Cuando la lucha obrera se volvió tragedia
Despidos, violencia y venganzas cruzadas desembocaron en uno de los atentados más sangrientos de la historia canterista local, con víctimas inocentes entre los escombros.
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La paralización de tareas y movilización de obreros canteristas locales en procura de reivindicaciones llegó hasta la toma a balazos de la comisaria para rescatar a compañeros detenidos, a comienzos del novecientos. Pero la que tal vez tuvo características de mayor dramatismo, fue la registrada a comienzos de 1927 en la cantera San Luis.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPoco antes, a consecuencia de uno de esos conflictos laborales en la misma explotación pedrera, en el boliche de Salvi cercano se había registrado la primera víctima. Al obrero Mateo Spicich no le había caído nada bien
la euforia de otros trabajadores en favor de la huelga y tras atacar a varios de ellos con gruesas expresiones verbales y actitud amenazante, se había refugiado en el despacho de bebidas mencionado.
Allí, el hombre, luego de unos tragos junto al mostrador, provocó a otro parroquiano -un tal Dante Cuacuarini- quien debió esquivar de un salto una feroz puñalada que le tiró el canterista. A consecuencia de ello, el bolichero llamó al cabo Salvatierra, encargado del Destacamento policial del lugar. Cuando llegó el uniformado, trató de calmar al enardecido Spicich, quien le respondió arrojándole una cuchillada que dio en el cinto del policía y entró en la chaquetilla a la altura del abdomen, asomando la punta por el costado izquierdo próximo al corazón. El cabo sacó el sable para contener una nueva estocada y tras la última advertencia, le efectuó un disparo provocándole la muerte.
