistas Tandil 2050, el intendente repasó los factores que, a su entender, hicieron posible el desarrollo de la ciudad.
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Miguel Lunghi lleva más de dos décadas al frente del Municipio y, desde ese recorrido, aceptó el desafío de ponerse el casco de la realidad virtual de Tandil 2050 para pensar cómo será la ciudad dentro de un cuarto de siglo.
Antes de proyectarse hacia adelante, sin embargo, eligió mirar hacia atrás para explicar por qué, a su entender, Tandil llegó hasta este presente.
Entrevistado por Rodrigo Rotonda, director de Grupo Rotonda, el jefe comunal habló de una sociedad emprendedora y solidaria, de dirigentes políticos que, más allá de sus diferencias partidarias, supieron construir consensos y dejar sus responsabilidades públicas sin denuncias, y de una comunidad que, generación tras generación, apostó por el desarrollo, la educación y el trabajo conjunto.
En la conversación, Lunghi imaginó un Tandil de 300.000 habitantes, con una escala que preserve la calidad de vida, integrado a una región fortalecida por el crecimiento de ciudades vecinas, y sostenido por políticas de Estado que trasciendan los gobiernos.
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También planteó los desafíos que considera imprescindibles para alcanzar ese horizonte, como la inversión en infraestructura, la autonomía municipal y la planificación del crecimiento urbano.
Al mismo tiempo, reivindicó la necesidad de pensar más allá de la coyuntura política y electoral.
En ese sentido, sostuvo que el futuro de la ciudad dependerá de mantener una dirigencia capaz de acordar objetivos comunes y de conservar un rasgo que, según definió, distingue a Tandil: una sociedad que participa, emprende, es solidaria y continúa apostando por proyectos colectivos.
“Somos un ejemplo de ciudad”
Para empezar, el intendente celebró la realización de iniciativas como Tandil 2050. “Tenés que levantar la mirada para ver hacia dónde vamos caminando y eso es muy bueno. Y es muy bueno porque Tandil tiene un ADN muy especial que siempre encuentra en el camino gente que mira al futuro”, sostuvo.
“Si me permitís –ejemplificó- lo hizo Nigro con Blanco Villegas cuando trajo los cuatro motores diesel para tener energía porque, si no hubiera traído eso, no hubiera aparecido Selvetti que de un garaje hizo una gran metalúrgica con 3.000 empleados”.
En ese sentido, agregó: “Y después, a medida que fue pasando el tiempo comenzó a caminar Zarini, todo el mundo lo acompañó y apareció la universidad. También hemos tenido la suerte de que, a través de la universidad y de todo lo que enseña, se asentó en Tandil todo lo que es la tecnología. Y todo eso sucedió porque estas personas involucradas -acompañadas por los políticos de todos los colores, ya que Tandil ha tenido intendentes de distintos colores- se fueron caminando a su casa cuando terminaron el mandato”.
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“No hay uno que haya tenido una denuncia. Eso es muy importante porque somos un ejemplo de ciudad, un ejemplo de conducta y de ética”, remarcó el intendente.
-La primera pregunta que quiero hacerle es: ¿A qué cree que se debe el presente complaciente de Tandil?
-Primero, a que Tandil tiene una muy buena sociedad, muy emprendedora, que siempre busca el progreso o que busca avanzar. Es una ciudad que tiene una muy buena educación: Tenés colegios bilingües, tanto en primario como secundario, tenés la universidad y una ciudad con un contorno hermoso de paisaje. Hoy somos una ciudad envidiada y codiciada por muchas ciudades del país que quieren tomar de referencia a nuestra ciudad. Pero esto no es de un intendente o de un grupo político; esto lo hemos construido entre todos. Uno de los que trata de seguir mejorando a esta ciudad sos vos. Eso es lo bueno: que la juventud también se involucre pensando en qué va a pasar dentro de diez, de veinte, de treinta años. Yo voy a los foros de los intendentes y muchos están pensando más en las elecciones próximas que en lo que puede pasar con su ciudad dentro de veinte o treinta años.
