Lesiones en el deporte amateur: el cuerpo avisa antes de romperse
La prevención, el descanso, la gestión del estrés y la construcción de hábitos saludables son pilares para evitar lesiones. La clave no está solo en entrenar más, sino en aprender a escuchar al cuerpo y respetar sus tiempos.
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Cada vez más personas eligen el deporte como parte de un estilo de vida saludable. Sin embargo, el entusiasmo por entrenar muchas veces convive con la falta de descanso, el exceso de exigencia y la escasa atención a las señales que da el cuerpo. Entender cómo prevenir lesiones y recuperarse correctamente permite disfrutar de la actividad física durante más tiempo y con mejor calidad de vida.
Aunque muchas personas atribuyen una lesión a un movimiento puntual, detrás suele existir un proceso mucho más amplio. Según explicó Carolina Uriarte Alewaerts, licenciada en kinesiología, “el verdadero problema aparece cuando las exigencias superan la capacidad que tiene el organismo para responder”.
En diálogo con Eco Salud de El Eco Multimedios, la especialista advirtió que "tenemos que tratar de regular nuestras demandas con respecto a nuestras capacidades".
Para explicarlo, recurrió a una imagen sencilla: comparó al cuerpo con un vaso y a las exigencias diarias con el agua que se vuelca sobre él. “Cuando el contenido supera la capacidad del recipiente, inevitablemente se produce el desborde”.
La kinesióloga aclaró que las lesiones más frecuentes en deportistas amateurs suelen ser las provocadas por sobrecarga, aunque también aparecen traumatismos propios de cada disciplina, como esguinces, fracturas o torceduras.
Mucho más que el entrenamiento
Las capacidades físicas incluyen fuerza, movilidad y flexibilidad, pero las demandas no dependen únicamente del deporte. También influyen el trabajo, la familia, el descanso y el estrés cotidiano.
"Si tuvimos un día estresante en el trabajo, obviamente que si vamos a jugar al fútbol nos va a venir en contra ese estrés que nuestro cuerpo percibió a la hora de desarrollar nuestras capacidades musculares", explicó.
Incluso recordó que “está comprobado que el músculo rinde menos cuando una persona atraviesa altos niveles de estrés”, evidenciando la estrecha relación entre las emociones y el rendimiento físico.
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El cuerpo necesita momentos de calma
Durante la entrevista, la kinesióloga remarcó que el organismo alterna entre dos sistemas: “el simpático, encargado de mantenernos en estado de alerta, y el parasimpático, responsable de la recuperación”.
Sin embargo, advirtió que el estilo de vida actual mantiene activado casi permanentemente el primero. "Vivimos en simpaticotomía. Todo el tiempo pensamos que nos está persiguiendo un león y así vivimos estresados", describió.
Por eso insistió en la importancia de generar pequeños momentos de pausa: respirar, estirar, bajar el ritmo después del entrenamiento y comer sin distracciones.
"Termino la sesión de entrenamiento, respiro, estiro, me calmo”, recomendó, porque, de lo contrario, se expone al cuerpo a una posibilidad de lesión.
Elegir el mejor momento para entrenar
Otro de los aspectos que destacó es el horario en que se realiza la actividad física: "respetar la biología", resumió.
Uriarte Alewaerts explicó que las actividades de mayor intensidad encuentran mejores condiciones durante la mañana o las primeras horas de la tarde, mientras que la noche debería destinarse a ejercicios más suaves, como movilidad, stretching o respiración, favoreciendo así la recuperación y el descanso.
El dolor no debería naturalizarse
En el consultorio, la especialista observa una conducta repetida. "El 90 o 95 por ciento nos bancamos el dolor y después consultamos", afirmó.
Muchas lesiones terminan volviéndose crónicas “justamente porque se posterga la consulta y no se respetan los tiempos de recuperación”.
Y sobre este punto, la kinesióloga lo ilustró con una comparación cotidiana. "Prevenir es como poner a cargar el celular antes de que se quede sin batería".
“Dormir bien, alimentarse correctamente, realizar ejercicios de movilidad, estirar y utilizar elementos sencillos como un foam roller (o rodillo de espuma) o una pelota de tenis pueden convertirse en aliados para recuperarse entre una sesión y otra”, describió.
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Los hábitos también previenen lesiones
Más allá del tratamiento, la profesional destacó la importancia de incorporar pequeños hábitos sostenibles. "Hay que hacerse el tiempo. Lo más difícil es el primer paso y construir el hábito", sostuvo.
Y agregó que facilitar el entorno ayuda a sostenerlos en el tiempo. "Uno se tiene que poner las cosas fáciles", afirmó, al sugerir dejar a la vista los elementos necesarios para realizar ejercicios de movilidad o recuperación en el hogar.
Para ella, el cambio definitivo “ocurre cuando la actividad física deja de ser una obligación para convertirse en parte de la identidad personal”.
La postura también habla
Otro de los conceptos abordados fue la importancia de la postura corporal, especialmente en una época marcada por el uso constante de computadoras y teléfonos celulares.
"La postura es un lenguaje y le dice a nuestro cerebro cómo nos percibimos", aseguró.
Por eso aclaró que el objetivo no es mantener una postura perfecta durante todo el día, sino aprender a alternarlas y realizar pausas activas que permitan al cuerpo salir del patrón repetitivo del trabajo frente a una pantalla.
"No hay una postura correcta, sino entrar y salir de la postura todo el tiempo", explicó.
La emoción también se refleja en el cuerpo
Hacia el final de la entrevista, la conversación se centró en el vínculo entre la salud emocional y las lesiones físicas. "Me gusta ver a la persona como un todo", expresó.
Desde esa mirada integral, sostuvo que las emociones influyen directamente sobre el organismo y que el deporte puede convertirse tanto en una herramienta saludable como en una forma de evitar enfrentarse con determinados conflictos internos.
"No solo los mejores deportistas son los que tienen talento, sino los que saben dominar su mente. La mentalidad es clave", remarcó.
Finalmente, invitó a incorporar prácticas simples como la respiración consciente, la meditación o algunos minutos diarios de conexión con uno mismo.
"Te cambia la vida radical cuando te tomas esos cinco minutos para respirar, para conectarte con las emociones buenas. Tu cuerpo lo percibe", concluyó.
A la licenciada Carolina Uriarte Alewaerts la pueden encontrar en Istagram como: @kineotandil en el celular 2494 242569