“Amo lo que hago, volvería a elegir esta profesión”
María Josefina Buonocore ejerce la docencia en las Escuelas 1 y 53.
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María Josefina Buonocore lleva más de un cuarto de siglo en la docencia. Actualmente, divide su jornada laboral entre la Escuela N° 1 y la N° 53, además del tiempo que emplea en su casa para tarea administrativas e inherentes a la planificación.
En el Día del Maestro, dialogó con El Eco de Tandil:
“Soy docente hace 26 años. Es la edad que tiene mi hijo menor. Un viernes rendí mi última materia y a la mañana siguiente me internaron para tener a Diego. Entonces, tiene como un valor especial ese comienzo mío en la profesión. Empecé en ella siendo un poquito grande pero pude tener la chance de estudiar algo que tenía atesorado como un anhelo.
Hoy, me faltan dos años para retirarme, cumplir los veinticinco de servicio”.
-¿Tiene proyectado continuar ejerciendo una vez decretada su jubilación?
-Me encantaría. Me gusta mucho todo lo que es narración oral. Disfrutaría trabajar en lo que esté a mi alcance en lo vinculado a cuentos u otras ramas de la literatura y hacer algo a nivel talleres. También me interesa abarcar algo relacionado con adultos mayores. Tengo una actualización hecha en esa rama, en la que no he ejercido.
La posibilidad de seguir me atrae, aunque una no se ve más allá del día del retiro. Estás en la vorágine del día a día, con mucha actividad. Yo, por las mañanas, estoy en la Escuela N° 53. Y, desde hace cinco años, estoy por las tardes en la N° 1.
Con ello, tengo un ritmo de trabajo que hace que mi día está prácticamente cubierto en su totalidad. Más allá de lo que después tenés que preparar en tu casa, ya sea planificaciones, correcciones o secuencias de una clase.
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-Es una profesión que te da margen para continuar una vez cumplido tu ciclo previo al retiro.
-Es cierto. Pero una vez que te retirás, y trabajás de manera particular, no tenés la misma rigidez en cuanto a los horarios y demás. La rutina se vuelve distinta, con mayor flexibilidad. Lo sé porque he dado particular durante diez años.
Hoy no lo estoy haciendo porque tengo dos cargos. Y además, no ando con una notebook trabajando en las escuelas, lo que tiene que ver con el armado de las clases y tareas administrativas lo hago en mi casa, fuera de horario. Y me lleva un tiempo porque no soy alguien súper eficiente para lo tecnológico.
-¿Qué grados tiene a su cargo?
-En las dos escuelas tengo cuarto. Por suerte, coincide, y eso me permite agilizar el trabajo que desarrollo en mi casa. De este modo, me organizo mucho mejor respecto a años en los que tenía cuarto grado en la Escuela 1 y uno diferente en la otra escuela.
-¿Con qué se encontró en su llegada a un establecimiento histórico como la Escuela 1?
-Fue ingresar a una institución que miraba desde afuera con respeto, sabiendo que fue la primera escuela de Tandil. Estoy hace cinco años aunque había estado antes por alguna suplencia.
El recibimiento y el acompañamiento que te brindan es “súper”, terminás haciendo vínculos que traspasan las puertas. Puedo decir que hice amigas y que vengo a trabajar con mucha confianza. Sin mezclar, cumpliendo en tiempo y forma con lo que hay que cumplir a nivel docencia. Es algo que no se mezcla con la amistad.
Hay mucha solidaridad, con mis compañeras nos cubrimos cuando alguna llega tarde desde la otra escuela, es algo que te hace sentir muy bien.
En el turno tarde tenemos menos grados que a la mañana, son doce contra dieciocho.
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-¿Qué cambios en tu profesión han sido los más notorios en estos 26 años?
-La jerarquía de la profesión. Hoy, el docente termina educando cuando en realidad eso tiene que estar en la casa. Cada uno es la persona que es no por la formación académica que ha tenido. Podés ser médico y, de pronto, no ser educado o no tener buenos principios. Como docentes, estamos marcando pautas o convocando a familias, desde las cuales nos piden ayuda para orientar al chico.
Les digo a mis compañeras que hay que empezar a hacer talleres de padres o de familias. Debemos entender que la escuela acompaña y profundiza conocimientos, pero la educación básica te la da la familia.
Por ahí pasa un cambio grande. En los contenidos también ha habido cambios, pero te vas acomodando.
-¿Qué la parece la remuneración que reciben los maestros?
-Cualquiera te dice que los salarios están bajos. Pero sé que hay profesiones que son igual o más comprometidas que la nuestra y tampoco están bien remuneradas. Sí tenemos una enorme responsabilidad.
En mi caso, tengo dos cargos, como la gran mayoría. Y cada vez que terminás un día celebrás que no hubo ninguna complicación.
Por las mañanas tengo 24 nenes a cargo y, de tarde, 21. Desde nuestra función, somos responsables de todos esos alumnos.
Sé que a mis compañeras que tienen que pagar un alquiler se les hace muy difícil llegar a fin de mes.
-¿Se les reconoce ese trabajo que hacen fuera del horario escolar?
-Nunca. Y es algo que tenemos que hacer sí o sí. Sólo se nos paga un dinero en términos de conectividad, para solventar el gasto que tenemos por usar Internet.
Más allá de todo, amo lo que hago y volvería a elegir esta profesión.
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