Los jardines maternales municipales contienen y dan respuesta a 410 bebés y niños de los barrios
Hay siete instituciones de primera infancia en la ciudad y en los últimos años se le imprimió una gran dinámica a esta política pública. Para canalizar la gran demanda, se proyectan dos jardines más. Estos espacios brindan cuidados, estimulación temprana y enseñan a través del juego a incorporar hábitos y socializar.
Las instituciones de crianza, enseñanza y cuidado para la primera infancia en Argentina se constituyen en un heterogéneo universo difícil de clasificar porque participan una diversidad de actores (Estado, sector privado y sociedad civil), sectores de política (desarrollo social, salud y educación) y niveles de gobierno (nacional, provincial y local).
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn Tandil, la comuna dispone de siete jardines maternales para alojar a pequeños desde los 45 días de vida hasta los dos años, distribuidas en diferentes zonas de la ciudad: María Teresa Díaz (Pje. Romeo 1853); Pérez Esquivel (Cuba y Darragueira); Cocomiel (Rosello 90); CAI Mater (Iraola 1451); Rincón de los niños (Lobería y Tacuarí); Nélida Baigorria (Brandsen 240) y Pamperito (Rodríguez 1260). Además, están en carpeta los proyectos para crear dos instituciones más entre este año y el próximo.
A estos maternales acuden 410 bebés y niños de diferentes puntos de la ciudad que no sólo reciben cuidados mientras sus padres trabajan, sino que se les brinda estimulación temprana y diferentes procesos de enseñanza.
El Eco de Tandil conversó con la directora de Educación municipal, la licenciada Magalí Verde, quien destacó el rol que cumplen estas entidades educativas en el seno social y reparó en la alta demanda a la que, desde el Ejecutivo, se trata de dar respuesta.
-¿Cómo se piensan las instituciones de primera infancia en la ciudad?
-Las instituciones de primera infancia son una política socioeducativa que se implementó en estos años para brindar una respuesta social ante una necesidad de los grupos de familiares, que precisan organizar su cotidianeidad y hay un niño o niña que debe quedar al cuidado de alguien, y se ofrece esa posibilidad. También hay familias que necesitan que las acompañen en el proceso de crianza y está bueno que puedan ver a la institución de esa manera, porque también tienen un rol pedagógico. Seguimos el diseño curricular de Provincia, ya que estas infancias luego concurren a las instituciones provinciales durante muchos años y se puede tener una continuidad.
-¿Cómo funcionan estos espacios en lo cotidiano?
-Acompañamos en el proceso de crianza, en la generación de hábitos, la regulación de horarios de descanso, se respeta la necesidad del pequeño. Tienen alimentación a mitad de tarde o de mañana, hay desayuno y merienda sugerido por profesionales de la salud.
Son, además, espacios de enseñanza a partir del juego donde se trabajan distintas habilidades, la socialización y el respetar horarios y hábitos, no por normatizar sino para que se ambienten a otros espacios institucionales que van a transitar mucho tiempo. También tenemos vínculo con cada familia, observamos lo que sucede en el jardín, nos reunimos con ellos para hablar sobre cómo ven al niño cuando salen de la institución, hay familias que preguntan qué puede hacer, y se conforma un trabajo integral.
Nosotros disponemos de una estimuladora temprana como equipo externo, que pasa por las diferentes salas y jardines, comparte horas con los niños y observa su marcha, el habla y distintos aspectos, y sugiere actividades para trabajar estas líneas. Además, ofrece indicaciones sobre las necesidades espaciales de las salas, para que sean acordes al trabajo que hacen lo niños. Son cuestiones que mejoran el tiempo de los menores en el jardín y de verdad se ven muchos cambios positivos en los chicos.
Este equipo externo tiene también una asesora pedagógica que acompaña a los equipos directivos para ver la mejor manera de enseñar y planificar actividades, en el marco de diversos proyectos como la Educación Sexual Integral, Medioambiente, juego y biblioteca, para que puedan ser dinámicas.
