“Es una picardía que sigan de largo”: la preocupación por las inversiones que Tandil podría perder
Rodrigo Rotonda habló sobre Tandil 2050 y planteó la necesidad de pasar de la coyuntura a una planificación estratégica que involucre al Estado, al sector privado, la academia y las organizaciones de la sociedad civil.
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La discusión sobre el crecimiento de Tandil volvió a ocupar un lugar central en la agenda pública. Las excepciones al Plan de Desarrollo Territorial (PDT), los pedidos de localización de nuevos emprendimientos y distintos proyectos que generaron resistencia entre vecinos volvieron a poner sobre la mesa una pregunta que excede cada caso particular: hacia dónde quiere crecer la ciudad y cómo debería hacerlo.
En ese contexto, Rodrigo Rotonda habló sobre Tandil 2050 en el marco de una entrevista realizada en Radio Tandil. Se trata de una iniciativa que propone abrir una instancia de discusión y planificación de largo plazo sobre el futuro de la ciudad. La propuesta, según explicó, no nació exclusivamente de la coyuntura actual, aunque reconoció que el escenario puede favorecer que la discusión encuentre mayor eco en la comunidad.
“Hoy llegamos hasta acá. Creo que podemos ir un pasito más allá planificando”, planteó Rotonda durante la entrevista en la que explicó los fundamentos de la iniciativa.
Para el empresario, la necesidad de pensar el desarrollo de Tandil no debería quedar limitada a las decisiones que deben tomarse en el corto plazo. En ese sentido, destacó que la ciudad ya había contado con herramientas de planificación impulsadas desde el Estado, como el PDT, pero consideró que actualmente existe una demanda proveniente de la propia comunidad para discutir qué modelo de ciudad se pretende construir.
Pensar más allá de la coyuntura
Rotonda sostuvo que una de las claves del proyecto es generar una instancia colectiva de reflexión. Por eso insistió en que Tandil 2050 no debe ser entendido como un proyecto personal, sino como una plataforma abierta.
“Sería egoísta decir para mí la ciudad tiene que ser así. Por eso es una plataforma abierta. Yo quiero correrme”, explicó. Y agregó que su objetivo es que el resultado termine siendo “un proyecto de la ciudadanía tandilense”.
La propuesta parte de una pregunta sencilla, aunque de difícil resolución: cómo debería ser Tandil en 2050. A partir de allí, la iniciativa busca incorporar cuestiones vinculadas con la movilidad, el transporte, la infraestructura, el desarrollo industrial, el uso del suelo y las condiciones necesarias para favorecer nuevas inversiones.
Para Rotonda, pensar a 25 años de distancia también supone reconocer que no todos tienen la posibilidad de hacerlo. Las urgencias cotidianas, sostuvo, obligan a muchas personas a concentrarse en el corto plazo.
En ese escenario, consideró que quienes tienen mejores condiciones para proyectar deberían asumir también la responsabilidad de hacerlo en beneficio del conjunto.
“Quienes podemos tenemos la posibilidad de empezar a pensar un poco más allá, un poco más a largo plazo. Es un privilegio también el hecho de poder ayudar a los que no pueden pensar”, sostuvo.
Del diagnóstico a un plan estratégico
El empresario explicó que Tandil 2050 no pretende quedarse en una instancia de imaginación o de elaboración de ideas. El proceso, según planteó, debe avanzar hacia un diagnóstico, una planificación y posteriormente una estrategia concreta.
Su esquema parte de identificar dónde se encuentra actualmente la ciudad y establecer hacia dónde pretende llegar. La diferencia entre ambos puntos debe traducirse en una serie de acciones y objetivos.
“Para llegar del punto A al punto B en determinada cantidad de tiempo tenemos que hacer todo esto. Ese todo eso implica una estrategia”, explicó.
En esa línea, consideró necesario que, una vez elaborado el plan, exista un equipo encargado de sostenerlo en el tiempo y evitar que quede sujeto exclusivamente a los cambios de coyuntura.
Rotonda habló de la necesidad de contar con un equipo directivo o ejecutivo que tenga como tarea cotidiana defender y gestionar aquello que haya sido acordado colectivamente.
“No puede ser que uno esté ideando, ideando, ideando y nunca concreta”, resumió.
Estado, privados y tercer sector
Uno de los puntos centrales de la propuesta está relacionado con quiénes deben participar de ese proceso. Rotonda planteó un esquema que incluye tres sectores: el Estado, el sector privado y lo que denominó “tercer sector”, donde ubicó a universidades, instituciones educativas, organizaciones sociales y otros actores de la comunidad.
En ese esquema, el tercer sector tendría además un rol de validación de los acuerdos que puedan establecerse entre el sector público y el privado.
La iniciativa, aclaró, no busca crear una estructura paralela dentro del Municipio.
“No sería una Secretaría de Obras Públicas paralela”, señaló. Por el contrario, consideró que debe tratarse de una instancia con intereses y objetivos diferentes, orientada a sostener una mirada estratégica de largo plazo.
En su interpretación, el Estado debe garantizar las condiciones generales y las reglas de juego, mientras que el sector privado tiene un papel central en el proceso de desarrollo.
