El INTA Reconquista bajó el uso de nitrógeno en girasol a la mitad mediante uso de drones
Un equipo de investigadores del INTA Reconquista logró una reducción superior al 50 por ciento en la aplicación de fertilizantes nitrogenados en el cultivo de girasol mediante el uso de drones equipados con cámaras y sensores multiespectrales.
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Este avance, desarrollado en el norte de Santa Fe, constituye un testimonio cabal de las enormes potencialidades que ofrece la agricultura de precisión para optimizar los esquemas de nutrición vegetal, incrementar la eficiencia en el uso de los insumos, recortar costos operativos a escala de lote y reducir el impacto ambiental de las prácticas agrícolas.
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La iniciativa responde a la necesidad de transformar la manera en que los productores diagnostican y nutren a sus cultivos, abandonando las prescripciones uniformes para dar paso a un manejo sitio-específico de alta precisión.
Gonzalo Scarpin, especialista e investigador del INTA Reconquista, explicó en detalle los fundamentos operativos y biológicos de la metodología: “Con los drones tratamos de leer al cultivo. Entonces, utilizamos drones equipados con cámaras multiespectrales que nos ayudan a detectar y diferenciar la salud y el vigor de las plantas en tiempo real”. La captura continua de datos espectrales permite evaluar parámetros biofísicos del canopeo identificando variaciones en las etapas vegetativas tempranas y críticas.
El núcleo del desarrollo reside en la articulación entre la teledetección remota y el modelado algorítmico adaptado a las condiciones ambientales locales.
Decisiones concretas
En ese sentido, Scarpin destacó cómo la información captada desde el aire se traduce en decisiones concretas de fertilización variable: “A través de algoritmos, que no son otra cosa que fórmulas matemáticas que tienen en cuenta esta diferencia en la salud o en el vigor de las plantas, tratamos de prescribir o recetar dosis de fertilizante acorde a cómo viene el cultivo o acorde a cómo estas imágenes las vamos interpretando a medida que el cultivo se va desarrollando”.
De esta forma, el algoritmo procesa el índice de vegetación y ajusta la oferta de nitrógeno a la demanda real de cada sector.
Las pruebas de campo se vienen llevando a cabo de manera ininterrumpida en el norte santafesino desde hace aproximadamente seis meses, abarcando una diversidad de planteos productivos de la región.
Si bien el girasol ha sido el cultivo donde se lograron los resultados más emblemáticos, la tecnología se está validando simultáneamente en otros sistemas agrícolas de alta relevancia económica e industrial.
Al respecto, el investigador precisó: “Esta tecnología está siendo probada aquí en el norte de Santa Fe hace aproximadamente seis meses y la estamos utilizando en diferentes cultivos, tanto en girasol como en maíz, en trigo y también en algodón”.
Impacto
El hallazgo más trascendente del programa experimental radica en la drástica reducción de insumos químicos sin resentir los techos productivos del cultivo de girasol. Scarpin enfatizó la consistencia de los datos obtenidos en las parcelas demostrativas: “Los resultados principales son que estamos bajando la cantidad de nitrógeno necesaria para el cultivo gracias a esta posibilidad de detectar las diferencias en el vigor de las plantas. En experimentos puntuales en el cultivo de girasol logramos bajar la dosis a aplicar en un 50 % manteniendo los rendimientos. Esto hace que obviamente el resultado, tanto económico como ambiental, sea mucho más beneficioso tanto para el productor como para la población en general”.
La fertilización nitrogenada representa uno de los costos directos más elevados dentro del paquete de insumos agrícolas. Reducir la dosis a la mitad manteniendo intacto el rendimiento final implica una mejora sustancial en los márgenes de rentabilidad del productor, al tiempo que previene problemas ambientales severos como la lixiviación de nitratos hacia las napas subterráneas y la emisión de gases derivados de la volatilización sintética. La tecnología demuestra así que la sustentabilidad ecológica y la viabilidad económica pueden potenciarse mutuamente cuando media el conocimiento científico aplicado.
Heterogeneidad del suelo
Otro pilar estratégico del trabajo desarrollado por el INTA Reconquista radica en el reconocimiento explícito de la heterogeneidad espacial que caracteriza a los suelos.
Las prescripciones tradicionales solían tratar a cada lote como una unidad homogénea, aplicando dosis fijas por hectárea que sobrefertilizaban zonas de bajo potencial o subnutrían sectores con mayor demanda.
Scarpin profundizó sobre este aspecto crucial: “Estas mediciones nos ayudan a diferenciar el lote y dejar de hacer las cosas uniformemente. Sabemos que nuestros ambientes o nuestros lotes no son uniformes en toda su extensión, más en ambientes más marginales como todo lo que es el NEA y el NOA. Este tipo de tecnologías nos ayuda a detectar las diferencias dentro de ese ambiente y dejar de recetar uniformemente en todo el lote y tratar de aplicar lo que cada sector del lote necesita”.
El escenario actual muestra una rápida aceleración en el proceso de adopción de herramientas tecnológicas avanzadas por parte de los productores agrícolas de la región. La presencia creciente de dispositivos aéreos no tripulados en las labores del campo está reconfigurando la dinámica agronómica tradicional.
Scarpin contextualizó esta evolución tecnológica: “Hoy en día la agricultura de precisión está mucho más presente que hace unos años atrás. La adopción de drones para aplicar diferentes tipos de fitosanitarios está siendo muy importante tanto aquí en el norte de Santa Fe como en toda la región argentina. Y esta es una herramienta que nos ayuda a tratar de incorporar estas tecnologías de última generación para los productores”.
Al alcance de todos
Lejos de tratarse de un desarrollo inalcanzable o restringido a esquemas de gran escala, desde el INTA enfatizan que la tecnología de prescripción variable mediante drones está al alcance de la pequeña y mediana producción. El objetivo de la institución de investigación pública es achicar las brechas tecnológicas y transferir el conocimiento directamente al territorio.
En palabras de Scarpin: “No es algo que sea muy difícil de alcanzar y creemos que con este tipo de experiencias podemos brindarle más herramientas a los productores para que al fin y al cabo puedan incorporarla en sus experiencias y puedan obtener los mismos resultados que estamos obteniendo desde la investigación”.
El éxito alcanzado en las parcelas de girasol abre un horizonte sumamente prometedor para la expansión de la agricultura digital y de precisión en el Gran Chaco Argentino y en las zonas de frontera agrícola. La posibilidad de monitorear el vigor del cultivo mediante cámaras multiespectrales y aplicar dosis de fertilizante con criterio quirúrgico posiciona al INTA Reconquista como un referente de vanguardia en la generación de conocimiento para el agro.
La convergencia entre ciencia de datos, robótica aérea y agronomía de precisión no solo abarata los costos de producción en un contexto macroeconómico desafiante, sino que además traza un camino concreto hacia una agricultura más limpia, inteligente y eficiente para las generaciones futuras
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