Los gobiernos pasan, Tandil queda: necesitamos un Ente Autárquico de Gestión
La diferencia entre la urgencia del día a día y una visión estratégica a treinta años reside en la solidez de sus instituciones. Y transformar el crecimiento “desordenado” en desarrollo sustentable exige garantizar que la hoja de ruta no se vuelva a archivar en caso de cambio de la gestión municipal. En esta columna explico por qué en Tandil 2050 proponemos la creación de un Ente Autárquico de Gestión con un Equipo Ejecutivo profesional y un Consejo Directivo tripartito, con una estructura independiente orientada a mantener la relevancia, perseguir la trascendencia y asegurar que la ciudad esté siempre en búsqueda de su próximo paso.
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A lo largo de esta serie de columnas hemos recorrido un camino claro: desde no gestionar con el espejo retrovisor superando la trampa del "yo llegué primero", hasta apoyarnos en la inteligencia territorial y los datos para evitar la parálisis de la suspensión urbana; desde rediseñar el centro —con proyectos como el Paseo del Banco— para que deje de ser un estacionamiento masivo y vuelva a ser un espacio de encuentro peatoncentrista con movilidad inteligente, hasta evaluar los grandes proyectos —como un centro de convenciones— con criterio estratégico de demanda real y no por meros impulsos; y desde comprender que la escala de Tandil desborda sus límites administrativos desafiándonos a pensar el "Efecto 500.000" en el mapa regional, hasta tomar el espejo de Curitiba para integrar nuestros barrios periféricos sobre los seis ejes clave y fijar metas de máxima que posicionen a nuestras industrias al más alto nivel.
Sin embargo, aun cuando todas estas propuestas logren prosperar con la venia del gobierno actual o de quien asuma en el futuro próximo, la pregunta de fondo sigue vigente: ¿cómo garantizamos que este rumbo no vuelva a guardarse en un cajón ante un eventual cambio de signo político?
Por esa razón insisto en un concepto central: el urbanismo no lo es todo. Los planos y las herramientas técnicas son indispensables, pero se vuelven estériles si no hay una arquitectura institucional que los sostenga.
Planificar es actitud. Es asumir la responsabilidad del largo plazo para construir una comunidad próspera, marcando la diferencia radical entre ser una ciudad relevante o caer en la indiferencia (como nos pasó a nosotros, con los Medios). Y esa actitud exige, por definición, una estructura que la proteja en el tiempo.
Lo urgente siempre se come a lo importante
Es cierto que la gestión municipal diaria es absorbente.
Quienes tienen la responsabilidad de gobernar deben responder a la coyuntura inmediata, desde resolver un problema de recolección hasta gestionar la emergencia social o reparar una luminaria.
Soy un convencido de que el rol del Estado es, por naturaleza, mantener el status quo, tal como he mencionado en columnas anteriores. Y el verdadero peligro aparece cuando la administración pública queda atrapada exclusivamente en esa dinámica de corto plazo. Lo urgente siempre termina comiéndose a lo importante y la planificación estratégica queda para después o, en el peor de los casos, nunca.
Un plan que depende del humor del gobierno de turno o del tiempo libre que deje la gestión diaria es solo una coincidencia.
Cuando las prioridades cambian con cada ciclo electoral de cuatro años, el resultado directo es infraestructura desarticulada, inversión privada sin reglas previsibles y una periferia que sigue aguardando por agua, cloacas, conectividad y seguridad.
En Grupo Rotonda sostenemos una premisa clara: mantener la relevancia en el presente para perseguir la trascendencia en el futuro. En materia de ciudad, la trascendencia significa lograr que las obras, las transformaciones y las oportunidades perduren más allá de los dirigentes que las impulsaron.
Contener el crecimiento de Tandil hacia la escala del medio millón de habitantes sin perder calidad de vida exige separar dos funciones: la gestión de la urgencia diaria, que le corresponde a la administración pública, y la custodia del plan de ciudad, que requiere dedicación exclusiva, profesionalismo y continuidad.
¿Cómo funcionaría el Ente Autárquico de Gestión?
Para cerrar la brecha entre el diagnóstico y la ejecución sostenida, desde la plataforma Tandil 2050 proponemos dar un paso institucional decisivo mediante la creación de un Ente Autárquico de Gestión.
Buscamos ordenar el proceso mediante una arquitectura institucional clara basada en dos roles complementarios:
- El Consejo Directivo: integrado por representantes de los tres sectores fundamentales de la ciudad —el Estado municipal, el sector privado y el tercer sector (universidad, instituciones y organizaciones sociales)—. Su misión es definir la visión, establecer las prioridades estratégicas, consensuar las reformas y validar las metas de desarrollo. En resumidas palabras, consolidar el Plan Estratégico.
- El Equipo Ejecutivo: un equipo técnico profesional de dedicación exclusiva, financiado mediante aportes de los tres sectores participantes. Su trabajo diario es ser el guardián del plan y asegurar su ejecución en el tiempo. Mientras la política gestiona la coyuntura, este equipo trabaja de manera ininterrumpida midiendo indicadores, evaluando resultados, exigiendo el cumplimiento de los plazos y buscando de forma incansable el próximo paso en la hoja de ruta urbana.
Este Ente no reemplaza al Intendente ni compite con el Concejo Deliberante. Garantiza que el plan diseñado por los directivos no sea tapado por la urgencia.
Un equipo profesional dedicado exclusivamente a monitorear la estrategia aporta previsibilidad a las reglas del juego, incentiva la inversión privada y orienta los recursos públicos a elevar el piso de los barrios postergados.
De la conversación a la construcción: el salto en FLAMA
Esta propuesta es el corazón del paso que estamos preparando para nuestro próximo encuentro en FLAMA, planificado para el día 26 de octubre a las 17 horas, con sede a confirmar.
Allí marcaremos el cierre formal de la Etapa I de Tandil 2050 —orientada a escuchar, visibilizar e instalar los temas en la agenda pública— para poner en marcha la Etapa II: el Plan Estratégico Participativo.
En FLAMA, mediante una dinámica ágil con referentes del sector productivo, universitario, social e institucional, utilizaremos los aportes directos que los vecinos vienen realizando en www.tandil2050.com para abordar los seis ejes rectores de la ciudad. Buscamos acordar con firmeza hacia dónde queremos ir. Y para asegurar que ese plan no se diluya, impulsaremos la conformación de este Ente Autárquico, permitiendo que el Equipo Ejecutivo asuma la guardia técnica del proyecto de ciudad y asegure que cada etapa concluida sea el motor del siguiente avance.
Lo he dicho desde la primera columna y lo reafirmo: Tandil 2050 no es la marca de Rodrigo Rotonda. Es una propuesta abierta que le pertenece a toda la comunidad. Los gobiernos pasan y sus dirigentes están de paso, pero la ciudad queda.
Es hora de construir la institución que cuide el futuro de nuestra casa común con la seriedad, la relevancia y la actitud de trascendencia que los tandilenses merecemos.
Tu idea suma
Para construir esta hoja de ruta compartida, la voz de cada vecino es indispensable. ¿Qué proyectos considerás prioritarios para el futuro de tu barrio? ¿Cómo imaginás el desarrollo de Tandil para las próximas décadas?
Ingresá a www.tandil2050.com, sumá tu propuesta y sé parte de este equipo.
Hasta la próxima columna.
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