“Motor olvidado" de cultivos extensivos, la deficiencia de Zinc es una creciente amenaza
Hernán Sainz Rosas, especialista del Inta Balcarce, advirtió que la escasa reposición de micronutrientes ha trasladado el problema del déficit de Zinc a los suelos del sudeste bonaerense, afectando gravemente la síntesis de hormonas y el número final de granos.
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Hernán Sainz Rosas, investigador del grupo Relaciones Suelo Cultivo del Inta Balcarce, ha encendido una luz de alerta sobre una problemática que inicialmente era ajena a la región, pero que se está volviendo acuciante: la deficiencia de Zinc en los suelos del sudeste bonaerense.
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Históricamente, este déficit era visto como un problema más característico de la región pampeana norte, pero la dinámica agrícola actual y la falta de planificación nutricional han permitido que se asiente en nuevas zonas productivas.
El especialista enfatizó que la "escasa o nula reposición del nutriente ha hecho que las deficiencias en suelo sean cada vez más acentuadas".
La carencia de este micronutriente, si bien se maneja en dosis bajas comparadas con los requerimientos de otros nutrientes esenciales, está impactando directamente en la productividad.
Sainz Rosas confirmó que se han comenzado a ver problemas de deficiencia en el cultivo de maíz, considerado uno de los cultivos más sensibles a esta carencia, pero también han surgido respuestas significativas a la reposición de Zinc en trigo y cebada.
Cofactor esencial
Aunque el Zinc se clasifica como un micronutriente y sus requerimientos son comparativamente bajos, su rol dentro de la fisiología vegetal es determinante.
El investigador del Inta recordó que el Zinc actúa como cofactor de "más de 300 enzimas" y está involucrado en "más de 300 procesos" vitales dentro de la planta.
Su importancia es crítica, ya que es fundamental para procesos metabólicos complejos, incluyendo la síntesis de clorofila, la síntesis de proteína y, crucialmente, la síntesis de auxina, que es la hormona del crecimiento.
Debido a su participación central en estos procesos estructurales y hormonales, cuando existe una deficiencia, el crecimiento del cultivo se ve "severamente afectado" dependiendo del grado de carencia.
El resultado final, que impacta directamente en la rentabilidad del productor, es que los cultivos suelen producir un "menor número de granos por metro cuadrado".
Análisis de suelo y umbrales críticos
Para poder abordar y corregir esta problemática creciente, el especialista de Inta Balcarce fue categórico: la única herramienta confiable para determinar si el nutriente es deficiente es el "análisis de suelo previo a la siembra de los cultivos".
A partir de este análisis, existen valores umbrales orientativos que sirven como guía para el profesional a cargo del lote. Sainz
Rosas proporcionó los siguientes parámetros para los primeros 20 centímetros de suelo. En trigo y cebada, el rendimiento comenzaría a afectarse por debajo de una parte por millón; mientras que en maíz el umbral es ligeramente más elevado, ubicándose alrededor de 1,2 o 1,3 partes por millón (ppm).
No obstante, el investigador enfatizó que estos valores son "orientativos" y el profesional debe obligatoriamente evaluar "otras características de suelo o propiedades del suelo que pueden afectar la nutrición con Zinc o la adquisición de Zinc por parte del cultivo".
La condición física del suelo
Una de las propiedades que más modifica la disponibilidad del Zinc para la planta es el "estado de salud física del suelo".
Sainz Rosas explicó que la adquisición de nutrientes no depende únicamente de la concentración química. Cuando un suelo está estructuralmente degradado, las raíces del cultivo no tienen la capacidad de explorar y acceder al nutriente, incluso si químicamente existe una "elevada concentración" de Zinc en el perfil.
Este deterioro físico del suelo tiene una implicación directa sobre los umbrales de diagnóstico. El especialista advirtió que los umbrales críticos de deficiencia pueden ser "mayores en suelos con mala condición física", lo que significa que un valor que podría ser suficiente en un suelo sano, resulta deficitario en un suelo degradado estructuralmente.
Reposición inteligente
Una vez detectada la deficiencia mediante el análisis de suelo, la corrección debe ser estratégica. Dado que el Zinc es un nutriente considerado de "baja movilidad en el suelo," la reposición debe ser planificada a mediano y largo plazo, ya que sus efectos no se limitan a una sola campaña.
Cuando el análisis de suelo arroja valores muy bajos, la recomendación principal es realizar una aplicación "al momento de la siembra del cultivo".
Existen varias alternativas de formulación para la aplicación, las cuales suelen combinarse con fertilizantes fosfatados para facilitar la incorporación. Entre ellas se mencionó a las mezclas físicas (Zinc peleteado sobre fertilizantes fosfatados) y a las químicas (Zinc incorporado químicamente con fertilizantes fosfatados para aplicaciones en presiembra).
Las dosis recomendadas para la aplicación directa al suelo varían "entre uno y dos kilos". Estas dosis no solo buscan cubrir lo que los granos extraen en esa cosecha, sino que son "más que suficientes" para comenzar a "ir incrementando gradualmente el nivel de este nutriente en el suelo".
El mensaje final de Sainz Rosas a los productores es claro: dada la baja movilidad del Zinc y la creciente degradación estructural de los suelos en el sudeste bonaerense, es imperativo reponer la extracción y trabajar en el incremento gradual de los niveles de este micronutriente para asegurar la máxima expresión del potencial genético de los cultivos.
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