Unas 1.200 industrias y 27.000 empleos de la maquinaria agrícola motorizan al interior
Un exhaustivo relevamiento del IERAL confirma que el sector supera con creces las estimaciones previas, consolidando un ecosistema de empresas nacionales y familiares que sostienen la economía de pueblos enteros.
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El Instituto IERAL de la Fundación Mediterránea ha marcado un antes y un después en la estadística sectorial con la presentación de su estudio sobre la industria de la maquinaria agrícola y agropartes.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEste informe, que representa un hito por su alcance nacional, logró cubrir por primera vez de manera integral a las grandes provincias productoras: Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires.
Marcos Cohen Arazi, economista del IERAL y responsable del estudio, subrayó la importancia de contar con datos precisos para entender la verdadera dimensión del sector en la economía argentina.
Estimaciones superadas
Hasta la fecha, el sector se manejaba con cifras aproximadas que solían ubicar el universo fabril en torno a las 800 empresas. Sin embargo, la medición actual arrojó un salto cuantitativo fundamental.
El estudio confirmó que existen 1.200 empresas dedicadas a la fabricación de maquinaria agrícola, agropartes, o ambas categorías de manera simultánea.
Es importante destacar que este número contempla estrictamente el eslabón industrial. "Solamente es el eslabón industrial, no estamos contando aquí comercio ni concesionarios", aclaró Cohen Arazi.
El motor del empleo
Más allá de la cantidad de fábricas, el impacto social se traduce en 27.000 puestos de trabajo directos generados por la actividad fabril en todo el territorio nacional.
Existe una notable paridad en la distribución del empleo entre las dos provincias líderes: Santa Fe y Córdoba explican, en conjunto, el 80% del empleo total del sector.
Buenos Aires, aunque con una participación menor, completa el podio de las provincias que concentran el 85% de las empresas de maquinaria del país.
El "Efecto Armstrong"
El relevamiento pone el foco en la importancia local del sector, un dato que suele diluirse cuando se analizan únicamente los grandes agregados macroeconómicos nacionales.
Un ejemplo paradigmático es la localidad de Armstrong, donde se detectó que el 20% de su población total depende directamente de un empleo en las fábricas locales.
Este fenómeno de alta dependencia y motorización económica se repite en otras ciudades clave de "tierra adentro", como Las Parejas en Santa Fe y Monte Maíz en la provincia de Córdoba.
Políticas públicas para "Tierra Adentro"
Para los investigadores del IERAL, estos datos son fundamentales a la hora de diseñar políticas públicas orientadas al desarrollo productivo regional.
El sector no debe medirse solo por su peso en el PBI nacional, sino por su capacidad para desarrollar comunidades situadas lejos de los centros de toma de decisiones y las capitales.
La industria de la maquinaria agrícola permite que los habitantes de localidades rurales encuentren oportunidades laborales tecnificadas sin necesidad de migrar a los grandes aglomerados urbanos.
Un ADN nacional y familiar
Otro de los hallazgos más contundentes del estudio del IERAL es la composición del capital de las empresas que integran esta cadena productiva.
Prácticamente el 98 por ciento de las firmas del sector son de capital nacional y se declaran como empresas de origen familiar, dejando solo un uno por ciento para las multinacionales.
Esta característica garantiza que las utilidades y la reinversión permanezcan en el circuito productivo local, fortaleciendo el tejido social de las regiones donde operan.
El rol preponderante de las Pymes
La estructura empresarial del sector es mayoritariamente de pequeña y mediana escala, lo que le otorga una gran flexibilidad y capacidad de adaptación regional.
El 95 por ciento de las empresas cuenta con menos de 100 empleados, mientras que cerca de dos tercios de las fábricas del país operan con menos de 20 trabajadores.
"Son empresas muy interesantes desde el punto de vista de su contribución al desarrollo local y a los encadenamientos que ocurren en ciudades tierra adentro", explicó Cohen Arazi.
Zonas críticas de producción y futuro
El estudio identifica áreas geográficas específicas donde la concentración industrial es máxima y define el perfil de la región.
Este ecosistema es especialmente notorio en la zona este de Córdoba y en el sureste y sur de Santa Fe, donde la simbiosis entre el campo y la industria es total.
El trabajo contó con el apoyo de la CAFMA, la AFAC, el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y los gobiernos provinciales, sentando las bases para una estrategia de crecimiento sostenido basada en datos reales.
De cara al futuro, este mapa industrial se posiciona como una herramienta indispensable para potenciar las exportaciones y la competitividad de una industria que es, esencialmente, el corazón del interior productivo.
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