Fernando Savore sobre la crisis del consumo: “El sueldo se debilita y el 20 ya no queda plata”
El vicepresidente de la Federación Argentina de Almaceneros estimó que la inflación de abril podría ubicarse entre 2,6 y 2,8 por ciento, pero señaló que las subas mensuales continúan erosionando el bolsillo de los consumidores.
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El vicepresidente de la Federación Argentina de Almaceneros, Fernando Savore, aseguró que, aunque la inflación de abril podría mostrar una desaceleración respecto del 3,4 por ciento registrado anteriormente, los incrementos acumulativos en los alimentos continúan afectando con fuerza el bolsillo de los consumidores.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Seguramente va a dar un poco más bajo que el 3,4. Yo calculo que será un 2,6 o un 2,8”, estimó. Sin embargo, explicó que el verdadero problema radica en que los aumentos se suceden mes tras mes y terminan generando subas significativas en los precios finales.
Como ejemplo, mencionó el caso de los lácteos. “Aumentaron un 2,5 por ciento en enero, 2,7 en febrero, 3 por ciento en marzo y ahora nos envían un 4 por ciento. Si a un valor base de 100 le agregamos todos esos porcentajes, da aproximadamente un 13 por ciento”, detalló.
Savore sostuvo que esta dinámica se replica en prácticamente todos los rubros y que los salarios no acompañan ese ritmo. “La mercadería cambia de valor todos los meses, pero el sueldo del trabajador no acompaña. Evidentemente, el ingreso se va debilitando mes a mes”, afirmó.
En ese contexto, indicó que los consumidores modificaron sus hábitos de compra y comenzaron a reemplazar las marcas tradicionales por alternativas de menor costo elaboradas por pequeñas y medianas empresas.
“No me gusta hablar de segunda marca, yo les llamo marcas pyme”, explicó. Según señaló, las grandes marcas “pierden cada vez más espacio en la góndola” debido a la importante diferencia de precios.
Para ilustrarlo, comparó algunos productos de consumo cotidiano. “Una gaseosa de primera marca de dos litros hay que venderla en casi 5.000 pesos, mientras que una gaseosa pyme puede costar entre 1.000 y 2.000 pesos. Un pan lactal de primera marca ronda los 6.000 pesos y uno de una pyme se consigue entre 2.500 y 2.700”, precisó.
El dirigente destacó que muchos consumidores prueban estas alternativas y continúan comprándolas. “La diferencia es notable y la gente lo lleva porque es bueno y mucho más accesible”, sostuvo.
Savore también cuestionó la política de aumentos de algunas empresas. Citó el caso del café de una reconocida marca, que aplicó dos incrementos consecutivos del 6 por ciento en pocos meses. “En febrero aumentaron un 6 por ciento y ahora otro 6. Estamos hablando de casi un 12 por ciento acumulado”, advirtió.
Cambió la lógica del almacenamiento
El vicepresidente de la Federación Argentina de Almaceneros explicó que también se modificó la estrategia comercial de los almacenes. Durante períodos de alta inflación, los comerciantes solían acumular stock para resguardarse ante futuras subas de precios.
“En el gobierno anterior nuestros depósitos estaban llenos de mercadería porque era la forma de resistir los golpes de precios. Uno se capitalizaba con el stock”, recordó.
Actualmente, esa práctica prácticamente desapareció. “Hoy nuestros negocios no tienen stock de mercadería en depósito. Podemos tener reposición para una semana, pero no para meses”, señaló.
Según explicó, esta decisión responde directamente al comportamiento del consumidor. “Si la gente ya no compra cinco paquetes de fideos porque los ve baratos, nosotros tampoco vamos a sobrecargarnos de mercadería. Además, no hay que olvidar que todos nuestros productos tienen fecha de vencimiento”, concluyó.
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