En el Inta Castelar desarrollaron el primer antiviral para frenar la parálisis de las abejas
Un equipo liderado por la doctora Cecilia Ferrufino logró silenciar el virus de la parálisis aguda mediante tecnología de ARN, marcando un precedente global para la sanidad apícola.
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La ciencia argentina ha logrado un avance sin precedentes en la protección de la biodiversidad y la producción agropecuaria global, tema que es motivo de un nuevo podcast de El Eco Campo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUn equipo de investigadores del Inta Castelar desarrolló el primer antiviral del mundo diseñado específicamente para combatir el virus de la parálisis aguda en abejas.
Este desarrollo surge como respuesta a la detección de patógenos altamente agresivos en cabañas apícolas del país. El trabajo fue encabezado por la doctora Cecilia Ferrufino, especialista del Instituto de Virología, junto a un equipo multidisciplinario de expertos.
El impacto de este hallazgo es internacional, ya que posiciona a la Argentina como el primer país en generar una herramienta biotecnológica de este tipo. La innovación promete transformar la supervivencia de las colmenas y la eficiencia de la industria melífera.
La amenaza del virus de la parálisis aguda
La investigación comenzó con una evaluación exhaustiva de la presencia de diversos virus en las cabañas apícolas locales. Los resultados revelaron la circulación de dos agentes virales, destacándose uno por su extrema patogenicidad.
Se trata del virus de la parálisis aguda, una afección que compromete seriamente la salud de las obreras y la estabilidad de la colonia. Este patógeno provoca síntomas visibles como temblores constantes y una parálisis progresiva en los insectos.
Además de los signos físicos, el virus genera una disminución drástica en la expectativa de vida de las abejas afectadas. En el contexto de las cabañas productoras, el daño se traduce en pérdidas económicas directas y operativas.
Impacto en la producción de reinas
Uno de los puntos más críticos detectados por el equipo de la doctora Ferrufino fue el efecto sobre la reproducción. La presencia del virus causa una caída significativa en la producción de reinas fecundadas.
Esta disminución afecta la capacidad de renovación de las colmenas y la comercialización de genética apícola de calidad. Ante este escenario de pérdidas productivas, el laboratorio de virología decidió buscar una solución tecnológica de vanguardia.
El objetivo principal fue desarrollar un antiviral que pudiera disminuir las infecciones de manera efectiva. Para ello, se recurrió a técnicas de biología molecular avanzadas que ya se venían estudiando en el instituto.
El "silenciador" viral
El desarrollo del antiviral se basó en la innovadora tecnología de ARN interferente. Este método permite intervenir directamente en el ciclo de replicación del virus dentro del organismo de la abeja.
Los investigadores utilizaron estudios previos de secuenciación de diferentes genomas y secuencias virales para identificar el blanco terapéutico. Gracias a este conocimiento, pudieron sintetizar una cadena de ARN específica.
Esta molécula sintetizada actúa como el agente antiviral, cuya función principal es silenciar al virus. Al introducir esta cadena, se logra interrumpir la capacidad del patógeno para multiplicarse y causar daño celular.
Sinergia científica
El éxito de este proyecto no fue un esfuerzo aislado, sino el resultado de una colaboración institucional estrecha. El Instituto de Virología trabajó en conjunto con el Instituto de Genética de Inta Castelar.
Ambas áreas unieron sus capacidades para diseñar y ejecutar los protocolos necesarios para validar la tecnología. Esta sinergia permitió abordar el problema desde la virología aplicada y la ingeniería genética.
Juntos, desarrollaron bioensayos rigurosos para evaluar la seguridad y eficacia del antiviral en condiciones controladas. Los resultados obtenidos durante estas pruebas fueron calificados por los expertos como "más que prometedores".
Las pruebas de laboratorio se realizaron utilizando ejemplares de abejas adultas para observar la respuesta al tratamiento. El protocolo de administración se diseñó para evaluar la capacidad preventiva y curativa del fármaco.
En el denominado "día cero", los investigadores administraron el antiviral de manera oral a las abejas. Posteriormente, se procedió a realizar la infección experimental con el virus de la parálisis aguda.
El seguimiento posterior permitió medir variables críticas como la carga viral y la tasa de mortalidad. Los datos recolectados confirmaron que la estrategia de ARN interferente cumplía con los objetivos planteados.
Reducción de mortalidad y carga viral
Uno de los hitos más destacados de los bioensayos fue la disminución notable en la amplificación de los virus. Las abejas tratadas mostraron niveles de carga viral significativamente menores que el grupo de control.
Lo más relevante para el productor es que se logró disminuir la mortalidad de los insectos de forma drástica. El antiviral no solo frenó al patógeno, sino que fortaleció la resiliencia de la colmena.
La doctora Ferrufino resaltó que aumentó de manera significativa la supervivencia de las abejas que recibieron el tratamiento. Este resultado es el que otorga al antiviral su carácter revolucionario para la industria.
Argentina a la vanguardia
Con este avance, el grupo de investigación de Inta Castelar se convierte en el primero en el mundo en desarrollar una solución así. No existen antecedentes internacionales de un antiviral específico para este tipo de parálisis.
Este logro coloca a la ciencia argentina en un lugar de privilegio dentro del mapa de la biotecnología aplicada. La capacidad de respuesta ante patógenos emergentes demuestra la calidad de los laboratorios nacionales.
El hito también representa una esperanza para los ecosistemas, donde la abeja cumple un rol fundamental como polinizador. Proteger su salud es, en última instancia, proteger la producción de alimentos global.
El futuro
Tras el éxito en las pruebas de concepto y los bioensayos, la investigación entra ahora en una fase crucial de escalado. El equipo científico ya proyecta la siguiente etapa de este desarrollo tecnológico.
La prioridad absoluta es poder producir este antiviral a un bajo costo de fabricación. Los investigadores buscan que el producto sea económicamente viable para los productores de pequeña y mediana escala.
El objetivo final es que la tecnología sea accesible para la mayoría de las cabañas apícolas de Argentina. Sin embargo, dada la magnitud del hallazgo, el alcance podría extenderse rápidamente al resto del mundo.
La posibilidad de contar con un antiviral oral abre la puerta a manejos sanitarios más eficientes y menos dependientes de químicos tradicionales. Es una herramienta que se alinea con las demandas actuales de sostenibilidad.
Al reducir las pérdidas en la producción de reinas, se garantiza la continuidad de la cadena de valor apícola. Este desarrollo es un ejemplo claro de cómo la investigación básica se transforma en soluciones prácticas para el campo.
La comunidad científica y productora aguarda con expectativa los avances en la distribución de esta nueva herramienta. El compromiso del Inta Castelar sigue firme en la transferencia tecnológica para beneficio del sector productivo.
Este descubrimiento no solo salva abejas, sino que asegura el futuro de una actividad que es pilar en las economías regionales del país. La parálisis aguda ha encontrado, finalmente, un adversario a la altura de su agresividad.
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