-No es el caso de ustedes…
-No, para nada. Me gustaría hacer muchas cosas más. Creo que tenemos que ir a una ciudad hacia el 2050 –yo te he leído mucho- con 300.000 habitantes para tener una mejor calidad de vida, mucha más tranquilidad y por supuesto hacer que las ciudades vecinas -Rauch, Ayacucho, Lobería y Juárez- se puedan desarrollar, en menor escala, como Tandil. Con una política de desarrollo y de pymes, algo que excede a nuestra ciudad; eso ya es algo provincial y nacional. Creo que las ciudades pueden ser regiones. Por ejemplo, tenés una aduana seca en Tandil, donde precintás el producto que querés sacar y no esperás tanto en los puertos. Y lo que recibís de afuera no lo tocan en el puerto, sino que lo tocan en la aduana de Tandil. He viajado hace poco para volver a activar las vías de trenes de carga que van al puerto de Quequén porque son 150 kilómetros. En esos trenes de carga sale la mitad llevar los cereales o lo que se quiera llevar al puerto de Quequén, que tiene tres terminales. Y es mucho más práctico, más prolijo, que la ruta. Primero, porque la ruta está totalmente destrozada y entran 350.000 camiones por año al puerto de Quequén. El productor pagaría la mitad del flete, tendría más seguridad en el traslado y llegaría hasta el puerto de agua profunda.
-¿Y eso es factible?
-Está por licitarse todo el ramal de Ferrosur. No estaba incluido y nosotros pedimos que se incluyera. No tuvimos una contestación fuerte de que se vaya a incluir porque a Ferrosur no le interesa. Sería para la zona centro. Nosotros somos una zona de mucho cereal y de muchas otras cosas que podés transportar.
-Este presente complaciente también tiene cosas que a uno le pueden preocupar y, además de preocupar, ocuparse. ¿Hay algo que a Miguel le preocupe y le ocupe en el presente de la ciudad?
-Preocupaciones tenés todos los días y estamos viviendo problemas económicos importantes y nosotros, los municipios, no tenemos autonomía. Los municipios dependen para todo de la Provincia y la Provincia tiene dificultades serias: Por la cantidad de habitantes, por el conurbano y porque la Nación se ha borrado, en el sentido de que ha buscado bajar el déficit fiscal pero no transfiere los fondos que tiene que transferir. Y todo eso nos cuesta muchísimo manejar; te diría que yo prácticamente me voy a recibir de economista porque todos los días me estoy fijando en los números para poder seguir manteniendo la ciudad, los sueldos, los hospitales. Cuando nosotros entramos al gobierno teníamos dos hospitales; hoy tenemos cinco. El gobierno nacional desreguló los medicamentos y es una exageración lo que valen ahora. El laboratorio te cobra cosas que no puede cobrar porque aparte el medicamento es un bien social. Hoy hay gente que va a comprar un medicamento y, en vez de comprarlo completo, compra un blíster. Si vienen veinte comprimidos, se llevan diez. Todos los días hay problemas, charlas, gente que va a verme al despacho por si lo puedo ayudar para comprar algún medicamento, medicamentos oncológicos que están en dos millones de pesos por mes. Y eso no puede ser, bajo ningún punto de vista. Ahí tiene que estar presente el Estado, controlando y no desregulando. Hay cosas que podrá desregular pero hay otras cosas que tiene que controlar.
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-Usted habló de una ciudad deseada de 300.000 habitantes. Una de las hipótesis que yo manejo es la de los 500.000 habitantes, también como una especie de deseo. Ahora la pregunta que es: ¿qué pasa si Tandil tiene 500.000 habitantes? ¿Estaremos preparados?