Y por último hay una profesora de educación inicial que acompaña con la designación de personal, la compra de materiales y la planificación. Planificamos cuestiones generales en los siete jardines, en pos de homogenizar este sistema educativo municipal.
-¿De qué forma se manejan la demanda y las inscripciones?
-La matrícula que llega a cada institución está definida por la prioridad, que es que lleguen personas del barrio. La segunda prioridad la tienen aquellas personas que trabajan en ese barrio. Asimismo, también se le da lugar a cualquier situación de vulnerabilidad que pueda existir, en un trabajo articulado con Desarrollo Humano y el Servicio Local de Niñez, por ejemplo.
En todos los casos, se debe respetar el límite de niños por sala, que está reglamentado por ley. La sala de 2 años admite un máximo de 18 niños, en deambuladores puede haber entre 13 y 14, y bebés son 8 como máximo. Se buscó en todos los jardines la posibilidad de tener ambos turnos para ampliar las vacantes, teniendo en cuenta ese límite
En todas las instituciones hay lista de espera y las vacantes se sortean. La inscripción se hace en octubre y se asignan las vacantes disponibles por sorteo, en base a las prioridades. En la sala de bebés son todos ingresos y después los lugares que van quedando
Son demandas a las que estamos atentos, y para el Intendente es una política necesaria y prioritaria, por eso es un objetivo construir más jardines. Está el proyecto de levantar un espacio al lado del Centro de Salud de Palermo, se firmó un convenio con Desarrollo Humano y Hábitat municipal y con el Ministerio de Desarrollo Social de Nación. También está proyectada la adquisición o construcción de otro más de acá a que termine la gestión, porque es una gran necesidad.
Sostenemos que es una propuesta educativa que acompaña en los procesos de crianza y las infancias nunca son las mismas porque las personas no somos las mismas, por eso nos replanteamos las maneras de enseñar y de dar respuesta a diversas situaciones constantemente.
-¿Qué observaciones puede hacer la institución en los procesos de crianza para detectar ciertas alarmas en los pequeños?
-A veces pasa que cuando no está la estimulación temprana, ese niño puede terminar etiquetándose y en realidad lo único que le faltaba era una estimulación específica. Quizás hay cuestiones del discurso cotidiano, que todos naturalizamos de lo que vamos viendo y de la experiencia que hemos tenido, que nos hacen pasar por alto algunas cuestiones. Y a lo mejor cierto comportamiento en un niño es una alarma de algo más que conviene abordar a tiempo.
Cuando aparecen dificultades en el habla y la motricidad, entonces la estimuladora y las docentes asesoran y sugieren hacer consultas o evaluaciones. Los equipos siempre están atentos cuando hay factores a observar para brindarle lo mejor al niño en ese momento.
-¿Qué devolución tienen del trabajo que se hace en las instituciones, incluso como actores sociales?
- Antes de entrar acá a trabajar, porque empecé en diciembre de 2021, veía que en las redes sociales cuando alguien pedía recomendaciones de maternales de 15 respuestas, 10 recomendaban jardines municipales. Porque también se los quiere mucho a los niños que pasen por estas instituciones y se genera un vínculo muy genuino, se trata de dar lo mejor.
Las familias nos confían lo más preciado que tienen en sus vidas y es una responsabilidad enorme. La evaluación de esta política es que hay que seguir trabajando para ampliar esta respuesta.
En la asamblea del Consejo Local de Niñez expuse que los recursos son escasos porque reconocer eso da la posibilidad de pensar que siempre hay una política nueva que generar; la demanda surge antes que la política y esa es la manera histórica de conquistar derechos.
En muy poco tiempo se amplió mucho la demanda y la oferta, y también se abren más salas cuando se dispone de espacio en una institución. Todo eso está en marcha.
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