Federación Agraria Argentina planteó su visión estratégica durante la Exposición Rural
En el marco de la reciente Exposición Rural, un espacio donde tradicionalmente convergen la innovación y la tradición agropecuaria, la presidenta de la Federación Agraria Argentina (FAA), Andrea Sarnari, brindó definiciones de alto impacto político y productivo.
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Durante una serie de encuentros y paneles técnicos, la dirigente realizó un balance exhaustivo de la reciente edición de Pulso Tierra y trazó una hoja de ruta sobre los desafíos estructurales que enfrenta el productor argentino, con especial énfasis en el eterno debate sobre la propiedad intelectual de las semillas y el impacto de la falta de rentabilidad en la adopción tecnológica.
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Para la Federación Agraria, la reciente realización de Pulso Tierra no fue meramente un evento técnico, sino una declaración de principios sobre la identidad del sector.
Sarnari no dudó en calificar el encuentro como un hito institucional: "Para nosotros fue como un punto de inflexión en algunas cosas... un antes y un después decimos de Pulso Tierra". Según la dirigente, el evento no solo cumplió con los objetivos trazados originalmente, sino que los superó al lograr "unir de alguna forma la familia, el chacarero, el productor asociado a la Federación Agraria con las nuevas tecnologías".
La mirada de Sarnari sobre la tecnología no es tecnocrática, sino profundamente social y cotidiana. En sus intervenciones, destacó que el acceso a la innovación suele verse obstaculizado por "políticas que nos perjudican, falta de oportunidades y falta de conocimiento". En este sentido, Pulso Tierra funcionó como un catalizador para que el productor se atreva a introducir herramientas que a veces percibe como ajenas.
"A veces no solo es producir, sino también es la vida cotidiana", reflexionó, enfatizando que el productor federado regresó a su campo con "muchas herramientas para pensar" y con la oportunidad de "repensarse críticamente" frente a los cambios que vienen.
El conflicto de las semillas
Más allá del balance de eventos propios, la agenda de Sarnari en la Rural estuvo marcada por la urgencia del debate legislativo sobre las semillas. Con una franqueza notable, recordó que el sector lleva "más de 20 años discutiendo sobre propiedad intelectual en semillas con poco avance".
La presidenta de la FAA hizo un recorrido histórico mencionando los intentos fallidos de consenso en 2008 y 2018, para luego aterrizar en la coyuntura política actual bajo la administración de Javier Milei.
El punto de mayor fricción radica en el intento oficial de adherir al acta UPOV 91 (Convenio Internacional para la Protección de Obtenciones Vegetales).
Sarnari relató que esta intención ya estaba presente en el primer proyecto de la denominada "Ley Bases", donde se buscaba una "modificación sustancial" del régimen de propiedad intelectual. La FAA, mediante una intensa labor gremial en el Congreso, logró que dicha adhesión fuera retirada del texto final. Sin embargo, la advertencia de Sarnari es clara: el compromiso argentino en el marco de acuerdos comerciales con los Estados Unidos ha vuelto a poner la aprobación de UPOV 91 en la agenda legislativa.
La defensa del "Uso Propio"
Frente a la presión externa y oficial por normativas más restrictivas, la FAA mantiene una postura firme en defensa de los derechos del agricultor. Sarnari explicó que la Mesa de Enlace presentó en marzo de este año una propuesta superadora que busca elevar los estándares de protección pero manteniéndose dentro del marco de UPOV 78.
El núcleo del conflicto es el "uso propio", un derecho que la Federación considera innegociable. "Es el derecho de usar la semilla que recolecta de su grano", definió Sarnari, agregando que la verdadera discusión actual no debe ser la eliminación de este derecho, sino determinar "si todos lo hacemos de manera gratuita o si algunos tienen que pagar por ese derecho de uso propio". P
ara la dirigente, cualquier reforma debe contemplar que el agricultor siga "sosteniendo y teniendo" esta facultad esencial para su ciclo productivo.
Uno de los argumentos más sólidos esgrimidos por Sarnari para rechazar el acta UPOV 91 es la falta de paridad entre la situación del productor local y sus pares internacionales.
"El productor argentino no está en las mismas condiciones que los productores del resto del mundo", sentenció. En su análisis, compararse con Estados Unidos o Europa es un error de diagnóstico, ya que la realidad argentina está marcada por distorsiones que otros países no enfrentan.
Incluso en la comparación regional, Sarnari fue tajante al señalar que Brasil, a pesar de su enorme escala productiva, se mantiene bajo el régimen de UPOV 78, el mismo que rige en Argentina. La dirigente vinculó directamente la capacidad de innovación con la macroeconomía: "La primera condición por la cual el productor no está en las mismas condiciones es porque sigue teniendo retenciones".
Esta presión impositiva genera un círculo vicioso que Sarnari describió con precisión: el alto costo de producción obliga a "reducir inversión en tecnología". Esta desinversión no solo afecta al productor, sino a toda la cadena, ya que si el agricultor no tiene rentabilidad, la industria tecnológica pierde su mercado y deja de generar innovaciones. "Hay que generarle condiciones al productor para que tenga mayor rentabilidad y poder comprar más tecnología", concluyó, vinculando así el espíritu de Pulso Tierra con la necesidad de políticas públicas que alivien la carga fiscal del campo.
Organización y lucha gremial
La participación de Andrea Sarnari en la Exposición Rural reafirmó la identidad de la Federación Agraria como una organización que no solo acerca el futuro tecnológico a sus asociados, sino que también protege sus derechos históricos.
Para la FAA, la tecnología y el rendimiento son objetivos fundamentales, pero no pueden lograrse a costa de la pérdida de autonomía del productor sobre sus insumos básicos.
"Tenemos la organización para seguir con nuestras luchas gremiales, con nuestra incidencia política", aseguró Sarnari, dejando claro que Pulso Tierra es parte de una estrategia integral donde la innovación técnica no sustituye, sino que fortalece la lucha por condiciones económicas más justas y un marco legal que respete la idiosincrasia del chacarero argentino.
En un contexto de incertidumbre legislativa, la voz de Sarnari se alzó para recordar que el progreso del campo solo será sostenible si se basa en la rentabilidad y en el respeto a los derechos adquiridos de quienes trabajan la tierra.
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