-Es una pregunta muy grande. Yo te diría que hoy tenemos problemas con las plantas de cloacas, que están todas al límite. A las plantas de cloacas nunca las hizo Tandil, siempre las hizo la Nación. Y ahora hay una planta de cloaca en Villa Aguirre, la planta Norte que hizo la Nación y que está ampliando la Provincia, pero hace casi un año que está parada y solamente ha avanzado un 30 por ciento. Nosotros como Municipio no tenemos posibilidad de hacerla. O pedimos un crédito, o nos ayuda la Provincia, o nos ayuda la Nación. Tenemos un relleno sanitario con el que sacamos el primer premio con Cammesa, que es un biodigestor que produce gas y produce en energía eléctrica. Buscamos empresas privadas que quieran invertir. Nosotros no las podemos hacer y todavía estamos con problemas. Vos me decís 500.000 habitantes; si se estabiliza la Argentina, si hay inversión, si hay desarrollo, si hay más industria, vas a llegar al 2050 mucho mejor. Pero también depende mucho de la economía nacional y provincial. Yo te hablo de 300.000 habitantes porque quiero una ciudad manejable, ordenada, tranquila, sin tantas cámaras, sin tantos cuarteles de policía o la ciudad de la que hablan todos los arquitectos, la ciudad de quince minutos: Quince minutos para llegar al hospital, para llegar a una escuela, para llegar a una plaza, para llegar a votar. Creo que con 500.000 habitantes -como la propuesta que vos haces- se te van a alargar los minutos. Por ejemplo Mar del Plata tiene 700.000 habitantes y hoy está con Gendarmería, con homicidios, con robos muy alarmantes; las ciudades muy grandes tienen más problemas. Yo lo que quiero es que sea de 300.000 en el 2050 y que crezcan nuestras ciudades satélites como Ayacucho, Rauch, Juárez y Lobería que tienen 15.000, 18.000 habitantes. El crecimiento no es solamente de Tandil, sino que es de la región, con Tandil como faro.
-Estoy de acuerdo. Usted habla de que toda inversión en infraestructura la debe hacer y es responsabilidad del sector público.¿Usted no cree que el privado puede tener algún tipo de interés en financiar ese tipo de obras?
-Vos estarías hablando de plusvalía. Por cierto, la plusvalía para llegar a doce millones de dólares te tarda muchísimo. Nosotros hacemos la plusvalía; el año pasado teníamos 400 millones de pesos para hacer el pozo R19. Tuvimos que agregar 200 millones más. Cuando hablo de inversiones de diez o doce millones de dólares, la plusvalía de las empresas, es muy difícil llegar a esa monto. Nosotros, por ejemplo, conseguimos con la Provincia hacer 24 casas y ahí se puso la infraestructura con plusvalía. Ahora hicimos parte del gas en Carrasco, que es donde vamos a tener 80 lotes municipales para sortear con plusvalía, pero no te da para más. Yo estoy hablando de un crédito y un crédito lo paga todo Tandil. Y por supuesto podés agregar también, parcialmente, la plusvalía que consigas para que todo Tandil pague menos. Pero a las grandes obras con la plusvalía no las vas a poder hacer o las vas a poder hacer en muchísimos años poniendo esa plata en caja a interés. Y no sabés si te despertás mañana y el dólar está a 3.000 pesos. Veo bien tu pensamiento, correctísimo, porque pide una excepción, tiene que pagar una plusvalía. Por ejemplo, el shopping tiene que hacer un conducto hasta 4 de Abril a su cuenta, que todavía no ha hecho. Vas a tener 40 baños, con una tunelera que vaya a 4 de Abril. Eso hay que exigirlo, pero la planta es mucha plata. O sale de un crédito o tiene que ayudarte la Nación o la Provincia, o tenés que tener autonomía con una coparticipación invertida en la que vos te quedás con gran parte del dinero en Tandil y la otra parte la transferís porque hoy tenés en Tandil una cantidad de soja muy importante, de girasol muy importante, de maíz muy importante, de ganadería muy importante y todo eso se va. Hay que cambiar un poco la estructura y los diputados y senadores tienen que estudiar fundamentalmente lo que es la autonomía, el manejo económico. Algo que vos no debes saber: yo puedo comprar en forma directa por nueve millones de pesos, pido dos facturas y compro a la menor. Tandil tiene 155.000 habitantes. Lobería puede gastar hasta nueve millones de pesos. De la misma manera, Rauch puede gastar -con 15.000 personas- hasta nueve millones de pesos. Mar del Plata, con 700.000 habitantes, puede gastar hasta nueve millones de pesos. La Matanza –que tiene dos millones de habitantes- puede gastar hasta nueve millones de pesos. Eso es lo que hay que cambiar, tendría que ser por densidad poblacional.
