El cinturón marplatense se consolida como el segundo gigante hortícola de la Argentina
El ingeniero Enrique Adlercreutz, especialista del INTA, detalla la evolución de un sector estratégico que ya cuenta con 800 hectáreas bajo cubierta y abastece de hortalizas frescas a toda la Argentina.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/podcast_171.jpeg)
El cinturón frutihortícola de Mar del Plata ha alcanzado una dimensión que lo posiciona como el segundo núcleo productivo de mayor relevancia en el territorio argentino. Este motor económico rodea a la ciudad en una franja de aproximadamente 25 kilómetros de extensión.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/09/foto_das_para_insertar_en_nota_campo_sabado.jpg)
La zona abarca desde la ruta 2 en el sector norte hasta la ruta 88 en el sur, integrando puntos clave para la producción nacional. Entre estos núcleos se destacan Batán, San Francisco, Laguna y Sierra de los Padres, donde se concentra la actividad de los productores.
En un nuevo podcast de El Eco Campo, el ingeniero agrónomo Enrique Adlercreutz, extensionista del INTA Mar del Plata, explicó que el éxito de esta región está profundamente ligado a sus condiciones naturales únicas.
El factor climático y el efecto del mar
Uno de los diferenciales más potentes de la zona es el rol que juega el océano en la regulación térmica de los cultivos. "Lo que hace el clima, el efecto temperizador del mar, nos brinda noches de verano frescas que favorecen mucho la producción", señaló Adlercreutz.
Esta moderación de las temperaturas beneficia directamente el estado y desarrollo de las plantas, evitando picos de calor extremo. Además, el mar permite contar con otoños más benignos, lo que extiende la ventana de trabajo.
Según el experto, la zona ofrece "un periodo libre de heladas más amplio", lo que facilita que la producción se concentre con fuerza en primavera, verano y otoño.
El salto del invernáculo
Desde el año 2000, el INTA ha monitoreado la evolución de la superficie cultivada en la región, observando un crecimiento sostenido. Hoy se alcanzan las 10.000 hectáreas de forma casi continua, sumando campo e invernadero.
Sin embargo, el crecimiento más agresivo se ha dado en los cultivos bajo cubierta. Al inicio del milenio, Mar del Plata contaba con apenas 150 hectáreas de invernáculos, una cifra que ha cambiado drásticamente.
"En invernáculo esa evolución fue más marcada y más continua. Pasamos de 150 hectáreas en el año 2000 a las casi 800 de hoy", destacó el ingeniero del INTA.
Cultivos estratégicos y kiwi
En el interior de estas estructuras, los cultivos preponderantes son el tomate y el pimiento durante la temporada estival. Durante el invierno, la producción se vuelca mayoritariamente hacia la lechuga.
A campo abierto, la diversidad es igualmente amplia, destacándose la lechuga, el maíz dulce (choclo), zapallos y el brócoli. Pero es en las frutas donde Mar del Plata ostenta un récord nacional indiscutido.
La ciudad cuenta con unas 800 hectáreas de kiwi, un cultivo emergente que ha transformado la matriz productiva local. "Mar del Plata tiene el 80 por ciento del kiwi del país", puntualizó Adlercreutz sobre este liderazgo absoluto.
Cambios en el consumo y nuevas tendencias
La evolución de la actividad también ha sido moldeada por las preferencias de los argentinos en la mesa. Un caso testigo es el del brócoli, que ha ganado terreno de manera exponencial en los últimos años.
Este cultivo se adapta perfectamente a la zona, especialmente durante el verano. Según el especialista, su crecimiento se ha dado "sobre todo en desmedro de algunos de los otros artículos hortícolas como la coliflor".
Del mismo modo, la rúcula ha visto incrementada su superficie cultivada en Mar del Plata. Este ascenso responde a un cambio consolidado en los hábitos de alimentación de la población nacional.
Desplazamiento de cultivos
No todos los cultivos han crecido; algunos, como el ajo y la cebolla, han disminuido su presencia en el cinturón marplatense. Esto responde a una lógica de optimización de factores de producción en un lapso de 25 años.
Adlercreutz explicó que estas producciones se fueron corriendo hacia otro tipo de suelos, buscando superficies "más arenosas, más sueltas, con menor materia orgánica".
Un ejemplo de este destino es la zona de Hilario Ascasubi, donde estos cultivos encuentran condiciones más favorables que en el suelo marplatense. Esta especialización permite que cada región potencie sus virtudes naturales.
Un mercado que abastece a todo el país
La relevancia del cinturón marplatense trasciende las fronteras de la ciudad, ya que funciona como un proveedor logístico esencial para las góndolas argentinas. "El cinturón hortícola de Mar del Plata abastece de frutas y hortalizas frescas al resto del país", remarcó el ingeniero.
Esta capacidad de suministro es vital, especialmente en las ventanas de primavera, verano y otoño, cuando la producción local alcanza su máximo potencial.
Con 1.200 empresas operando en el sector de maquinaria y un cinturón hortícola en expansión, la región se consolida como un eje fundamental para la soberanía alimentaria y el desarrollo agroindustrial nacional.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil