Como obra de arte, un bosque se expande en silencio desde Tandil por la provincia
Bosque Disperso es un proyecto a puro corazón que invita a pensar en la reforestación como un gesto colectivo que viaja, se multiplica y se enraíza en distintos lugares. Desde Tandil, Diego Anselmi lo impulsa con la convicción de que plantar árboles es una acción simple y poderosa, capaz de transformar los vínculos y el ecosistema.

Hace casi treinta años, un gesto simple como germinar en macetas improvisadas bellotas del roble de Guernica, árbol ubicado en la plaza del Tanque, dio inicio a un proyecto singular. Diego Anselmi lo llamó "Bosque Disperso", una práctica que combina arte conceptual, siembra de árboles y encuentros comunitarios. El germen del “Bosque Disperso” fue una intuición: que un árbol plantado no alcanza, pero que muchos árboles, repartidos en múltiples sitios, pueden tejer un entramado invisible con fuerza de bosque.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“No se trata de pensar el bosque como un lugar determinado, como un espacio delimitado que uno puede recorrer o visitar. La idea es que el bosque esté en todas partes, que aparezca en cada acción de plantar, en cada semilla que se comparte”, explicó Diego Anselmi, creador e impulsor de la propuesta.
Se puede decir que Bosque Disperso es una acción colectiva y poética que invita a plantar árboles de manera descentralizada, sin necesidad de que sus ejemplares queden en un mismo terreno, sino que cada participante elige el lugar en que este bosque tendrá un nuevo enclave, un nuevo hito. Cada árbol lleva un nombre, un rumor, un vínculo, una memoria, y al estar “dispersos” conforman un bosque invisible pero real, entramado por la intención de quienes lo hacen crecer. Es una forma de reforestar, pero también de tejer comunidad y conciencia, donde cada plantación individual se integra a una trama común.