-¿Y por qué es así?
-Porque está en la Carta Orgánica, que es viejísima y no la modifican.
-¿Y cuál es el motivo por el que no se modifica?
-La tiene que modificar la Cámara de Diputados y Senadores.
-Y no está en los planes…
-No, y para la autonomía tenés que hacer una reforma constitucional.
-Una de las ideas de esta propuesta de Tandil 2050 es la de construir una especie de ente autárquico, como le hemos llamado, compuesto por gente del sector privado, el sector público y el tercer sector, donde englobamos a las ONG, las empresas sociales, la universidad, los institutos de educación. ¿Usted cómo ve eso?
-Bien, nosotros ya lo tenemos y me parece bien ampliarlo. Tenemos una Comisión de Gestión Territorial en la que están todos los colegios -arquitectos, ingenieros, agrónomos-, así que lo veo perfecto. Vos no vas a sacar el país adelante si no tenés unidad, aunque se llegue a déficit cero. Si en este momento no nos sentamos, hablamos sobre el país del 2050, llegamos a acuerdos y hacemos políticas de Estado, que se mantengan, no salimos. Tandil va a andar bien porque tiene una sociedad buena, tiene emprendedores buenos y tiene gente que le pone el hombro. Y aparte tiene otra cosa: es muy solidaria. A la Municipalidad le han donado el Hospital de Niños, el Hospital de Día, las salas de aparatología. Los diez dinosaurios que le gustan los chicos (en el Parque del Origen), que era un basural, eso está todo donado. Hay empresarios excelentes y, aparte de tener una buena sociedad, es solidaria. El Estado municipal de Tandil no soluciona los problemas solo los problemas de vulnerabilidad: trabaja Cáritas, los evangelistas, las ONGs, la Mesa Solidaria; no sé si en otra ciudad pasa eso. Tenés conversaciones, charlas, te preguntan.
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-Ahora vamos a ponernos el casco de realidad virtual. ¿Qué ve en el 2050?
-Yo veo un Tandil muy bueno, con una calidad de vida muy buena, con muy buen crecimiento. Ya lo tenemos hoy en día, donde estamos viviendo problemas económicos, problemas de crisis, problemas de sueldos, pero tenemos una construcción que es moderna y que avanza en todos los lugares. Vos recorrés, por ejemplo, detrás de la Rural, detrás del campo, todo el norte de la ruta 226 y ves una expansión de casas tremenda. Tenés un shopping, tenés el Paseo de la Rotonda que se está haciendo, tenés mucha modernidad. Y como dije de entrada: tenés buenos dirigentes que se sientan, aunque no pensemos igual. Y esto va a seguir, porque la base es sólida y vos ves que este programa va a seguir avanzando y va a haber otros programas que están mirando qué va a pasar en el futuro. Yo estoy convencido de que en muchos lugares eso no se da y que viven el día a día. Cuando pedí armar la parte de adentro del Hospital de Niños –camillas, escritorios, cortinas, almohadas y demás- hubo 700 empresarios de Tandil a los que les mandé una carta y dos empresarios excelentes me trajeron la plata. Les dije: ‘No, por favor, llévela a Tesorería, yo no quiero saber absolutamente nada’. Y me dijeron: 'Miguel, nunca pienses en el día a día, pensá siempre en el futuro’.