El crecimiento y la regulación
Durante la entrevista también se abordó una característica que, según se planteó, se repitió en distintos procesos de expansión de Tandil: el sector privado avanzó sobre nuevas oportunidades y posteriormente el Estado reguló ese crecimiento.
El ejemplo de las cabañas y posteriormente el propio PDT fueron utilizados para describir esa dinámica.
Rotonda reconoció que tiene una mirada particular sobre esa relación. Consideró que el hecho de que los privados impulsen permanentemente nuevas inversiones podía ser interpretado como una señal positiva, aunque advirtió que el crecimiento debe acompañarse con reglas claras y coordinación pública.
Desde su perspectiva, quienes buscan invertir necesitan previsibilidad y una ciudad con condiciones que permitan desarrollar negocios.
“Yo quiero que se pueda invertir y desarrollar negocios exitosos y para eso necesitás una ciudad próspera y un municipio que te abra las puertas y, en cierta manera, te dé las reglas claras”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que la relación entre Estado y sector privado no necesariamente debe plantearse como una disputa por quién toma la iniciativa, sino como una posibilidad de alinear intereses en función del desarrollo de la ciudad.
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La infraestructura como condición para el desarrollo
Uno de los planteos más concretos que surgieron durante la entrevista estuvo relacionado con la infraestructura necesaria para generar nuevas áreas de desarrollo.
Históricamente, buena parte de esas inversiones —como redes de servicios, desagües o conexiones eléctricas— fueron realizadas por el Estado. Una vez que esas condiciones estuvieron dadas, el sector privado pudo avanzar sobre esos terrenos.
Rotonda propuso revisar ese esquema y analizar también la participación privada en las inversiones de infraestructura.
Para explicar su razonamiento recurrió a una comparación con un viaje a China: existen distintas maneras de llegar, pero si una persona debe esperar demasiado tiempo para que otro resuelva todas las condiciones necesarias, puede llegar demasiado tarde.
Trasladado al desarrollo local, sostuvo que esperar a que toda la infraestructura sea provista por el Estado puede significar que determinadas oportunidades de inversión terminen trasladándose hacia otras ciudades.
“Un pequeño pasito es mucho más que nada”, afirmó, al defender la posibilidad de que los privados también impulsen inversiones que permitan acelerar procesos de desarrollo.
El suelo industrial, un caso concreto
Uno de los ejemplos mencionados durante la conversación fue el del suelo industrial.
Rotonda señaló que actualmente existen empresas interesadas en radicarse en Tandil que encuentran dificultades para acceder a terrenos disponibles y, en algunos casos, deben recurrir a pedidos de excepción.
La situación, según planteó, podía terminar generando un efecto contraproducente: que una empresa que pretendía invertir en Tandil terminara llevando su proyecto a otra localidad.
“Es una picardía que sigan de largo”, resumió.
En ese sentido, consideró que la falta de disponibilidad de suelo industrial constituía uno de los temas que deberían ser incorporados a una planificación de largo plazo.
La discusión también incluyó experiencias de otros municipios que desarrollaron mecanismos de cooperación entre el Estado y los propietarios privados para generar suelo productivo. Como ejemplo se mencionó el caso de Junín, donde se implementaron acuerdos para desarrollar macizos de tierra y distribuir posteriormente el suelo resultante entre el municipio y los propietarios.
Para Rotonda, ese tipo de experiencias deberían ser analizadas antes de diseñar nuevas soluciones para Tandil.
“No hay que reinventar la rueda”, sostuvo.
Una ciudad “disponible”
Otro de los conceptos que utilizó Rotonda durante la entrevista fue el de una “ciudad disponible”.
Con esa expresión buscó describir una ciudad que mantenga abiertas las posibilidades de inversión, desarrollo y transformación, sin quedar rígida frente a los cambios.
“Que no le pase eso a Tandil, que sea una ciudad disponible para invertir, una ciudad disponible para desarrollarse”, planteó.
La preocupación, según explicó, está vinculada con la posibilidad de que Tandil pierda oportunidades por no contar con las condiciones necesarias para recibir nuevos proyectos.
Para Rotonda, la discusión no debe reducirse a cuánto puede crecer la ciudad, sino también a cómo generar las condiciones para que ese crecimiento resulte sostenible y permita conservar la capacidad de atraer inversiones.
Una convocatoria abierta
El empresario reconoció que la propuesta no generaba el mismo nivel de interés en todos los sectores. Algunas personas, explicó, no están dispuestas a involucrarse en una iniciativa cuyos resultados se verían recién a largo plazo.
Sin embargo, consideró que la construcción de una visión de futuro requiere precisamente superar esa lógica.
“Cuando el problema no está en la puerta de nuestra casa, el problema es de otro”, sostuvo. Y advirtió que ese desinterés podía derivar en inacción.
Por eso insistió en la necesidad de que distintos sectores de la comunidad se involucren en la discusión.
La iniciativa Tandil 2050 cuenta con un sitio web, donde se presenta el proyecto y se encuentra disponible un formulario para quienes quieran participar. Además, Rotonda anticipó que en el marco de Flama se realizaría una charla abierta para explicar los próximos pasos y ampliar la convocatoria.
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