-Bueno, vamos a sacarnos el casco. Ese Tandil obviamente es súper positivo, optimista. Pero volviendo a la ciudad actual, ¿Miguel Lunghi imaginó el Tandil de hoy en algún momento?
-No. Yo me presenté como intendente con un problema un poco psicológico porque lo vi a mi padre llorar cuando fue derrocado por la Revolución -NdR: en 1966, por la dictadura de Juan Carlos Onganía- con carpetas, que conservo, de cosas que quería hacer. Yo creía que iba a hacer una buena elección, pero no que iba a ganar. Gané, honestamente, gracias a las mujeres; antes estaba dividido en padrón masculino y padrón femenino. Yo pierdo en el masculino por 400 y, gracias a las mujeres, gano por 700 votos. Y ahí empezamos a caminar con un buen equipo y la ciudad fue creciendo y se abrió totalmente después de la pandemia: La gente después de estar encerrada, asustada, vino a lugares con verde, con sierra, con tranquilidad. Y también tenés la parte digital, que vos hoy trabajas desde tu casa. Conozco arquitectos que trabajan para Capital Federal y están viviendo en Tandil. Y vos podés salir a las 23 horas de tu casa con tu mujer a caminar y volvés sin ningún problema. En cambio en otros lugares tenés que ir mirando para adelante, atrás o al costado para ver qué es lo que puede pasar. Eso no quiere decir que no haya algún robo de moto, que no haya robo de bicicletas, que no saquen algún teléfono, porque eso también es un tema de educación, untema de cultura, un tema de posibilidad para la gente joven. Es gente que a veces no tiene futuro, pobre, y hace eso. Pero en Tandil vamos a tener mucho futuro porque es una ciudad culta. Yo creo que no hay otra ciudad que tenga tanta cultura como Tandil, tanto del sector privado como estatal, durante todo el año. También tenés la Fiesta del Queso, la Fiesta del Salame, la Fiesta de los Italianos, tenés Semana Santa, tenés un teatro a cielo abierto que recrea la vida de Jesucristo en el Parque, más todas las bandas que vienen. Todos los clubes están en crecimiento: Vas al Club Independiente y a la tarde está tapizado de rojo y negro, de gente jugando al hockey. Los 50, Los Cardos, Gimnasia, Ferro, Unión y Progreso, con sus quintas, son clubes sólidos, que cuesta mantener, pero que la gente va y allí se forman en amistad, compromiso, solidaridad. Vos salís mejor persona yendo a un club y a veces la vida te lleva más lejos, por matrimonio o por trabajo, pero siempre volvés y encontrás algún amigo para tomar un café en un club. Eso en Tandil se da. Yo lo único que te pido es que -vos sos joven y lo vas a ver, yo ya no- lleguemos a 300.000 habitantes por ahora. Después, cuando llegue a los 300.000, pensás en 500.000.
-Una última pregunta sin querer meterme en la coyuntura electoral del próximo año. Pero de intendente a intendente, ¿qué le diría o pediría al próximo mandatario local?
-Le daría todas las carpetas que tengo, que son varias, con proyectos que posiblemente no pueda concretar por su valor económico. Tengo todavía la ampliación de camas para el Hospital. Tengo el proyecto de las plataformas de las plantas de cloaca. Tengo el proyecto de lo que es un polo logístico, que es muy importante para que los camiones no duerman dentro de la ciudad. Vos tenés más de 7.000 camiones que duermen dentro de la ciudad. Le daría todos los proyectos con todo cariño, le desearía suerte y si, por supuesto, en algún momento necesitara conversar conmigo para que le dé una opinión, lo haría. Deseo que no sea de otro partido el que gane. Pero si la ciudadanía elige a otro y ese otro me llamara para consultarme, estaré a disposición total, como debe ser en una persona democrática.
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